«Enmascarar el fracaso escolar en una promoción automática es autoengañarse»
Foto: Kyo Azuma| Unsplash

Sociedad

«Enmascarar el fracaso escolar en una promoción automática es autoengañarse»

El pasado curso escolar terminó con el aumento de los alumnos que pasaron de curso, solo repitió uno de cada 10 alumnos en secundaria

por Inés Bertrán

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El pasado curso escolar estuvo marcado por la cancelación de las clases durante tres meses para intentar controlar la pandemia y terminó con el aumento de los alumnos que pasaron de curso; solo repitió uno de cada 10 alumnos en secundaria y hubo una alta subida en la tasa de aprobados.

En The Objective hemos hablado con Ramón Izquierdo, maestro y dirigente del sindicato de profesores ANPE, que nos cuenta cómo es la situación que actualmente se vive en los colegios por la pandemia, por qué se han llegado a estos números históricos y qué consecuencias puede tener en el futuro del alumnado.

En el año 2018, el 28,7% de los alumnos españoles de 15 años había repetido al menos una vez, frente a un 11,3% de media en el resto de los países desarrollados. La OCDE lleva tiempo pidiendo a España que reduzca la repetición pues considera que es un recurso pedagógico muy caro y poco eficaz.

«El curso pasado los criterios de promoción fueron demasiado flexibles desde nuestro punto de vista en algunos momentos. Los profesores sabemos quién puede o no pasar de curso pero se estableció que había que promocionar de curso a todos los alumnos. Además, a las familias se les permitía decidir si querían que sus hijos pasaran de curso y esto ha hecho que se reduzca muchísimo el número de repeticiones», cuenta Izquierdo.

«Enmascarar el fracaso escolar en una promoción automática es autoengañarse»

Medidas únicas en momentos excepcionales

En momentos excepcionales tienen que tomarse medidas únicas. «El año pasado poniendo en contexto las circunstancias no estábamos preparados para todo esto y las medidas que se tomaron yo creo que eran razonables, la flexibilización está más que justificada. No estábamos preparados, pero el profesorado y las administraciones hicieron todo lo que buenamente pudieron en ese momento» afirma el dirigente de ANPE.

El aumento de los alumnos que pasaron de curso fue histórico: solo repitió uno de cada 10 en secundaria. Y fue generalizado en todas las comunidades autónomas. Aunque en el caso de Primaria fue mínima, porque las repeticiones ya eran muy bajas. Y el porcentaje de aprobados en la ESO y Bachillerato osciló entre el 90% y el 92,2%, según el nivel. 

«La normativa que se aprobó el curso pasado permitió y flexibilizó la promoción del curso pero también la titulación. Los criterios para pasar de curso era superar las materias para titular y poder pasar de curso con dos pendientes y eso se eliminó. Se dio el criterio a las comunidades autónomas y al final la mayoría de ellas no lo puso como límite, y por eso hubo esa promoción tan semiautomática de mucho alumnado. Cuando nos comparamos con otros países donde solo hay 15 alumnos en el aula y  mucho más profesorado, claro que es difícil que se repita porque se están tomando medidas de refuerzo. Lo que no se puede hacer como ocurrió el año pasado y como este año se pretende es enmascarar el fracaso escolar en una promoción automática porque eso es engañarnos a nosotros mismos», dice Izquierdo.

Señala que el año pasado tuvieron que tomarse medidas que nunca se habían pensado, pero el gran problema realmente es este curso. «Lo criticable es lo de este curso, desde mayo y junio del año pasado ya veníamos advirtiendo de que había que actuar ya. Había que hacer grupos reducidos, empezar en septiembre con grupos de apoyo y de refuerzo o contratar a más profesorado. Y no se ha hecho nada, y eso es de lo que nos quejamos porque había que haber sido previsores. Este año ya no tiene tanta excusa como el año pasado que lógicamente sí que la pudo tener».

Los centros educativos se han quedado aislados de la sociedad

Al final lo que ha ocurrido y la sensación que tiene el profesorado es que se tenía mucha preocupación por empezar el curso, pero que una vez que se ha comenzado, los centros educativos se han quedado aislados de la sociedad. «A nosotros nos da igual estar en fase uno, dos o tres porque en los centros educativos los protocolos siguen siendo los mismos de siempre. No ha cambiado nada, seguimos teniendo 25-30 alumnos por clase, procurando mantener la distancia de seguridad o ventilando mientras que en el resto de la sociedad las restricciones van cambiando», narra Izquierdo con voz de preocupación.

Y es cierto lo que dice, mientras que en las comunidades autónomas se prohibe invitar a no convivientes a casa, se establecen toques de queda o restricciones en restaurantes y terrazas, las medidas en los colegios siguen siendo las mismas.

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Foto: Ivan Aleksic | Unsplash

«Los centros educativos somos un elemento a parte que a nadie le preocupa. Son muchas cosas que hay que tener controladas y al final hay mucha tensión. La tercera ola ha sido muy dura para todos y tener que enfrentarte a un grupo de Infantil sin mascarilla y están todos en contacto continuo hace que los profesores tengan mucha presión», dice el maestro.

¿Cuáles han sido las consecuencias que han visto los profesores en el alumnado? ¿Se han tomado medidas de refuerzo para suplir esas carencias?

«Los profesores hemos visto un déficit de aprendizaje más o menos importante dependiendo del alumnado, del grupo concreto y de la situación en la que se estableció cada comunidad autónoma. Estuvo bien en aquel momento flexibilizar esos criterios de promoción pero habría que haberlo acompañado este año de medidas de refuerzo para cubrir esos déficits de aprendizaje. Este año lo que estamos viendo es que también se van a flexibilizar los criterios de calificación y al final lo que vamos a tener es a mucho alumnado con importantes dificultades. Especialmente aquel alumnado de niveles socio económicos bajos, al final aquellos de un nivel más alto la familia lo están supliendo con clases particulares en el ámbito privado».