Espías en televisión: los agentes secretos detrás de las series

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Espías en televisión: los agentes secretos detrás de las series

Son muchos los agentes encubiertos, militares y espías que han llevado su vida a la pantalla, una fuente inagotable de ideas para los estudios dentro y fuera de Hollywood

por Fátima Elidrissi

La actriz de Riverdale Marisol Nichols lleva seis años persiguiendo a pederastas para el FBI y ahora contará su vida en una serie de televisión. El creador de The Americans, Joe Weisberg, se inspiró en su experiencia como ex agente de la CIA. Y el protagonista y creador de Fauda, Lior Raz, es un veterano del ejército israelí. 

 

El pasado mes de abril la actriz estadounidense Marisol Nichols, conocida por su trabajo en la serie adolescente Riverdale, confesó a la revista Marie Claire que llevaba una doble vida. Delante de las cámaras, la actriz de Hollywood lleva más de dos décadas trabajando en ficciones policiacas como 24, Mentes criminales o Navy: Investigación criminal. Detrás, lleva seis años persiguiendo a depredadores sexuales de menores como agente encubierta.

Tal y como recoge el reportaje, la actriz ayuda al FBI, la policía local y la ONG Operation Underground Railroad interpretando dos papeles con los pedófilos que quieren mantener sexo con niños: el de una una madre que prostituye a sus hijos o el de la joven prostituida con la que mantendrá su encuentro. De modo que su trabajo consiste en utilizar sus habilidades como actriz para atraer a los pederastas y así poder atraparlos.

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Marisol Nichols como Hermione Lodge en Riverdale | Foto: Dean Buscher vía The CW.

Todo comenzó en el año 2012, momento en el que la carrera de Nichols se atascó, pasando más de dos años sin lograr ningún papel. Interpretar a policías en la pequeña pantalla había encendido en la actriz el deseo de tratar de hacer algo. Y en este tiempo empezó a investigar sobre la trata de personas hasta crear, en 2014, la organización sin ánimo de lucro Foundation for a Slavery Free World, cuyo objetivo es erradicar la esclavitud moderna en todas sus formas, incluida la esclavitud sexual.

Mientras buscaba a un ponente para realizar una conferencia, Nichols entró en contactó con un ex agente especial del departamento de seguridad nacional que, a título personal, investigaba delitos contra menores en internet y turismo sexual infantil. Antes de comprometerse a colaborar con este grupo de justicieros, la actriz los acompañó en una operación en Haití. Y de vuelta en Estados Unidos empezó a trabajar para ellos.

Hasta ahora, Nichols ha participado en media docena de operaciones en todo el mundo y ahora Sony Pictures Television ha anunciado que desarrollará una serie contando su vida. Nichols producirá y quizá protagonice su increíble historia. Pero por sorprendente que parezca, no es la primera espía convertida en guionista.

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Imagen de ‘The Americans’ vía FX.

El ex agente de la CIA Joe Weisberg es el creador de la serie The Americans, una de las mejores series de la última década según el American Film Institute. Los protagonistas son dos espías rusos que viven en un suburbio de Washington D.C. durante la década de 1980, es decir, durante el gobierno de Ronald Reagan y en plena Guerra Fría, fingiendo ser Elizabeth y Philip Jennings, un matrimonio más de americanos. ¿Una premisa rocambolesca? No tanto. En 2010 fueron arrestados nada menos que 10 agentes rusos que vivían en Estados Unidos fingiendo ser matrimonios locales.

En el caso de Weisberg, su experiencia como espía fue breve. Pero lo que él y otros agentes vieron o conocieron es una fuente de inspiración inagotable para Hollywood. Según contó el guionista y escritor a El Mundo: “Hay una expresión en inglés que dice ‘No puedes inventarte esta mierda’. Ésa es una de las razones por las que nos piden nuestra experiencia”. Tal y como recoge The Washington Post, este es el caso de John MacGaffin, subdirector de operaciones adjunto de la CIA y consultor de la serie Homeland. Rodney Faraon y su socio Hank Crumpton, productores ejecutivos de State of Affairs, que también trabajaron para la Agencia Central de Inteligencia. O Valerie Plame, ex agente encubierta de la CIA y consultora de Covert Affairs y Person of interest, cuya vida fue llevada a la gran pantalla en la película Caza a la espía (Fair Game).

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Imagen de la segunda temporada de Fauda.

Este fenómeno no es exclusivo de Hollywood y buena muestra de ello es Fauda. Esta producción original de la compañía israelí Yes, a la que Netflix echó el diente en la segunda y la tercera temporada, la serie narra la vida de un comando de mistaarvim, en hebreo, los que viven entre los árabes, agentes encubiertos del ejército que operan clandestinamente en territorio ocupado de Palestina. Estos soldados están entrenados específicamente para pasar por árabes, vistiendo y hablando como ellos, siendo su objetivo, tal y como retrata la ficción matar o capturar objetivos terroristas, neutralizar amenazas o recoger información.

Detrás y delante de la serie se encuentra Lior Raz, ex soldado de las fuerzas especiales israelíes y protagonista y cocreador de Fauda. Según contó en una entrevista a The New Yorker, Raz se alistó con apenas 18 años y, tras finalizar el servicio militar, siguió con su vida emigrando a Estados Unidos. Allí trabajó como guardaespaldas para actores como Arnold Schwarzenegger, Nastassja Kinski o Maria Shriver, anécdota digna de protagonizar su propia serie. Dos décadas después, descubrió que padecía estrés postraumático y comenzó a buscar ayuda. Pero en sus propias palabras, escribir Fauda junto al periodista Avi Issacharoff, antiguo corresponsal de Asuntos Palestinos del diario Haaretz y, también, veterano de guerra, fue su verdadera terapia.

Partiendo de estas cicatrices, no es de extrañar que la serie, particularmente su primera temporada, fuera alabada por mostrar de forma tan cruel como reveladora la violencia que salpica la vida cotidiana en Palestina, la ocupación israelí o las dudas de los propios soldados al ver las consecuencias de su trabajo. No en vano Fauda significa literalmente caos, el provocado por los propios agentes israelíes en unas operaciones que a menudo se saldan con víctimas de ambos bandos.

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Imagen de ‘Fair Game’.

Siendo el servicio militar obligatorio en Israel, el caso de Raz no es el único. Gideon Raff fue paracaidista del ejército durante tres años y es el artífice de Hatufim, ficción adaptada en medio mundo en la que se basa la popular Homeland. El guionista y productor Ron Leshem trabajó en los servicios de inteligencia antes de triunfar con La célula Gordin, un thriller psicológico donde una pareja de ex espías de la KGB emigrados 20 años antes a Israel recibe órdenes de reclutar a su propio hijo: el sobresaliente teniente de la Fuerza Aérea Eyal Gordin. La serie también fue adaptada en Estados Unidos bajo el título de Allegiance.

Para terminar, cabe recordar que muchos literatos de todo el mundo han coqueteado con el espionaje antes, durante o después de escribir. Muestra de ello son las apasionantes vidas de Quevedo y Miguel de Cervantes, aunque eran otros tiempos. En la actualidad, quizá el mayor exponente sea David John Moore Cornwell, espía británico del MI5 y el MI6 durante los años 50 reconvertido en novelista superventas bajofat el seudónimo de John Le Carré. O su compatriota Frederick Forsyth, que comenzó a colaborar con los servicios secretos a finales de los 60, compaginando esta labor con su carrera literaria durante más de 20 años.

Fátima Elidrissi

Periodista freelance. Colabora con El Mundo y The Objective. Sus pasiones son la televisión, el cine, la literatura y el teatro.