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Este es el revolucionario proyecto que enseña a 'cultivar' carne en los institutos

Foto: Reuters

Hay toda una carrera por ser los primeros en lanzar el mercado la carne cultivada. Hace apenas unos años era impensable y ahora son numerosas las compañías y universidades que se esfuerzan por conseguir carne animal dentro de un laboratorio a partir de una muestra insignificante del mismo. Es una ambición que los defensores de los animales esperan con los brazos abiertos y que critican las prácticas de la industria cárnica; también para los productores, que aspiran a encontrar una vía más económica y sostenible para erradicar el hambre en el mundo –y llegar a más mercados–. De acuerdo con Mark Post, profesor en la Universidad de Maastricht (Países Bajos) y uno de los grandes expertos mundiales en la materia, se podrían obtener más de 10 toneladas de carne a partir de unas pocas células madre.

Parece lejana la primera hamburguesa con carne de laboratorio cuando hemos avanzado tanto desde entonces. Aquella se vendió en 2013 por 250.000 euros. Hace unos meses la empresa Memphis Meats reconoció que ya está haciendo carne a 6.000 dólares –unos 5.100 euros– el kilo, y el director de Impossible Foods, Patrick Brown, aseguró que tan pronto como en 2020 la carne cultivada –algunos la apodan carne limpia– será accesible para el consumidor medio. Debemos recordar que aquella hamburguesa de cuarto de millón la compró el dueño de Google, Sergei Brin. Pero la meta es que estos productos lleguen a todos los supermercados.

Este es el revolucionario proyecto que enseña a 'cultivar' carne en los institutos El profesor Bernard Roelen, de la Universidad de Utrecht, trabajando sobre células madre de cerdo. | Foto: Michael Kooren/Reuters

La revista Quartz cuantifica en ocho las empresas y organizaciones privadas que están participando en esta carrera, y hace mención especial a la japonesa Integriculture, fundada por el químico Yuki Hanyu, con sede en Tokio. Hanyu está destacando por los métodos que está imprimiendo en el sector más que por los productos que está desarrollando. Esto se debe a que el científico nipón está llevando la producción a los institutos, e incluso a las casas de los alumnos.

A partir de una organización no gubernamental llamada Shojinmeat Project, está proporcionando a los estudiantes herramientas de alta tecnología y cajas microondas para cultivar células madre en las condiciones necesarias para que se reproduzcan. Los alumnos pueden coger células animales, alimentarlas –con azúcar– y enriquecerlas con bebidas isotónicas –todo muy rudimentario–.

La iniciativa es sorprendente y Hanyu sostiene que tiene un ánimo divulgativo. El químico japonés argumenta que en Europa y Estados Unidos nos hemos movido con demasiada velocidad, que todo ha pasado de las universidades a la empresa con mucha rapidez, y que primero hay que educar a los potenciales consumidores para que la idea encaje. Así, primero introduciría la materia a nivel académico, permitiendo a los jóvenes aprender de las técnicas y prescindir del escepticismo inicial, para después aplicarlo en productos futuros. En Japón, Hanyu ha despertado un interés mediático importante. El empresario lo resumió en pocas palabras: “Si desde primaria los alumnos aprenden a crear carne cultivada, ¿por qué iban a temerla?”.

Otros emprendedores del sector han aplaudido la iniciativa de Hanyu. Es el caso de Bruce Friedrich, que dirige The Good Food Institute, uno de los lobbies principales de la industria de la carne de laboratorio. “Me emociona que Shojinmeat esté desarrollando su propia manera de traer la carne limpia al debate público”, dijo Friedrich, en declaraciones recogidas por Quartz. “Todo lo que haga que la ciencia sea divertida es fantástico para la ciencia”.

Hanyu fundó Shojinmeat hace dos años, en 2015, con el apoyo de personas comprometidas con el cambio en la industria cárnica. Una parte de su financiación, por ejemplo, surge de la creación de cómics manga con temática ecologista. La organización cuenta con un pequeño equipo de 12 personas –casi todos voluntarios– y el apoyo de numerosas organizaciones budistas. En cuanto a su empresa, Integriculture, asegura que no se centra en productos como las hamburguesas o los filetes, sino en materias más fáciles de obtener por sus texturas, como es caso del paté y el foie.

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