Euphoria y sus dos capítulos botella: una montaña rusa de emociones
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Cultura

Euphoria y sus dos capítulos botella: una montaña rusa de emociones

Euphoria ha sabido superarse con esta fórmula embotellada, demostrando que no es necesario un gran despliegue de medios para hacer calidad

por Eva Cubas

La serie Euphoria lanza dos capítulos especiales que funcionan como puente hacia su segunda temporada. Ambos episodios suponen un intenso viaje emocional en busca del autoconocimiento y construcción identitaria.

Tras el gran éxito de su primera temporada, Euphoria vuelve a las andadas. Sin embargo, se trata de un regreso a medio camino, intermitente podríamos decir. Con la llegada de la pandemia mundial, la serie se ha topado con las dificultades que este acontecimiento implica. El rodaje de la segunda temporada se tuvo que interrumpir a comienzos del 2020, por lo que las previsiones de estreno se han visto completamente alteradas. No obstante, aunque todavía habrá que esperar para que podamos ver esta nueva temporada, Sam Levinson ha querido esclarecernos algunas de las incógnitas que la serie nos dejó con el lanzamiento de dos capítulos especiales estrenados en HBO, en diciembre y finales de enero de este año. El primer episodio, Las rayadas no son externas, se encuentra focalizado en el personaje de Rue y, F*ck Anyone who’s not a sea Blob, el segundo episodio nos ofrece el punto de vista de Jules. Ambos capítulos se rigen por la fórmula de «episodio de botella».

Los episodios de botella, una tendencia cada vez mayor en la ficción televisiva

Los «episodios de botella» son bastante habituales y, probablemente, cualquier espectador común en algún momento de su vida habrá visto un episodio de este tipo sin saber que existía esta terminología para referirse a ellos. De hecho, estos episodios son tan característicos y reconocibles que suelen generar gran debate entre la audiencia. Despiertan sentimientos tanto de adoración como de odio, pero lo que está claro, es que no dejan indiferente a nadie. Podemos mencionar algunas reconocidas series que han llevado a cabo esta fórmula tales como Breaking Bad, Friends, Modern Family, Padre de Familia…

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Foto: HBO

En líneas generales, en la producción de las series hay capítulos que requieren un mayor despliegue de medios, lo que implica una gran inversión económica. Como consecuencia, bajo la necesidad de recortar costes surgen estos «episodios de botella». La escasez de medios se nota porque toda la trama suele transcurrir en una sola localización y con muy pocos actores. Sin embargo, sería un error asociar un bajo presupuesto con mala calidad. De hecho, en gran parte de las ocasiones sucede todo lo contrario y se obtienen grandes resultados. Suele haber una mayor libertad que permite al creador desligarse, en cierta medida, de las líneas tanto visuales como narrativas de la serie actuando así, como un producto independiente. Un claro ejemplo de ello son estos dos capítulos especiales de Euphoria que nos han dejado un torbellino de emociones intensas. 

¿Cuál es el sentido de la existencia?, ¿la idea de la feminidad está subordinada al ideal masculino? Estas son algunas de las cuestiones sobre las que reflexionan las protagonistas de la serie, Rue y Jules, en estos dos nuevos capítulos especiales, en los que la presencia del coronavirus ha sido clave. En ellos, toda la acción se ve reducida a una conversación en una única localización (cafetería y sala de terapia) en la que las protagonistas reflexionan sobre la vida expresando sus mayores angustias y miedos. Los capítulos serían casi un monólogo de no ser por la existencia de los interlocutores (Ali y Terapeuta). Asistimos a una especie de viaje interior en busca del autoconocimiento en el que se diluye la realidad con los sueños. Se abordan diversas temáticas universales que tienen que ver con la culpa, el perdón, el sentido de la vida, la desesperanza en el futuro, el amor… Y es que estos dos capítulos tienen una gran relevancia ya que profundizan enormemente en la psicología de Rue y Jules. Quizás los espectadores no comprendíamos por qué Jules abandonó a Rue en la estación de tren o el motivo de la drogadicción de Rue. En estos episodios empatizamos con estos personajes y comprendemos sus decisiones. La serie no las juzga, pero tampoco se posiciona. Expone los hechos, sus experiencias pasadas y su modo de ver el mundo. 

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Foto: Fotograma de la serie | HBO

«Las drogas son la única razón por la que no me he suicidado» o «¿Existe perdón para una persona que ha amenazado de muerte a su madre?» son algunas de las frases más impactantes y desgarradoras que le dice Rue a Ali en la cafetería. En Las rayadas no son eternas descubrimos que Rue ha tenido una recaída con las drogas. A lo largo del capítulo la protagonista atraviesa las fases de autoengaño, aceptación y culpa. Aunque intenta autoconvencerse de que está limpia, finalmente vemos cómo Rue termina admitiendo su problema con las drogas y el daño que ella ha provocado a sus seres queridos.

Por otro lado, en el capítulo de Jules, por primera vez, asistimos a una focalización distinta. En la serie todas las acciones de Jules dependían de la presencia de Rue, por lo que, los espectadores no podíamos llegar a conectar con Jules, dudando sobre la moralidad de sus actos. En este episodio, Jules se abre por completo y  descubrimos sus inseguridades, su pasado traumático con su madre y comprendemos el daño que supone amar a una persona drogadicta. En la conversación que mantiene con su terapeuta, Jules juega con su memoria a través de flashbacks que se funden entre lo onírico y lo real. Recordar es doloroso, pero necesario. De este modo, Jules trata de encontrar su identidad y de autoconocerse. Quiere dejar de hormonarse, se cuestiona la idea de la feminidad y vemos su manera de entender la transexualidad como algo espiritual, como algo que le pertenece. 

Una ruptura con las claves genéricas de las Teen Series

Euphoria rompe con las claves genéricas de las Teen Series. Nos ofrece nuevos modelos identitarios y nuevas formas de entender el amor y la amistad. La serie va más allá de las relaciones heteronormativas propias de este género y propone nuevas formas de relacionarse al entrar en juego las tecnologías, como es el caso de Jules y su amor online. Se aleja de los clichés y consigue abordar realidades complejas desde el imaginario adolescente de la Generación Z. El tratamiento tan preciso de estas temáticas viene de la propia experiencia de Sam Levinson con las drogas y, por otro lado, si bien es cierto que Sam Levinson aborda la temática trans desde una posición de hombre cisgénero, el segundo capítulo está coescrito con Hunter Schafer. 

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Foto: Fotograma de la serie | HBO 

El amor entre Rue y Jules es complejo. Ambas se quieren, pero la imposibilidad de su relación es fruto de los miedos y esa falta de comunicación característica de la Generación Z. Asistimos a dos episodios que conectan entre sí a la perfección y en los que el guion juega un papel central. Es realmente desgarrador ver cómo el sueño idílico de Rue se convierte en una pesadilla en el capítulo de Jules. Además, estos episodios no sólo cambian en el mecanismo narrativo, sino que también se desvinculan de esa estética llena de purpurina y colores a la que estábamos acostumbrados. Nos encontramos con una escena visual (cafetería y habitación) alejada completamente de excesos en la que predomina el plano-contraplano. Aun así, se ha de destacar el tratamiento visual del segundo capítulo de Jules en el que se conjuga cierta poética con la imagen. Esas escenas en el mar cuando Jules asocia la feminidad con el océano y la libertad, o la proyección en el ojo de Jules que recopila las imágenes de su relación pasada con Rue sonando de fondo la canción Liability  de Lorde. Imágenes conmovedoras a la par que dolorosas. 

Euphoria ha sabido superarse con esta fórmula embotellada, demostrando que no es necesario un gran despliegue de medios para hacer calidad. Sam Levinson ha logrado un perfecto equilibrio entre forma y contenido con un guion impecable lleno de sensibilidad y con una increíble interpretación de Zendaya y Hunter Schafer que consigue emocionar a cualquiera. Desde luego que la segunda temporada promete.