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Fanzineros al poder: La "proeza” de reinventar el tebeo con dos duros y al margen del mercado

A pesar de que vivir de la ilustración en España es casi imposible, hay un renovado interés por el fanzine como producto cultural.

Foto: Bouman | Underbrain

Lleva años conspirando en la escena underground barcelonesa bajo seudónimo y jamás se me ha ocurrido preguntarle cuál es su nombre real. ¿Importa? Todo el mundo lo conoce como Bouman Underbrain, el sello que creó este pescador de perlas subculturales cuyo súper poder consiste en descubrir y promocionar a los nuevos talentos del cómic independiente y el fanzine. Lo ha hecho desde Underbrain Magazine, revista digital que todavía tira millas, y también desde su editorial –algo que casi le causa la ruina-, y como impulsor de saraos indie como el Oh! Comics Fest, demostrando una vez más que la cultura es de todos o de nadie. ¿Su última proeza? Bueno, de hecho, varias... Reinventar el tebeo. Un proyecto editorial a caballo entre el fanzine y el cómic en formato apaisado en el que se embarcó con su hermano ByMartínez y un buen número de creadores que tenían una única consigna: Homenajear las míticas publicaciones de tebeo de los años 40 y 50 que supusieron para muchos lectores una ventana al mundo y una vía de escape a la opresión de la dictadura franquista.

“Acabábamos de ganar un premio en el Salón del Cómic con Paranoidland, que es una celebración de los comics de los 80’ que tanto nos influyeron como lectores cuando éramos críos, y quisimos hacer un homenaje a otra década. El nombre de “Proezas” surgió de la serie de historietas de finales de los 40s, Hazañas bélicas, y a partir de ahí escogimos algunos de los tópicos de diferentes géneros en boga, como el bélico, el de romanos, el espacial o del oeste, que se publicaban semanalmente como entretenimiento barato y popular y se lo propusimos a los autores de forma colaborativa.

"La prueba del buen momento que vive el cómic independiente es que cada vez hay más creadores internacionales que acuden a las ferias que se organizan en España y tienen un público que, aun siendo pequeño, es fiel" -Bouman

Lo más interesante es que esas historietas episódicas, que ahora son puro cliché, hacían que la gente pudiera vivir aventuras en la selva o en Egipto, como ocurría en los cómics de Roberto Alcázar y Pedrín, que parodio en Proezas de detectives como @Pedro y Bertín en el enigma de los vecinos del bloque de pisos laberíntico, donde @Pedro es un detective bloguero”, cuenta.

Igualmente lo hace la dibujante Marta Cartu, que se inspiró en los tebeos de Claro de luna que leía su madre de adolescente para el cuadernillo Proezas Románticas, donde una canción de Extremoduro dirige la historia; Isa Ibaibarriaga y sus aventuras terroríficas, dando vida a un tebeo de terror feminista de época; la historia salvaje de la cántabra Jenni Conde Rojo, a la sazón ilustradora de las portadas de la editorial Apache Libros; los piratas antropomorfos y de influencias norteamericanas de Fran Fernández en Proezas en alta mar; los alienígenas ochenteros de Ramón Salas; el Lejano Oeste a lo Ricky y Morty de Alejandro Martín Grau; la @Justiciera_enmascaradx y con móvil a la que da vida Alsina Mandarina, las otras hazañas bélicas de ByMartínez o un fantástico Proeza de romanos ilustrado por Jomp con un gladiador torpe y guaperas.

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Autores de 'Proezas Fanzine'. | Imagen vía Instagram.

“Buscaba a artistas que no fueran profesionales del todo o que no hubieran publicado nunca por una razón lógica: el artista consagrado no hace un fanzine, sino un producto que vender a sus fans. Como editor, apuesto por buenos creadores que no han recibido la debida atención y pueda servirles de algo esta colaboración. Ese es el espíritu de todos mis proyectos, darles una oportunidad para enseñar lo que hacen, proponerles un tema y un formato y que sea un detonante para que piensen en algo creativo. Yo ya me devanaré los sesos para promocionarlos y acudir a ferias o lo que haga falta. Y, la verdad, lo hago bien, mejor que eso, aunque haya épocas en las que haya tenido que sobrevivir a base de ramen y macarrones hervidos”, resume el también dibujante y agitador cultural.

Tebeo y no te(veo)

España no es país para dibujantes. O mejor dicho, para aquellos que aspiren a vivir dignamente de su trabajo, cosa que ocurre en lugares como Francia o Estados Unidos, donde la industria está mucho más consolidada. Si bien la novela gráfica cuenta con un prestigio literario, con creadores ampliamente conocidos como Albert Monteys, David Rubín, Paco Roca o Sagar Forniés, el cómic, su antecesor natural, gana tímidamente lectores gracias a las adaptaciones cinematográficas. “Para mí todo es cómic, ya tenga tres páginas, como un fanzine, o doscientas”, explica Bouman, quien afirma que aunque hay un renovado interés por este producto cultural, que vivió su época dorada en España en los años cincuenta de la mano de editoriales como Bruguera, no existe una profesionalización del dibujante a menos que trabaje para editores extranjeros o lo compatibilice con encargos de ilustración.

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Un homenaje a los tebeos a través de los tópicos del género bélico, del espacio, las historias de vaqueros o el comic romántico.

“A mí lo que más me interesa es todo el movimiento que se está generando alrededor del cómic de autoedición a través de un circuito de ferias como Oh! Comics, Graf, Gutter... y también en internet. Hay muchos artistas conocidos en las redes que deciden mover su obra en ferias sin pasar por intermediarios y se financian vendiendo láminas o fanzines de ilustración, y la prueba de que se vive un gran momento es que cada vez hay más creadores internacionales que acuden a estos eventos en España y un público lector que aun siendo pequeño, es fiel. Claro que esta forma de abrirse camino al margen de la industria tiene sus complicaciones, como la distribución en librerías”, apunta.

Quizás la mejor manera de recomendar estas Proezas irrepetibles –con una tirada corta de 500 ejemplares únicos– sea citar al genio de la historieta y divulgador de tebeos Antonio Guiral, quien en su prólogo a estos cuadernillos escribe: “Proezas Fanzine nos recuerda aquellos tebeos apaisados que nos introducían a mundos desconocidos, llenos de acción y sentimientos que nos provocaban desasosiego, temor, inquietud y, sobre todo, esa sensación de libertad que nos faltaba en la calle, en tiempo de autarquía y censura. Mejor dicho, nos ayuda a reinventarlos. Porque sus autores saben lo que aquellos cuadernillos supusieron para varias generaciones, y también que hoy sí disponen de esa libertad”.

A pesar de todo… Del mercado, de la precariedad, de la escasez de ayudas a la cultura o su mal reparto, de la terrible postcensura, se sigue editando. Con ánimo reivindicativo y humor. Eso sí es una grandísima proeza.

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