Fuerza Nueva o la revisión iconoclasta de la España contemporánea
Foto: Imagen promocional de 'Fuerza Nueva'

Cultura

Fuerza Nueva o la revisión iconoclasta de la España contemporánea

'El Segadors', el himno de la raza gitana o el de Andalucía son algunos de los temas triturados bajo una mirada irónica y experimental.

por Cristóbal Villalobos

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En un Viernes Santo atípico, único en nuestra historia, la Marcha Granadera debería haber sonado a lo largo y ancho de la piel de toro acompañando a pasos y tronos de Semana Santa. A cambio, Fuerza Nueva publicó El Sol, una deconstrucción del himno de España en el que los sones andalusíes se unen a los acordes del himno nacional bajo el amparo de la sura número 91 del Corán. La letra de Paco Contreras, inspirada en esta sura, bucea en el posible pasado islámico de la melodía y acaba trasmutando en una plegaria en la  que cabe toda la historia de España.

Se trata de la última provocación de Fuerza Nueva, el proyecto de Los Planetas y Paco Contreras, “El niño de Elche”, que lleva un año deconstruyendo con una fuerza iconoclasta no vista en la música española los grandes mitos de nuestra contemporaneidad: la patria, la religión, las dos Españas o nuestras tradiciones acaban trituradas bajo una mirada irónica y experimental, que ellos mismos han definido en alguna entrevista como pura acción política. Revisando sus himnos, dicen ellos, Fuerza Nueva pone sal en las heridas abiertas de la fervorosa España: duele, pero así cicatrizará antes y mejor”. 

Debutaron en enero de 2019 con una versión propia para las fechas: Los Campanilleros, que hiciese popular en su día La niña de la Puebla , y que tantos otros flamencos han cantado. La nota de prensa hacía entonces arqueología del cante jondo al recordar como la melodía proviene de los cánticos de los “auroros”, grupos de voces e instrumentos que acompañaban el rezo del Rosario de la Aurora y que acabó por convertirse en uno de los cantos más tradicionales de la Navidad andaluza. Pero a Fuerza Nueva le interesa más el pasado libertario de la pieza, pues existe el mito de que La niña de la Puebla cambiaba la letra durante la República en los mítines y festivales que organizaba la CNT.

Más impactante aún fue la conversión del himno andaluz en Santo Dios, publicado el 28 de Febrero de 2019, día de Andalucía. La letra de Blas Infante se transformó entonces en un oración tras el cual podríamos ver, quizás, una referencia a la nueva religión política de las autonomías. O no. La pieza contó con la mezcla de Raúl Rëfree y fue masterizada por Alexis Psaroudakis, ambos han colaborado anteriormente con Rosalía, y fue lanzada con un videoclip que es una pieza de videoarte del prestigioso cineasta Andrés Duque, que firma también los vídeos  de Los campanilleros, La Cruz y de Canción para los obreros de Seat. De una fuerza expresiva y metafórica que impresiona, hay que prestar atención a cada uno de los fotogramas de estas breves pero intensas obras de arte.

El 14 de abril de 2019, Viernes de Dolores, sale La Cruz, en la que se mezcla La Saeta, de Serrat y Antonio Machado, todo un emblema de nuestra Semana Santa, con el tema de Prince, The Cross. Un canto al sufrimiento humano, acompañado por unas imágenes que remueven.

El 18 de julio de 2019, día “del glorioso Alzamiento nacional”, editan Una, glande y libre, cantada por Jota, de Los Planetas, que en el álbum de Fuerza Nueva, ya con Niño de Elche, da lugar a Una, grande y libre (“diseñada para intervenir en estos tiempos del nuevo fascismo”). En ella, el lema del franquismo se convierte en un glande en el que caben el Partido Popular, Ciudadanos y Vox. “La misma mierda, ni es derechas, ni es nada”: “Lo que hace falta es que vuelva Blas Piñar”, líder del partido de ultraderecha del que toman prestado el nombre para esta aventura.

El Gelem, Gelem, himno internacional de la raza gitana, acaba convertido en La canción de los gitanos, traduciendo y adaptando del romaní un lamento de desesperanza que rememora el genocidio nazi: “También tenía una gran familia, fue asesinada por la Legión Negra…”.

El 11 de septiembre de 2019, coincidiendo con la Diada de Cataluña, publican Canción para los obreros de Seat, reinterpretación del Els Segadors, himno oficial de Cataluña. Al final del vídeo se narra como la canción está basada en un anónimo recogido por Guy Debord en 1981: “para los obreros de SEAT presos en Segovia, (…) un grupo de cinco proletarios que en un tiempo se llamó Ejército Revolucionario de Ayuda a los Trabajadores dedicado a expropiar empresas y bancos para ayudar a los huelguistas y parados”.

La nueva mirada sobre el himno catalán constituye toda una crítica proletaria al independentismo catalán, tan alejado de las ideas internacionalistas que tradicionalmente han caracterizado a la izquierda, lo que ha suscitado numerosos ataques desde los ambientes radicales catalanes: “al servicio del Estado y del Fomento del Trabajo”.

El 20 de septiembre de 2019, día de la Legión Española, publican su visión de El novio de la muerte, cuplé que acabó convirtiéndose en la marcha solemne que los caballeros legionarios cantan en momentos transcendentales, como al procesionar a su protector, el Cristo de la Buena Muerte. En la letra se hace una referencia a Luis Aragonés, como guiño a la adaptación de Glutamato Ye-Yé  de esta canción, que es la esencia de  una España que aún pervive.

El disco incluye también los tangos de Mariana, que han formado parte del repertorio tradicional de Semana Santa, pero también de la obra clásica de Joaquín Turina, y de la cantiña de Santo Domingo, que nos recuerda al último trabajo de Los Planetas: Zona Temporalmente Autónoma.

El gran maestro Morente, del que los Planetas han sido, y siguen siendo, evangelistas, afirmaba en un documental como disfrutaba molestando al personal. Esta locura del grupo granadino junto a Niño de Elche, gran heterodoxo del flamenco que hasta fue insultado en la Bienal de Sevilla por los puristas, es todo un ejercicio de sana agresión hacia nuestra conciencia política y cultural. Molesta, y mucho.

A la elección de los temas, que son sacralizados o secularizados según el momento, y a las piezas magistrales de vídeo de Duque, se une una iconografía propia diseñada por Javier Aramburu y los textos de G.Romero, uno de los ideólogos que han dado vida a esta sacrílega propuesta.

Cristóbal Villalobos

Profesor, escritor, historiador, columnista, gestor cultural.