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Entre “pulgas” anda el juego: Gamelab 2019 entrega los Premios Nacionales del Videojuego

Foto: Juegos nominados | Varios estudios

Un año más, un Gamelab más. El veterano congreso dedicado al mundo del ocio interactivo, con especial foco en el videojuego, alcanza ya las quince ediciones, nada menos. Desde 2011 se celebra en Barcelona, y el plantel de referentes de la industria que reúne cada año no tiene nada que envidiar a otros eventos de renombre internacional como pueden ser el E3 o el GDC. En esta ocasión tiene lugar del 26 al 28 de junio; tres días en los que se suceden ponencias de personalidades como Cory Barlog (director creativo del último God of War), David Cage (director de juegos como Beyond: Two Souls o Detroit: Become Human) o el enfant terrible Peter Molyneux, por citar solo alguno de los nombres de este año. También se imparten talleres, se celebran mesas redondas, y por supuesto se fomenta el networking entre profesionales de cualquier nivel y perfil. En definitiva, es una cita ineludible para quienes se dedican a este mundillo y no quieren quedarse atrás.

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Amy Hennig, escritora y directora creativa de la Saga Uncharted, en conversación con el Arquitecto Jefe de PS4 Mark Cerny y el creador de The Game Awards Geoff Keighley. | Foto vía Flickr de Gamelab.

El número de empresas especializadas en desarrollo de videojuegos ha crecido significativamente en nuestro país en los últimos diez años, período en el que se crearon hasta el 81% de las compañías activas en este momento, nos dice el Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos de 2018. Pero todavía no debemos lanzar las campanas al vuelo: el mismo estudio desvela que se trata de una realidad sustentada fundamentalmente en las microempresas. El 88% factura menos de 2 millones de euros al año, y un 74% no emplea a más de diez personas. Se trata de un panorama agridulce, marcado por los cantos de sirena de un sector, el del videojuego, que a nivel global se codea sin rubor alguno con el cine o la música en lo referente a facturación. No obstante, aunque se trate de un terreno todavía arduo, es justo y relevante reconocer la labor de quienes se esfuerzan por contribuir al medio en nuestro país. No solo en su voluntad de generar empleo, sino también a la hora de presentar nuevas propuestas expresivas y creativas.

Precisamente, esa es otra de las labores de Gamelab: premiar a los mejores trabajos del año en nuestro país en diferentes categorías. Audio, dirección de arte, narrativa, diseño o idea original son algunas de ellas. Aunque el plato fuerte de estos premios nacionales, que se entregan hoy 27, a las 7 de la tarde, es el de mejor juego del año. Vamos a echar un vistazo a los finalistas, los cuatro títulos que se disputan este preciado galardón; cuatro puntos cardinales que hay que tener muy en cuenta para comprender el pulso del videojuego en nuestro país.

Do Not Feed the Monkeys – Fictiorama Studios

Definido por sus creadores como “un simulador de voyeurismo”, Do Not Feed the Monkeys nos propone entrar a formar parte de un club exclusivo de vigilancia remunerada. La premisa es muy sencilla: tan solo debemos estar atentos a una serie de cámaras en nuestras pantallas, instaladas en la calle, en comercios o en domicilios particulares; vigilar los movimientos de quienes aparezcan en ellas y recabar la información que nos soliciten. Solo hay una condición: no interactuar nunca con los individuos monitorizados. No dar de comer a los monos.

Una tentación fácil de evitar, a simple vista… hasta que descubrimos secretos o situaciones comprometidas en las que nuestra ética nos impele a involucrarnos. Pero quizás no tengamos tiempo para ello: debemos ganar dinero para comprar más cámaras en el tiempo que nos estipulan, para no ser expulsados del club; y por supuesto mantener una dieta y unos hábitos de sueño adecuados si no queremos perder fuerzas. Do Not Feed the Monkeys nos invita a usar nuestra perspicacia para resolver misterios, pero, más allá de eso, es una crítica amarga, salpicada de ironía, a esa vida que nos pasamos corriendo sin descanso dentro de la rueda del capitalismo.

Gris – Nomada Studio

Uno de los juegos que más ha dado que hablar en prensa generalista desde su lanzamiento, en diciembre del pasado año, debido a su atractivo aspecto visual en forma de acuarela y el modo en que emplea el simbolismo para vincular narrativa y mecánicas de juego. Gris es el debut de Nomada Studio, una empresa formada por dos veteranos de la industria, Adrián Cuevas y Roger Mendoza, y un artista ajeno al videojuego hasta la fecha, Conrad Roset, bien conocido por su serie Musas y con una larga trayectoria de exposiciones en galerías de Barcelona, México, San Francisco o Londres.

Además de ser una delicia para los sentidos (el preciosismo de su arte se ve reforzado por la imprescindible banda sonora de Berlinist), se trata de un título muy asequible y una excelente puerta de entrada para quienes no jueguen habitualmente a videojuegos. Un valor que no es en absoluto secundario.

Very Little Nightmares –  Alike Studio

Los juegos de los hermanos Marc y Xavi Terris, fundadores de Alike Studio, comparten una estética que ya se ha convertido en marca de la casa: personajes adorables, rechonchos, en mundos de colores pastel. Juegos agradables pensados para móvil, normalmente centrados en el puzle, en los que apetece sumergirse y desconectar.

Resulta bastante curioso que hayan sido los elegidos para trasladar a iOS el escalofriante juego Little Nightmares. Y sí, han conseguido aunar ese aspecto que caracteriza a sus creaciones con los elementos sombríos y misteriosos del título original de Tarsier Studios, que triunfó en plataformas de sobremesa y PC en 2017. Very Little Nightmares actúa como precuela y vuelve a apostar por la resolución de puzzles. Nuestra habilidad con los mismos será la clave para escapar de El Nido, un tenebroso entorno en el que nos enfrentaremos a los temores de nuestra infancia.

Yuppie Psycho – Baroque Decay

El juego con el que debutó Baroque Decay llevó por título The Count Lucanor. Toda una declaración de intenciones: estamos ante un estudio que no tiene reparos en utilizar el nombre de uno de los clásicos de nuestra literatura para su conveniencia, aunque su obra no pretenda adaptar la de Don Juan Manuel. Baroque Decay es un estudio fresco, sin pelos en la lengua, que pone su mordacidad y su ingenio al servicio de sus creaciones. Y vuelve a demostrarlo en Yuppie Psycho, su segunda propuesta comercial, que se define como “un juego de supervivencia y terror en tu primer trabajo”. Quizás una idea bastante familiar para muchos…

Con una estética pixel-art a medio camino entre lo retro y el anime, e inspirándose en autores como David Lynch, David Cronenberg o J.G. Ballard, Yuppie Psycho nos presenta a Brian, un novato que se ve envuelto en una extraña trama sobrenatural el día que empieza a trabajar en Sintracorp. Sin comerlo ni beberlo, se convertirá nada menos que en un cazador de brujas: la única esperanza para liberar a la compañía de su misterioso pasado.

Aunque estos cuatro títulos son los que acaparan el mayor número de nominaciones, no podemos dejar de mencionar otros como Path to Mnemosyne, de DevilishGames; Flat Heroes, de Parallel Circles; o Koral, de Carlos Coronado, entre los que aspiran a llevarse a casa una de las “pulgas”, el trofeo que reconoce a los ganadores, diseñado en homenaje al primer videojuego español. Y habrá que tener un ojo puesto en la categoría de Mejor juego universitario, con una gran cantidad de trabajos amateur que muestran el increíble talento que se cuece en nuestro país. Sin prisa, pero sin pausa.

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