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Gaming Sounds: Floex, la electrónica al servicio de la inmersión

Foto: Imagen de Samorost de Amanita Design | floex.cz

Ahora que nos aproximamos al inicio de una nueva década, es inevitable echar la mirada atrás y reflexionar sobre lo que suponen diez años de trayectoria. En cualquier disciplina artística, un periodo así puede significar el auge de tendencias y formas comunicativas, la caída en desgracia de otras, y por supuesto la exploración de terrenos desconocidos. En el mundo del videojuego, más allá de adelantos tecnológicos, nuevas plataformas, y el retorno (todavía vacilante) de la realidad virtual, es interesante contemplar cómo se ha desarrollado el universo indie, hasta conseguir hoy en día una entidad propia y una constelación de significado que van más allá de una etiqueta pensada para aquello que en su día resultaba difícil de clasificar.

Imagen de Samorost vía Amanita Design.

Entre los diversos nombres propios que han ido configurando el mundo del videojuego independiente, hay que citar sin duda a Amanita Design. Un estudio checo que lleva ya dieciséis años compartiendo con nosotros sus particulares creaciones, sus paisajes fantásticos y sus personajes adorables. Jakub Dvorský, fundador de la compañía, concibió el primer título, Samorost, como un trabajo de fin de grado para la Academia de Artes, Arquitectura y Diseño de Praga. Posteriormente lo publicó de forma gratuita en la web, dando así inicio a la que sería una carrera cuya influencia todavía permanece inalterable.

Samorost es un viaje encantador de apenas cuarenta minutos; una aventura gráfica que mezcla ilustraciones que parecen haberse escapado de un cuento infantil con el point-and-click, una mecánica accesible para cualquiera que a su vez permite profundizar en la narrativa visual y la importancia del entorno.

Imagen de Machinarium vía Amanita Design.

Samorost gustó más de lo esperado; Dvorský se percató de que había algo que explorar y su voz merecía ser escuchada. Sin dejar nunca de lado su voluntad de estilo y su interés por acercar el videojuego a propios y extraños, Amanita se constituyó como estudio y siguió desarrollando pequeñas piezas, en algunos casos como advergaming (juegos para terceros con fines publicitarios).

Samorost 2 llegó en 2005: un título más elaborado y de mayor duración, en el que el duendecillo protagonista debía salir en busca de su perro secuestrado. Y en 2009, el juego que les proporcionaría fama a nivel mundial y les haría destacar como referente para los creadores indie emergentes: Machinarium. De nuevo una aventura gráfica, esta vez protagonizada por un pequeño robot de ojos saltones que debe regresar de su exilio para salvar a su novia, en lo que parece un futuro postapocalíptico dominado por los desechos.

Temas recurrentes en el mundo del videojuego y en el del cuento tradicional, un componente visual muy trabajado que atrae la mirada desde el primer momento. Y una banda sonora de las que envuelven nuestros oídos y nos transportan a otras realidades. 

Tomas Dvorak aka Floex | Imagen vía @FloexOfficial Twitter

Hablar de los juegos de Amanita Design es hablar también de su música, y por supuesto del compositor que define sus bandas sonoras desde aquel ya lejano Samorost 2: Floex, seudónimo de Tomas Dvorak. Apoyándose en los sonidos electrónicos, Floex consigue crear entornos instrumentales que hablan por sí mismos, con total independencia más allá del juego al que acompañan. Inmersivos, atmosféricos, nos llevan al estado de ánimo perfecto para centrar todos nuestros sentidos en la resolución de los acertijos y puzles. Y, por supuesto, suponen la compañía perfecta para esos escenarios de cuento propios de Amanita, esas ilustraciones que nos remiten a otro mundo donde las normas de la lógica y la física difieren notoriamente del que conocemos.

Floex en acción | Imagen vía floex.cz

Un ejemplo de esta sensación onírica lo tenemos en el tema principal de Samorost 3, la entrega más reciente de la saga, lanzada en 2016. El viaje misterioso comienza de modo lento, como cualquier aventura, con crescendos que reflejan los momentos de tensión y la entrada de distintos instrumentos para marcar las diferentes zonas que atravesaremos en nuestro periplo.

Floex lleva explorando las posibilidades expresivas de la música electrónica desde muy joven: aunque grabó su primer disco en 1996, con 18 años, fue en 2001 cuando salió al mercado su debut, Pocustone. Sus álbumes son un ejemplo de sutileza desde los sintetizadores, y de eclecticismo en la línea de la electrónica avant-garde, donde la experimentación es la clave. Sus inquietudes se encuentran plasmadas claramente en obras como A portrait of John Doe (2018), en colaboración con el pianista y compositor Tom Hodge y la orquesta sinfónica de Praga. Un álbum conceptual, versátil y de voces muy diversas que, en sus propias palabras, busca reflejar esos momentos cotidianos, de los que pueden sucedernos a cualquiera de nosotros (de ahí el John Doe del título), que funcionan como poderosos elementos de conexión humana.

La conexión es también el elemento que vertebra la producción artística e interactiva de Amanita Design. Desde los ya mencionados Samorost o Botanicula, donde hemos de encontrar el vínculo con nuestro entorno para avanzar, hasta Machinarium, que explora las relaciones entre individuos; sin dejar de lado el trabajo más reciente del estudio, Pilgrims, juego lanzado en PC este mismo año. Camuflado tras la mecánica de “juego de cartas”, Pilgrims es más similar a un relato desplegable, un libro ilustrado pop-up. El peregrino que protagoniza el título tendrá que encontrar el modo de entablar relaciones con variopintos personajes a lo largo y ancho de un mapa de cuento para avanzar en su camino. Pero, ojo, no vale cualquier tipo de relación. Debemos jugar bien nuestras cartas, y ofrecer la correcta a nuestros interlocutores. De nuevo, la inmersión en el ambiente, un bosque fantástico, es lo que marca los ritmos de Floex.

El pasado 16 de octubre se cumplieron diez años desde el lanzamiento de Machinarium, nada menos. Como homenaje, Amanita puso a la venta en su tienda online un vinilo en edición limitadísima, Machinarium Remix. Como era de esperar, está más que agotado a estas alturas. Sin embargo, podemos escuchar el álbum en su totalidad en Spotify y en otras plataformas de streaming.

Los sonidos misteriosos, a ratos asfixiantes, con los que Floex nos obsequió durante la aventura se encuentran versionados en siete pistas por artistas de la talla de C418, Jim Guthrie (otro de los nombres con mayúsculas de la música de videojuegos en la actualidad) o 65daysofstatic, grupo que puso la banda sonora a No Man’s Sky. Si nos hemos quedado con las ganas de llevarnos esta edición a casa (ah, los vinilos, el nuevo objeto de deseo del coleccionista), siempre tenemos la opción de hacernos con la banda sonora original de Machinarium junto a tres ilustraciones de Adolf Lachman, uno de los artistas del juego.

Recientemente, y también como celebración de aniversario, Floex ha ofrecido conciertos en Praga acompañado por Josef, el simpático robot protagonista de Machinarium. No cabe duda de que el artista checo y Amanita están hechos el uno para el otro, y van camino de soplar muchas más velas juntos.

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