Ginebras: «Nos encantaría que a nadie le importase si somos chicas, chicos o si somos lo que queramos ser»
Foto: Manuel León| Vanana Records

Cultura

Ginebras: «Nos encantaría que a nadie le importase si somos chicas, chicos o si somos lo que queramos ser»

Hasta que el frenesí de entonar una canción a grito pelao' y los moretones de los pogos vuelvan a formar parte del equipamiento de los conciertos,  Ginebras nos remiten a las emociones —por ahora— inalcanzables en un estilo fresco

por Eva Ocaña

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Suena La Barbacoa en una orquesta cualquiera de un pueblo remoto de la estepa castellana. En el letargo de una noche en la que un mini de kalimotxo es el cóctel por antonomasia. Las piernas pesan. No importa. «El espectáculo debe continuar», que diría Queen. Paco y Carmela se encuentran —por fin— entre el gentío. Pero, «yo nunca he sido una romántica, me va fatal en el amor», canta Magüi.

En el final de un verano sin verbenas, la máquina de la nostalgia musical esboza aquellos momentos mejores que, tal vez, no vuelvan a suceder. O, por lo menos, no de la misma manera que antaño. Ginebras acaban de presentar su primer disco, Ya dormiré cuando me muera, en el que relatan la cotidianidad de comprar ropa en Malasaña, la diversidad sexual, o el recuerdo en «los días en un bar de La Latina».

En los pasillos de la facultad, entre partidas de mus y el café de las tres, Magüi y Sandra fundaron Ginebras. Un anuncio en Tinder que rezaba «buscamos bajista» incluiría a Raquel en la formación. Juls aterrizó más tarde, después de sustituir a la anterior batería, Yavanna. «La primera vez que ensayé con Sandra y Magüi no teníamos batería. Ese mismo día ellas fueron a una fiesta. Ahí estaba Juls. El tiempo hizo que apareciese de nuevo», comenta Raquel a The Objective

El cuarteto fichó por Vanana Records y grabaron Dame 10:36 minutos, un EP que ya mostraba la esencia Ginebras en canciones como Fan Emergente, una reflexión canalla sobre el fenómeno fan del que ellas mismas se sienten partícipes. «Ahí no sabíamos que iba a pasar. Era un poco incertidumbre porque no sabíamos a cuánta gente le íbamos a gustar. Ahora, por lo menos sí que sabemos que este año habríamos tocado en festivales».

Ginebras: «Nos encantaría que en un futuro a nadie le importase si somos chicas, chicos o si somos lo que queramos ser»

Ginebras acaban de presentar su primer LP, ‘Ya dormiré cuando me muera’, en el que relatan la cotidianidad de las cosas. | Foto: Manuel León | Vanana Records

Un escenario —nunca mejor dicho— que no han podido contemplar. En una declaración de intenciones, Ginebras alaban aquellos festivales que han escaseado, en este estío atípico, en Crystal Fighters. «No queda cerveza. Se nos ha ido de las manos. Invitando a los vecinos. Que la silla nos robaron». Seguidoras de la banda británica con influencias vascas, Raquel me cuenta que «el espíritu de Crystal Fighters es un rollo súper festivalero. Es de estos grupos que, por lo menos a nosotras, cuando lo escuchas te ponen feliz y bailas. Y es como un resumen musical de lo que es un festival al final».

Ya dormiré cuando me muera es un LP en el que las cuatro han volcado «unas ilusiones increíbles». Abarca la breve, y a la vez intensa, trayectoria del cuarteto en el mercado musical. Desde los acordes iniciales ubicas a Ginebras, aunque la reminiscencia de una canción pueda evocar tintes de ska o pop ochentero. Un batiburrillo de estilos que se adhieren en un disco del que The Beatles es una de las mayores influencias. Tanto, que les han alabado en Campos de fresa para siempre. Que baje John Lennon y lo vea. «Hemos evolucionado en este pequeño tiempo bastante pero sí que se mantiene nuestro carácter como grupo. Musicalmente es un disco ‘mezclaito’».

La acidez y el desparpajo de Ginebras gusta por la identificación de uno en sus letras. «Como consumidora y parte de Ginebras creo que hay una parte de nosotras que puede enganchar a la gente que vive en unos entornos cercanos a nosotras». La bajista describe el grupo como «algo natural. Estamos haciendo lo que se nos pasa por la cabeza y yo espero que en un futuro eso siga siendo así. Si en un futuro tenemos más mesura a la hora de componer las canciones creo que significaría perder nuestra esencia». 

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Ginebras acaban de presentar su primer LP, ‘Ya dormiré cuando me muera’, en el que relatan la cotidianidad de las cosas. | Foto: Manuel León | Vanana Records

Que Ginebras sea un grupo formado solo por chicas también les ha llevado algún que otro quebradero de cabeza. «A día de hoy ser un grupo de chicas es luchar contra una cultura de hace un montón de años en la que solo ha habido hombres en la música o, como mucho, las chicas eran cantantes». Aún impera un vasto agujero de referentes femeninos en la música y que Ginebras esté arrasando la escena musical ayuda al reconocimiento de artistas femeninas para las nuevas generaciones. «Nos encantaría que en un futuro a nadie le importase si somos chicas, chicos o si somos lo que queramos ser». 

Hasta que el frenesí de entonar una canción a grito pelao’ y los moretones de los pogos vuelvan a formar parte de la indumentaria de los conciertos, Ginebras nos remiten a esas emociones —por ahora— inalcanzables. Aquellas letras frescas con las que la mente se traslada a esa «fiesta de mi vida» en la que, pues eso, Ya dormiré cuando me muera.