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Guillermina Mekuy: "No estoy preparada para vivir en lo que llamamos poliamor en Europa"

En sus pasos previos al gabinete de Cultura en Guinea Ecuatorial, se convirtió en Secretaria de Estado de Cultura (2009-2012) y Directora General de Bibliotecas y Museos (2008-2009), pero fue en octubre de 2017 que llegó a ocupar el puesto más importante de su vida: ser madre.

Foto: Prensa de Guillermina Mekuy

Guillermina Mekuy es escritora, política y empresaria. Se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de ministra de Cultura y Turismo de Guinea Ecuatorial. Sexta hija de siete hermanos, nació el 25 de junio de 1982, en la ciudad Eyinayong, en el seno de una familia de políticos, pero ella contaba con una “desventaja” para llegar a ocupar cargos que cambiaran el destino de su país: era mujer.

No se rindió y lo logró. En sus pasos previos al gabinete de Cultura, se convirtió en secretaria de Estado de Cultura (2009-2012) y directora general de Bibliotecas y Museos (2008-2009), pero fue en octubre de 2017 que llegó a ocupar el puesto más importante de su vida: ser madre. Hoy en día, además de escribir, trabaja para poner en marcha el primer centro de reproducción asistida de Guinea Ecuatorial (Centro de Fertilidad Oyala).

En The Objective hemos conversado, a través de correo electrónico, con ella para indagar sobre el rol de la mujer en la sociedad africana desde el punto de vista de dirigente, escritora y persona comprometida con la sociedad.

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La dirigente

¿Qué avances sociales introdujo en la época en la que usted fue ministra de Cultura en la sociedad guineana? ¿Y qué políticas, que significaran un avance para la mujer, logró desarrollar?

En mis distintas responsabilidades políticas hemos trasladado el mensaje integrador y social en las diferentes acciones desarrolladas, todas ellas comprometidas con la sociedad y las mujeres. Hemos querido siempre que las mujeres se sintieran protagonistas de sus decisiones a través de la cultura. Quiero destacar por ejemplo, la creación y organización de la Casa Cultural Mekuy para dar soporte a mujeres y niñas en la ciudad de Evinayong (Guinea Ecuatorial). En la actualidad se encuentra en su fase final de construcción, lo que supone el cumplimiento de un hito importante para la sociedad y cultura del país. También, desarrollamos políticas de integración de distintos colectivos sociales en colaboración con el Centro Cultural Español: semana de LGTB en Guinea Ecuatorial, implantando políticas innovadoras e integradoras. Además, la introducción del sistema de bibliobús para poblaciones que no tenían acceso al uso de libros. Son muchos los proyectos puestos en marcha durante mis más de nueve años de vida política.

Tras una llamada del Presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, acepta el cargo de directora general de Museos y Bibliotecas. Tenía 25 años, su padre fue diplomático. Un año después, fue nombrada secretaria de Estado titular de Cultura y, en 2012, ministra de Cultura y Turismo. ¿Cómo fue acceder en política? ¿Está realmente cambiando la situación de la mujer en la política en el panorama internacional?

El acceso al mundo político fue una muestra más de mi compromiso con el país, con la sociedad y con las mujeres en particular. Es un trabajo que requiere las 24 horas de tu tiempo, requiere una vocación por la ciudadanía, un alto respeto a las instituciones y un claro compromiso en la resolución de las necesidades de la sociedad. Inicié mi primer cargo político con apenas 24 años, lo que se traduce en un fuerte componente vocacional. Más de nueve años dedicados a la sociedad y en concreto a las mujeres de mi país, potenciando la cultura y el turismo, no solo a través de acciones sociales como la creación de bibliotecas o centros culturales, sino también participando en nuestro primer rodaje cinematográfico, u organizando la Premier de la película Palmeras en la Nieve en Guinea Ecuatorial .

Tras las políticas desarrolladas y con un giro y evolución de la sociedad, la situación de la mujer está cambiando a favor de una igualdad real de género. Recientemente, el llamado Gender Map, realizado por Data Morphosis, empresa especializada en software de análisis de población trabajadora, ha ido mucho más allá: después de examinar 14.500 empresas de todo el mundo, ha comprobado que las mujeres suponen de media el 11% de los miembros de los consejos de administración, dejando la cifra del 5% de años anteriores.

Gobiernos como Noruega, Francia, India o Emiratos Árabes Unidos han forzado la llamada “agenda de igualdad de género” con cuotas que incrementan el número de mujeres en los consejos de administración en aras de la competitividad. Solo indicaré un dato más, según las previsiones de la OCDE, basadas en las tendencias actuales, para 2020 dos de cada tres titulados universitarios de las economías avanzadas serán mujeres.

Sin duda, queda mucho por hacer, pero existe algo fundamental, el compromiso por lograr finalmente la igualdad social y laboral de géneros.

¿Cuál fue el mayor reto de convertirse en la primera mujer ministra de Cultura y Turismo de Guinea Ecuatorial? ¿Había más ministras en ese entonces?

El mayor reto de convertirme en la primera mujer ministra de Cultura y Turismo fue demostrar que era el cargo que tenía que desarrollar. Resulta altamente contradictorio que por ser mujer se deba demostrar la valía, cuando per se debería darse por supuesta y aprobada, ya no solo por la trayectoria profesional sino también por la capacidad de la persona en desarrollar su trabajo. Está claro que demostré que las mujeres podemos desarrollar cargos de responsabilidad. Siempre estaré agradecida al presidente de mi país por su confianza.

Habían otras mujeres. Entre ellas, la ministra de Justicia e Instituciones Penitenciarias, la ministra de Educación y Ciencias, la ministra de Economía y Planificación, la ministra de Promoción de la Mujer e Igualdad de Género y la secretaria de Estado encargada del tesoro público.

En 2017 dejó la política, ¿por qué? ¿Está pensando en volver? ¿Qué echa de menos?

Accedí a la política por un sueño y un compromiso con la sociedad. Dejé la política por otro sueño, ser madre. Para mí está siendo una experiencia vital necesaria y enriquecedora, las noches sin dormir se transforman en sonrisas cuando [tu hijo] te abraza, te besa y te quiere. Por el momento estoy dedicada a mi hijo, a mis libros, así como a otros proyectos internacionales que abarcan desde el punto de vista cinematográfico, hasta el punto de la salud, donde a través del Grupo Arpa Médica y el Gobierno ecuatoguineano estamos trabajando para poner en marcha el primer centro de reproducción asistida de Guinea Ecuatorial (Centro de Fertilidad Oyala). Todos los proyectos llevan un alto componente internacional, social y cultural.

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La escritora

A sus diecisiete años Muekuy escribió su primera novela El llanto de la perra. Este fue el comienzo de su carrera literaria que continuó con otro título Las tres vírgenes de Santo Tomás y con su tercera novela, Tres almas para un corazón.

El llanto de la perra trata la historia de una joven de la alta sociedad africana en busca de su identidad e independencia ¿Cómo vive una joven en la sociedad africana actual? ¿Qué lugar está ocupando el feminismo en países como Guinea Ecuatorial?

El feminismo en Guinea Ecuatorial está saliendo de un letargo histórico y se está posicionando como en el resto de las sociedades del mundo. Tal y como he respondido en las preguntas anteriores, queda mucho por hacer hasta obtener la igualdad de género en el mundo.

La media de edad del continente africano es de 20 años y la juventud representa más de la mitad de su población. Los expertos consideran que en África vivirán casi mil millones de jóvenes en 2050, por lo que se presenta un futuro repleto de oportunidades y crecimiento para las jóvenes africanas. En la actualidad una joven africana, y en concreto de Guinea Ecuatorial, mira el mundo con perspectiva, de forma global y con la capacidad de estar en una sociedad innovadora, formada y como motor de cambio del país.

Guillermina Mekuy:

La juventud representa más de la mitad de la población de África. | Foto: Sunday Alamba | AP

En 2011, mientras era ministra, publicó su tercera novela, Tres almas para un corazón, una reflexión sobre la poligamia que impera en África. Hoy en día se habla mucho sobre el poliamor, ¿cree que es posible amar solo a una persona?

No puedo generalizar, es una pregunta bastante subjetiva. Lo que he aprendido con el paso del tiempo son dos valores: respeto y tolerancia, tanto de los sentimientos de las personas como de la cultura del resto, siempre fundamentado en la protección de nuestras convicciones y la tolerancia por lo diferente.

Nos educan con unos clichés, creyendo que nuestra cultura, en este caso la cultura occidental, es la única. Esto es un claro error, se debe abrir la mente a diferentes culturas y distintos valores que, sin duda, nos enriquecen de una u otra forma. Reconozco que personalmente no estoy preparada para vivir en lo que llamamos poligamia en África y poliamor en Europa.

¿Está escribiendo actualmente otra novela? ¿De qué trata?

Estoy escribiendo mi cuarta novela. Es un ensayo llamado Maternidad y Ciencia. Una decisión de amor. Es un canto a la vida, a nuestro derecho a crear una familia, aunque en este caso fuera propiciado con ayuda de la Ciencia.

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La comprometida

Usted, es una mujer comprometida con la cultura, personas y en particular con las mujeres ¿es convicción o es un camino aprendido?

Sin duda, es convicción. Mis padres y mi familia me han inculcado unos valores de compromiso primero con los seres queridos, y después con la sociedad. Mi padre, fue diplomático y desde pequeña he sido educada con los valores de trabajo por un colectivo. Desde 2009 he desarrollado cargos políticos que me han proyectado a ser la primera mujer en ocupar el Ministerio de Cultura y Turismo, que al final cuando miras atrás, ves el gran legado cultural que hemos dejado. Eso es un orgullo. Contribuir a mejorar la sociedad del país me enriquece personal y profesionalmente, potenciando sobretodo mi vocación política.

Usted apoya a diferentes fundaciones y oenegés en apoyo de misiones humanitarias o de apoyo sanitario. ¿Qué falta por hacer en África?

Existen todavía regiones africanas que necesitan apoyo tanto en inversión como en establecimiento de políticas sociales a favor de colectivos aún desfavorecidos, y que sin duda, las oenegés desarrollan acciones de protección y ayuda para dichos colectivos. Considero que con implicación internacional en la coordinación de políticas territoriales y sociales, así como con una correcta política de inversiones, se alcanzaría una mayor proyección de los países con menores tasas de crecimiento y mayores desigualdades de África.

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