¿Hay lugar para la espiritualidad tras 40 horas de trabajo semanales?

Sociedad

¿Hay lugar para la espiritualidad tras 40 horas de trabajo semanales?

El camino hacia la espiritualidad es único y personal, y está exactamente allí donde tú estés.

por Álvaro R. de la Rubia

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El impulso hacia lo trascendente está presente en todos los seres humanos. Todos nos hemos preguntado sobre el sentido de la vida, a todos nos inquieta la forma que tomará nuestra existencia tras la muerte y todos hemos tratado de rascar en la superficie del mundo que nos rodea. Sin embargo, la imagen que popularmente se tiene del buscador espiritual es la de aquel que se aleja de la sociedad y renuncia a las comodidades que esta le ofrece. Pero, ¿es posible conectar con el lado trascendente de uno mismo en una ciudad que no conoce el silencio y trabajando 40 horas a la semana (probablemente más)? ¿Hay espacio en este tipo de vidas para la búsqueda espiritual?

La realidad es que ese camino espiritual (único y personal) está exactamente allí donde tú estés. Para averiguar cómo conciliar vida laboral, social y personal con la espiritualidad nos reunimos con Karma Tenpa, monje budista que actualmente colabora con el templo madrileño de tradición tantrayana, Kagyu Dechen Ling. De nuestro encuentro extraemos estos 7 consejos para buscar la felicidad incluso cuando las circunstancias no parezcan las más idóneas:

 

1. “Estés donde estés lo estás experimentando todo en tu mente: en el metro o un templo, en una oficina, en la fila del banco, de fiesta con tus amigos o en un monasterio. Todo depende de los ojos con los que mires. Si tus ojos están impregnados de espiritualidad pondrás el énfasis en unos aspectos en vez de en otros. La realidad es muy rica y cada uno de nosotros la conformamos de manera diferente en nuestra mente. Si un practicante tiene como referencia sus principios éticos, religiosos, espirituales… estará leyendo una realidad distinta a la de alguien que está dirigido por la avaricia, la competitividad… Donde unos ven posibilidades de negocio otros verán posibilidades de entendimiento y de compasión”.

 

2. Tu felicidad está ligada a la de los demás y tiene mucho que ver con las relaciones humanas que mantengas. En una ciudad tienes a diario la posibilidad de cultivarlas. “En tu cojín de meditación todo es perfecto, amas a todo el mundo y te despojas de todo. Pero lo realmente valioso es que cuando te levantes del cojín te lleves contigo esa postura mental”.

 

3. “Todos tenemos el impulso de ser felices y el marketing y la publicidad conocen muy bien ese anhelo. Continuamente nos hacen creer que nuestra felicidad se va a satisfacer cuando poseamos tal o cual producto. Comprando determinadas marcas unos buscan estatus, otros parecerse a alguien que admiran… Todo eso es como beber agua de mar cuando tienes sed, cuanto más depositas tu confianza para alcanzar la felicidad en poseer cosas, más difícil es que seas feliz porque nunca será suficiente. Esto no significa que debamos llevar una vida carente de comodidades y confort. Come bien, ríe con tus amigos, lleva ropa con la que te sientas a gusto, escucha música… pero ten lo que necesites, no más


4. “La cuestión no es lo que posees, sino la relación que estableces con las cosas. Cuando estableces una relación meramente utilitaria todo es más sencillo. Pero cuando vives con la idea de que los objetos te van a satisfacer difícilmente serás feliz”.

 

5. Vivimos en una sociedad muy competitiva que confunde algunas veces la compasión con la debilidad y el ser amable con ser servil. “Puede ocurrir que recibas desprecio, ignorancia, recelo… Pero esas situaciones son más las veces que se citan que las que ocurren y, en cualquier caso, cuando esto sucede también es una oportunidad para comprobar nuestra motivación real. Además, uno también tiene que saber decir que no si la situación lo exige. Lo importante es que pasado el conflicto no quede una energía residual que te lleve a elaborar venganzas, a permanecer enojado…”

 

6. El ritual está presente en nuestra vida de muchas maneras: en la forma en la que comemos, en el modo en el que nos relacionamos… pero ¿qué sentido tiene en la práctica espiritual? “Tiene sentido cuando se convierte en el soporte material que expresa algo inmaterial. Se repite un día tras otro y eso va horadando los aspectos más difíciles de nosotros, transformando los patrones de conducta y modelándonos. De ese modo empieza a ser un recurso progresivamente más accesible que cada vez surge de forma más espontánea y se generaliza a los distintos ámbitos de nuestra vida. En definitiva, consiste en trabajar con el cuerpo, la palabra y la mente como un soporte que sostiene una intención.

 

7. “Sé coherente contigo mismo y deja que el entrenamiento de tu mente vaya insinuándose y expresándose donde quiera que estés. Y sobre todo confía en tus aspectos más profundos como ser humano más que en tus cualidades laborales, intelectuales, artísticas…”

 

 

Álvaro R. de la Rubia

Periodista freelance especializado en arte, cultura y espiritualidad con más de 5 años de experiencia trabajando para medios nacionales e internacionales.