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Hernán Migoya: “Los censores que van de guays no leen libros publicados por editoriales de cómics”

Foto: David Campos | Cortesía Dibbuks

Hernán Migoya es el hombre controvertido del mundo del cómic español. En la presentación de su nuevo libro Hazañas eróticas del cuarentón hijoputa (Dibbucks, 2018) no se ha cortado al hablar sobre la hipocresía del mundo cultural español ni de esa intelectualidad impostada que se censura a sí misma si admite decir que ve Sálvame en familia. Afirma que le encanta haberse ido de España luego de su escándalo con la publicación de Todas Putas pero sobre todo habla de sexo, del sexo libre, temática que nos reunió en la presentación de su nuevo libro.

Hazañas eróticas del cuarentón hijoputa (Dibbucks, 2018) compila los relatos eróticos que Migoya ha escrito para la revista barcelonesa Primera Línea desde 2013 a 2017 y que han sido ilustrados por Santiago Sequeiros.

 

Se dice que Hazañas eróticas del cuarentón hijoputa son narraciones de ficción satírica imaginadas. ¿Realmente no hay nada de autobiográfico en ellas?

No, es todo inventado. Yo soy masturbador compulsivo, no conozco el amor. Pero tengo muchas amigas que me cuentan cosas y a partir de ahí fabulo nuevas historias, entremezcladas con algunas fantasías de ellas y mías.

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Eres experto en censuras y en estos dos últimos meses España está en una guerra entre la libertad de expresión y el Estado. ¿Cómo crees que sea aceptado este nuevo libro en la era del #MeToo y el nuevo feminismo?

Creo que a #MeToo le puede agradar, porque en todas las relaciones sexuales que se describen, ellas son los personajes poderosos y las que cortan el bacalao en la búsqueda de su satisfacción, y el placer femenino es siempre el objetivo final de las fantasías planteadas. Nunca he soportado el abuso ni las relaciones de poder, por eso muchos de mis villanos, desde mi primer álbum de cómic publicado hace más de dos décadas, son profesores que concatenan novias entre sus estudiantes, aprovechándose de su presunción de autoridad intelectual. Una mezquina tipología que era habitual en la universidad cuando yo estudiaba.

En cuanto a las corrientes de inquisidores modernos que abundan hoy día, libros como el mío nunca reciben la menor atención de esos Torquemada mediáticos, porque lo ha publicado una editorial de cómics. Los censores que van de guays no leen libros publicados por editoriales de cómics. ¡Todavía hay clases, incluso en la lista de libros infames!

 

¿Ya no podemos decir que pensamos o practicamos el sexo libre? ¿Estamos llenos de objeciones y menos libertades?

En efecto. Ya no se puede decir la verdad. Bueno, nunca se pudo. Por eso, en la vida pública, la gentuza siempre está del lado de las buenas causas.

 

¿Crees que ese ‘estar siempre en contra’ es un signo español?

No. Tendría a un montón de gente a mi lado. El signo español es “estar siempre en contra pero donde no te puedan oír desde arriba”.

 

El cuarentón hijoputa nunca está triste, es bastante festivo. En los 40s, ¿el hedonismo se toma en justa medida o tiene reveses?

Obviamente tiene reveses. Pero no voy a escribir los reveses, porque mi idea de perversión no es cortarle la paja a media lectura a una pobre alma de cántaro que no tiene para pagarse la conexión a internet. Como sabrás, los españoles somos muy solidarios con la pobreza: nos encanta saber que todo el mundo vive en la misma miseria que nosotros.

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Una de las ilustraciones de Santiago Sequeiros en Hazañas eróticas del cuarentón hijoputa

En varios de los relatos narras las diferencias entre tus amantes latinoamericanas y las españolas ¿Realmente hay diferencia o todo es un exotismo en el inconsciente de un español?

No son mis amantes. Son personajes que me invento o amigas que me cuentan sus jugosas escapadas mientras el marido se masturba aburrido en el baño. Supongo que literariamente son personajes burdos y que están descritos con la torpeza psicológica que me caracteriza. ¡Ya me gustaría a mí escribir buenos personajes femeninos! Nunca lo he logrado. Por eso me sorprende la buena acogida que estos cuentos están consiguiendo entre las mujeres. Varias, incluso periodistas que me han entrevistado, me han dicho que se excitan mucho leyéndolos. Yo no salgo de mi asombro.

Desde mi experiencia social al haber vivido en dos continentes, pienso que en España se está perdiendo el sentido de lo natural, como en el resto del Primer Mundo. Ahora lo natural aquí es entregarse a la muerte lenta del fumar y quejarse del trabajo. Creo que en el fondo no somos dueños de nuestras opiniones ni estados de ánimo, la depresión que causan el Telediario o las noticias en red es omnipresente. Yo intenté escapar a todo eso. Y me parece que en países menos uniformizados por la globalización todavía se tiene un ritmo y un ánimo propios. Soy muy feliz fuera de esa uniformización. Todavía me siento un chico de pueblo, así que la sofisticación urbanita se la pueden meter donde les quepa: en el fondo, están muertos por dentro. Y encima me permiten inventar ¡y publicar! cuentos eróticos, con los que aportar fantasías que compensen lo desangelado de mi vida. Qué más puedo pedir.

 

Después de la censura con Todas Putas te fuiste a Perú, ¿qué le puede decir el Migoya actual al de hace 15 años?

“Deberías haberte ido hace 30”.

 

***

Hazañas eróticas del cuaretón hijoputa es un tributo al sexo libre. Migoya hace un homenaje al hedonismo y las formas naturales, al deseo por el cuerpo del otro, sea hombre o mujer, más allá de los prejuicios morales o a las intelectualizaciones.

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