Hildegarda de Bingen, la santa que escribió sobre el orgasmo femenino y contribuyó a inventar la cerveza
Foto: Isak Hoffmeyer

Cultura

Hildegarda de Bingen, la santa que escribió sobre el orgasmo femenino y contribuyó a inventar la cerveza

Una novela biográfica, escrita por Anne Lise Marstrand-Jørgensen, recupera la figura de esta monja, marcada por las visiones y el misticismo, que escribió antes que nadie sobre el placer femenino y se reveló como una gran compositora musical

por Marta Ailouti Caballero

De Dante o Leonardo da Vinci a los más contemporáneos Oliver Sacks o David Lynch, a lo largo de los siglos, Hildegarda de Bingen ha conseguido despertar el interés de intelectuales y artistas de toda índole. Poeta, compositora, bióloga y santa, la suya es una de las personalidades más carismáticas y fascinantes de la historia occidental. Nacida en 1098, en la Baja Edad Media, esta peculiar monja que escribió antes que nadie sobre el orgasmo de la mujer y contribuyó a la invención de la cerveza, es también una de las figuras más emblemáticas del monacato femenino. La sibila del Rin, como fue conocida por sus miles de seguidores, creó una orden religiosa, se codeó con la nobleza, predicó en plazas y parroquias e, incluso, llegó a desafiar a la Iglesia y hasta al mismísimo emperador Barbarroja, a pesar de que siempre se profesaron un mutuo aprecio.

La escritora danesa Anne Lise Marstrand-Jørgensen ficciona ahora su vida en una novela biográfica publicada por Lumen que busca llegar a la esencia de esta mística que, como Santa Teresa, sufrió a menudo de visiones. «No soy historiadora y soy muy consciente de mis limitaciones», reconoce la autora a la que le llevó año y medio reconstruir la vida de la santa. «Fue un tiempo muy silencioso en mi vida. Vivía con mis hijos en un apartamento y solo me dediqué a estar con ellos y escribir acerca de ella. No le conté a nadie que estaba investigando sobre ella porque en Dinamarca tenemos una relación muy distante con la religión —recuerda—. No obstante, en mi novela, me interesaba más escribir sobre la parte psicológica y emocional que se escondía detrás de Hildegarda. Me pareció que ella era casi exótica, su vida era muy distinta a la vida que había llevado yo, la manera en la que me habían educado o la cultura en la que había crecido. Quería ver el mundo a través de sus ojos, que fuera ella la que me lo mostrara y poder cerrar esa brecha entre su época y la mía».

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Hildegarda recibe una inspiración divina y se la transmite a su escritor. | Imagen vía Wikipedia.

El orgasmo femenino según Hildegarda

Convertido en un fenómeno de ventas en Dinamarca e Italia, en Hildegarda Marstrand-Jørgensen traza también un retrato de época y un paisaje histórico para enmarcar la vida de su protagonista. «Intenté ser fiel a ella y a todo lo que había escrito. Todo lo que sabíamos de su vida podía aparecer en mi libro, no estaba utilizando la fantasía para crear algo totalmente de la nada», tercia. 

Pero, ¿quién era en realidad Hildegarda de Bingen y cómo era el mundo con el que tuvo que lidiar? La escritora danesa la define como una mujer conservadora y leal a la Iglesia, con una fuerte personalidad, a veces hasta manipuladora y demasiado pasional. «Ella estaba convencida de que poseía la verdad absoluta y no tuvo reparos nunca en hablar en contra del poder y de la autoridad si veía que algunos obispos o curas lo utilizaban mal —señala—. Tuvo que sobrevivir en un mundo liderado por hombres intentando rebatir y reflejar esas debilidades e incoherencias de los demás y eso muchas veces hacía que se viera como alguien manipulador».

«Ella tenía una visión holística del mundo, no separaba el cuerpo de la mente. Eso le dio la capacidad de integrar todas las sensaciones del cuerpo de forma muy racional y sin juzgar»

Nacida en una época en que las mujeres de los conventos disfrutaban de ciertos privilegios y eran consideradas como la élite de la sociedad, Hildegarda siempre tuvo acceso a todo tipo de literatura, no solamente religiosa, lo que le dotó de grandes conocimientos. «El estudio de la medicina se realizaba precisamente en los conventos y no en las universidades, aquello le permitió también tener acceso para poder ejercer como médica y enfermera», cuenta Marstrand-Jørgensen . Fruto de aquellos estudios fueron sus célebres libros sobre ciencias naturales, el funcionamiento del cuerpo humano y los tratamientos con medicinas naturales. En su obra Scivia describió la Tierra como un cuerpo esférico rodeado de estrellas y fue conocida también por haber sido la responsable de añadir el lúpulo a la elaboración originaria de la cerveza permitiendo de esta forma que durara más y no se estropeara convirtiéndose en dañina para el organismo. Además, fue la primera persona en hablar del orgasmo femenino en su libro Causa et Curae.

Y es que, aunque religiosa, las mujeres a menudo acudían a Hidelgarda para conversar y pedirle consejo. «Ella tenía una visión holística del mundo, no separaba el cuerpo de la mente. Eso le dio la capacidad de integrar todas las sensaciones del cuerpo de forma muy racional y sin juzgar. Era una mujer precientífica que simplemente describía lo que veía para intentar entenderlo. Y en su mundo, el orgasmo en la mujer era visto como la posibilidad de establecer una mayor intimidad con el marido para poder concebir mejor y tener hijos que era el objetivo que tenían la mayor parte de las mujeres en aquel entonces», explica la escritora danesa sobre los escritos de la santa a cuenta del placer de la mujer.

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Imagen vía Editorial Lumen.

Visionaria, entre la ansiedad y la alegría

Aquejada de unas fuertes visiones desde que tenía 4 o 5 años, este es otro de los aspectos fundamentales que marcaron su vida. «Desdichada, y aún más desdichada en mi condición mujeril, desde mi infancia he visto grandes maravillas que mi lengua no puede expresar, pero que el Espíritu de Dios me ha enseñado que debo creer», escribió la monja en una carta. Esta es, de hecho, una de las peculiaridades que trata Marstrand-Jørgensen en su libro. «Quería que mi novela se pudiera leer desde la fe o sin ella explica. Que la gente vea a Hildegarda como un ser humano y que aplique su propia interpretación de sus visiones. Por supuesto que yo también dediqué mucho tiempo a pensar en ellas». 

La escritora, que rechaza la teoría de Oliver Sacks de que este estado místico fuera provocado por unas migrañas con aura, se desmarca en parte de la explicación científica. «Hay quien piensa que podría tratarse también de un desorden neurológico o alguna tendencia psicótica, pero yo no lo pienso así. También podría verse como lo que son, visiones. Yo estoy un poco en medio». La explicación que encuentra ella es que tal vez, el acceso a ciertos conocimientos espirituales influyeron en su modo de pensar las cosas. «Sus visiones podía ser producto del estado meditativo en el que se encontraba, influido por los versos de la Biblia y las lecturas espirituales a las que tenía acceso constante», opina.

Aquello, sin embargo, no fue nada fácil para la religiosa, cuya vida estuvo marcada por la ansiedad y la alegría.  «Ella veía el mundo tal cual, con aquellas visiones, y su necesidad de intentar comunicar su experiencia mística fue silenciada. La reprimían cuando lo contaba. Parece cruel ahora, pero seguramente su madre intentaba protegerla del mundo, consciente de que no podía hablar de esas cosas. Darse cuenta a una edad muy temprana de que era muy distinta y percibía el mundo de una manera diferente a los demás le causó mucha ansiedad. Pero ella siempre describió sus visiones con alegría», asevera. 

De monja a compositora, las múltiples personalidades de la sibila del Rin

Otro de los aspectos fundamentales de la vida de la sibila del Rin fue la música. A lo largo de su existencia, Hildegarda compuso sesenta y ocho piezas musicales, reunidas en Symphonia armonie celestium revelationum, la mayoría de ellas creadas para el rito litúrgico de su comunidad, donde se revelaba como una gran compositora, innovadora para la época. «La música de Hildegarda tiene unas cualidades muy orgánicas como flores y plantas que van creciendo. Es muy bello y original», describe su biógrafa. Hasta tal punto era importante que, cuando en un momento de su vida fue penalizada por dar sepultura a un hombre supuestamente excomulgado con la prohibición de cantar  o tocar música en el convento, ella se negó rotundamente a acatarlo. «No lo hizo. Aquello era muy importante para ella porque la veía como el mejor método para comunicarse con Dios, así que lo desobedeció».

No obstante, recuerda Marstrand-Jørgensen «su música se olvidó durante muchísimo tiempo. Por suerte cuando se redescubrió fue como una revelación  y recibió el crédito que se merecía». Versionada en la actualidad por el productor de Madonna y Britney Spears, Guy Sigsworth, en un disco que en 2016 llegó a ocupar la lista top ten del Reino Unido, en 2009 el cineasta David Lynch y la compositora Jocelyn Montgomery  grabaron Lux Vivens, un trabajo que recogía algunas de sus composiciones.

«Era una mujer conservadora, leal a la iglesia, pero también muy moderna con respecto a su modo de ver el mundo»

Aunque convertida hoy en uno de los personajes más fascinantes de la Historia, lo cierto es que continúa siendo una gran desconocida para la mayoría. Creadora de La Lingua Ignota, considerado el primer idioma artificial de la Historia, Hildegarda de Bingen ostenta el título, junto a santa Teresa de Ávila, Santa Teresa de Lisieux y santa Catalina de Siena, de Doctora de la Iglesia. «Estamos empezando a darle su sitio ahora —reflexiona la autora de la novela—. Yo creo que tendría que tener un lugar destacado en la historia. Y, de hecho, en muchos sentidos era una mujer conservadora, leal a la iglesia, pero también muy moderna con respecto a su modo de ver el mundo». Quizás, como apunta la escritora, lo interesante de Hildergada es que sin ser tan conocida como otros, su personalidad es tan poliédrica, cultivó tantas artes, que supo captar la atención de la gente desde muchos diferentes lugares. «Es como si fuera muchas personas distintas. A muchos les atrae por su música, otros por lo que pensaba del medio ambiente o por su defensa a las mujeres. También por sus conocimientos medicinales y por sus visiones.  No necesariamente son las mismas personas para las mismas cosas y eso es realmente fascinante», concluye Marstrand-Jørgensen.