Ni obra ni gracia
Foto: Ronan Furuta| Unsplash

Sociedad

Ni obra ni gracia

«Llevo un verano intenso de averías domésticas de todo tipo y la conclusión a la que he llegado es que ciertos gremios no conocen el reloj ni su uso»

por Inma Garrido

Nunca he hecho la prueba de ver qué pasaría si me presento media, una o dos horas tarde y sin avisar a una reunión de trabajo. Además de por lo obvio, que es querer conservar mi puesto, el amor propio no debería dejarnos disponer así del tiempo y la paciencia de los demás, sobre todo si ese tiempo es el de quien te contrata. Puro egoísmo, vaya, porque si proyectas esa imagen tan poco profesional, luego no podrás quejarte si te ningunean. 

El caso es que veo que esto de no comunicarse, no usar los teléfonos para estos asuntos de los imprevistos y no respetar en absoluto el tiempo del cliente está muy extendido en ciertos gremios: fontaneros, albañiles o cualquier profesional que tenga que venir a tu casa a instalar o reparar algo. Precisaré más, noto especial maestría en estos asuntos de llamémosle laxitud en los trabajadores del mundo obra. Creen que su tiempo es suyo y el tuyo también. Así que organizan su agenda, que ahora también es la tuya, contando únicamente con lo que a ellos les va bien. Estás en sus manos y lo saben.

Llevo un verano intenso de averías domésticas de todo tipo, así que esta teoría está bastante contrastada. Además de aprender un montón sobre aires acondicionados, lavadoras y falsos techos, la sabiduría más importante que he extraído de todo esto es que ciertos gremios no conocen el reloj ni su uso. Funcionan como los incas, por el sol

No miden el día en horas sino en mañana, tarde o día entero, así que nunca te dan cita a una hora concreta. De esta manera, cuando intentas acordar la visita, la cosa queda en: el lunes a lo largo de la mañana. El lunes a lo largo de la tarde. O directamente el lunes a lo largo del día. Y tú ya pones tu bola de cristal a trabajar. 

A veces tienen un detalle bonito, de esos que erizan la piel, que es preguntarte si vas a estar. Pero esto es sólo para los muy detallistas, los que trabajan fino. Lo normal es que den por hecho que tu vida se basa en esperarlos a ellos sin moverte de casa. Se creen SEUR.

Ni obra ni gracia

El tiempo es una (des)ilusión. | Foto: Erik Witsoe | Unsplash.

Sobre esto del tiempo, también me deja noqueada perdida cuando algún técnico que ha hecho algún curso de leer las horas en un reloj te dice que viene a primera hora de la mañana y a continuación especifica: «Entre las 9 y las 10 estoy allí». Piénsalo, es muy de jefe que te den la primera hora del día, es decir, vienen de su casa, y ya se estén abriendo ellos mismos la posibilidad de llegar tarde al trabajo por el que tú les pagas y además es en tu casa. 

Entiendo que cuando se trata de venir a media mañana necesiten contar con la posibilidad de que la reparación de antes se les alargue, pero a las 9 de la mañana, cariñogrande, vienes de dormir, así que procura ser puntual como lo somos todos cuando vamos a trabajar. Una observación que he hecho a este respecto es que como pienses que se van a retrasar, te pillan en pijama o en la cama. En cambio, como pienses que van a llegar puntuales, vas a estar esperándolos durante horas vestida, desayunada y viviendo más en silencio que un monje cartujo no sea que toquen al timbre y no lo oigas. 

Luego está el tema herramientas. Tampoco lo tienen muy controlado. Siempre les falta algo y tienen que bajar a la furgoneta. Furgoneta que han aparcado en California, porque he visto vuelos transatlánticos más breves que ese trayecto. Y cuando ya tienen todas las herramientas y parecen dispuestos a trabajar, entonces se les escapa de esa boca un «señora, ¿una escalerita no tendrá?». ¡Pero por el amor de Dios, imagina que me presento a trabajar dos horas tarde, sin cuaderno ni boli y encima le estoy cobrando por mis servicios a quien le pido todo esto!

Si estás pensando que es porque tampoco tienen claro lo que les corresponde y lo que no, te equivocas. Tienen un conocimiento selectivo sobre sus responsabilidades: no saben lo que les corresponde a ellos, pero sí llevan muy aprendido lo que no les toca. Así, es posible que vengan a instalarte una lavadora y decidan que no te la van a enchufar porque para eso tienen que hacer un agujero en un mueble y eso no les corresponde. Así que te hacen la instalación Schrödinger, está instalada, pero no mucho.

Lo que sí te tienes que meter en la cabeza desde ya es que la limpieza del rastro que van dejando te va a corresponder a ti. Así que no te emociones cuando te pidan un cubo y una fregona, no. Te la piden para esparcir un poco el chapapote que han montado.

Después de este verano en Madrid alternando la espera de los técnicos con el reparto indiscriminado de likes a las fotos de toda España pegándose la vida padre en la playa, merezco una plaza con mi nombre, pero me voy a conformar con unas vacaciones. Espero que os encontréis todo en orden a vuestra vuelta. Lo que sí os pido es que, si se os rompe algo, no subáis la foto de la obra. Me va a ser muy difícil darle un like. 

Inma Garrido

Periodista y editora freelance. Ahora escribe en la Guía Repsol, El Comidista y The Objective. Le gusta el flamenco, el jerez, comer y hablar de lo que come.