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Impeachment. Episodio 2: Who the f*ck is Lev Parnas?

Foto: Seth Wenig | AP

Impeachment

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1. Cuestionar la ética de alguien. Acusación de mala praxis.

2. Procedimiento iniciado por la Cámara de Representantes de los Estados Unidos contra un funcionario federal que puede llevar, si prospera, a la destitución del citado funcionario.

3. Resumen periódico –ma non troppo– de los últimos acontecimientos en torno al procedimiento iniciado por la Cámara de Representantes de los Estados Unidos contra el presidente Donald J. Trump. O sea: esto.

 

Este martes comenzará, finalmente, el juicio político a Donald J. Trump en el Senado de los Estados Unidos.

Antes de entrar en materia, un par de datos para refrescar la memoria.

Primero: Trump es el tercer presidente en atravesar un juicio político –un impeachment– que puede desembocar en su destitución. El segundo fue Bill Clinton, en 1998, y el primero fue un señor llamado Andrew Johnson que presidió los Estados Unidos durante un puñado de años a finales del siglo XIX. Ambos salieron airosos.

Segundo: el juicio político a Trump tendrá lugar en un Senado dominado por el Partido Republicano. Es decir: por su partido. Teniendo en cuenta que se requieren dos tercios de los votos para lograr su destitución, que los Republicanos tienen 53 senadores (de un total de 100) y que parece que en las filas del partido primará la lealtad al presidente… el asunto pinta fácil para el Donald. O, al menos, pintaba fácil hasta hace unos días.

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El donante

La culpa de que el impeachment se haya complicado ligeramente para Trump tiene nombre y apellido: Lev Parnas.

And who the f*ck is Lev Parnas? Esa es la pregunta que se han hecho millones de estadounidenses en los últimos días. Pues bien: Parnas es un listo. Un aguililla. Un empresario de origen ucraniano que en el otoño del 2016, acosado por las deudas y con uno de sus antiguos socios cumpliendo doce años a la sombra por fraude, decidió donar 50.000 dólares a la campaña presidencial de Trump con la esperanza de entrar en los círculos de poder del Partido Republicano y acceder, así, a un sinfín de nuevos inversores. La jugada le salió redonda; año y medio después Parnas ya era un habitual en los eventos exclusivos organizados por el círculo de Trump e iba presumiendo de haber cenado con el presidente. Tanto se acercó al entorno del Donald que en la primavera del 2018 el abogado de éste, Rudy Giuliani, decidió tirar de él para presionar al gobierno de Ucrania con el asunto de Joe Biden.

El rol de Lev Parnas en el affaire ucraniano –la trama que ha dado lugar al impeachment– se descubrió el pasado otoño durante la investigación que llevó a cabo la Cámara de Representantes. Lo que pasa es que ha sido ahora, a mediados de enero, cuando Parnas ha roto su silencio para confirmar, una por una, las acusaciones del Partido Demócrata. Según explicó el hombre de negocios durante una entrevista en el canal MSNBC, la Casa Blanca intentó chantajear a las autoridades ucranianas para que mancharan la reputación de Biden y Trump estuvo siempre al tanto de todo. Es más: Parnas explicó que no habría osado mover un solo dedo sin el consentimiento del presidente.

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Entrega de los dos artículos del impeachment contra el presidente Trump al secretario del Senado en Capitolio en Washington. | Foto: Joshua Roberts | Reuters.

Nada más conocer estas revelaciones –que vinieron acompañadas de un dossier remitido a la Cámara de Representantes con todos los mensajes registrados en el móvil de nuestro protagonista– los contactos de Parnas en el Partido Republicano hicieron lo que se suele hacer en estos casos: matizar la relación que tenían con el hombre de negocios ucraniano hasta el punto de negar, en algunos casos, conocerle de nada. Pero a Parnas le gusta mucho sacarse selfies con los colegas. Y, lógicamente, de sus años en las altas esferas tiene unos cuantos.

(Quien tenga dudas sobre sus relaciones con la élite puede pasarse por la cuenta de Twitter de su abogado, Joseph A. Bondy, quien utilizando el hashtag #LevRemembers lleva unos días regalando fotos de lo más… curiosas.)

Cerrando filas

Con todo, es poco probable que la irrupción de Lev Parnas consiga resquebrajar la fidelidad de los Republicanos. A fin de cuentas Trump no es el único que se somete a una reelección este 2020; muchos senadores tendrán que pasar también por las urnas en noviembre y aquellos que representan a estados conservadores saben muy bien lo que su electorado espera de ellos. Además, ha quedado demostrado que cerrar filas en torno a Trump compensa. El ejemplo de Elise Stefanik es paradigmático: la congresista recibió decenas de miles de donaciones tras criticar duramente el impeachment en televisión.

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No obstante, y por mucho que compense cerrar filas en torno a Trump, los Republicanos son conscientes de que no pueden meterse las manos en los bolsillos y silbar al viento mientras Lev Parnas presenta en horario de máxima audiencia toda una serie de vergüenzas. De modo que han pasado a la ofensiva.

¿Cómo?

Primero, señalando que Parnas lleva meses imputado por un delito fiscal (totalmente ajeno al impeachment) y que por lo tanto su testimonio no es creíble. Dicen que lo que busca es mostrarse colaborativo y arrepentido para ver si así puede irse de rositas.

En segundo lugar, acusando a los Demócratas de ser unos chapuzas. Si todavía quedan cosas por saber de la trama de Ucrania… ¿por qué cerraron la investigación de la Cámara Baja tan deprisa? Respuesta: “Porque no les interesa la verdad y lo único que quieren es destituir a un presidente que les cae mal antes de las elecciones, no sea que vuelva a ganar”.

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El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, presidirá el juicio de impeachmet del presidente Donald Trump en el Senado. | Foto: U.S. Senate TV | Handout via Reuters

Y en tercer lugar, insistiendo en lo que para muchos expertos es el quid de la cuestión: aunque el Donald haya hecho todo lo que dicen que ha hecho… ¿es eso motivo de destitución? Vale que presionar a un gobierno extranjero para que investigue a un rival político no es bonito. Vale que sea moralmente reprochable. ¿Pero acaso es la primera vez que ocurre? ¿Acaso Trump es el primer presidente de los Estados Unidos que ha actuado así? Y sobre todo: actuando así… ¿ha violado realmente la Constitución?

¿Más testigos?

Los Demócratas dicen que ellos tienen muy claro que el Donald se ha pasado la Constitución por el arco del triunfo, y además existe un informe independiente que avala esta opinión. Pero también dicen entender las dudas expresadas en el párrafo anterior. Por eso insisten en que el Senado no puede limitarse a juzgar lo que ya ha investigado la Cámara de Representantes. Debe continuar recabando testimonios.

En principio esto no va a ocurrir. Por un sencillo motivo: los Demócratas necesitan que 51 senadores estén de acuerdo con proseguir la investigación y sólo cuentan con 45 (más dos independientes que suelen estar de su parte).

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¿Podrán, gracias a Lev Parnas, convencer a un puñado de Republicanos de que lo suyo es seguir indagando? Poco probable, pero quién sabe. Desde luego, seguir investigando no entra en los planes del portavoz de la mayoría Republicana en el Senado, Mitch McConnell, quien por cierto es uno de los senadores que se juega la reelección en noviembre. De hecho, McConnell ha alegado que esto del impeachment no es más que una ofensiva política y que por tanto no tiene nada que ver con vigilar el cumplimiento de la Constitución. Así que si todo sale como lo tiene previsto, en un par de semanas –lo que tarden los ‘fiscales’ de la Cámara de Representantes en presentar la acusación y los abogados de la Casa Blanca en defender a Trump de la misma– el asunto estará solventado.

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Hombre con camiseta a favor de Trump en la manifestación a favor de las armas (Gun Lobby Day) en Richmond, Virginia. | Foto: Stephanie Keith | Reuters.

¿Y qué dice Trump al respecto? Como era de esperar, se opone frontalmente a que el Senado tenga que escuchar el testimonio de nadie. Una actitud que juega a favor del argumento Demócrata que dice que si no ha actuado mal no tiene por qué temer a la verdad. En cualquier caso, y por si acaso, el Donald acaba de reforzar su equipo de abogados con el fichaje de Alan Dershowitz, el famosísimo penalista que en su día dio la cara por O. J. Simpson.

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