Irma agota las categorías: ¿es el primero de los grandes huracanes por venir?
Foto: Bryan Woolston| Reuters

Energía y medioambiente

Irma agota las categorías: ¿es el primero de los grandes huracanes por venir?

El huracán Harvey primero y el huracán Irma después han dejado una imagen de devastación en la costa atlántica de Norteamérica, que vive cada vez con mayor crudeza las consecuencias de estos fenómenos meteorológicos extraordinarios. De hecho, los expertos no han dudado en afirmar que el Irma es el huracán más poderoso y mantenido en el tiempo que se haya registrado nunca fuera del Caribe y del Golfo de México. El huracán, por supuesto, alcanzó la categoría cinco, que es la más elevada, y las autoridades pronto activaron los protocolos de seguridad para atenuar el golpe.

por The Objective

El huracán Harvey primero y el huracán Irma después han dejado una imagen de devastación en la costa atlántica de Norteamérica, que vive cada vez con mayor crudeza las consecuencias de estos fenómenos meteorológicos extraordinarios. De hecho, los expertos no han dudado en afirmar que Irma es el huracán más poderoso y mantenido en el tiempo que se haya registrado nunca fuera del Caribe y del Golfo de México. El huracán, por supuesto, alcanzó la categoría 5, que es la más elevada, y las autoridades pronto activaron los protocolos de seguridad para atenuar el golpe.

Con todo, algunos meteorólogos comienzan a preguntarse si, teniendo en cuenta que con el cambio climático los huracanes se están recrudeciendo, debería aumentarse el número de categoría. Ahora mismo las categorías se rigen por la escala Saffir-Simpson, y van desde el mínimo de 1 –vientos muy peligrosos que provocan algunos daños– hasta el máximo de 5 –daños catastróficos garantizados–. Irma llegó a alcanzar los 280 kilómetros por hora y las imágenes de árboles caídos, carreteras intransitables por el agua y viviendas venidas abajo se han reproducido en los últimos horas en todos los telediarios. La violencia de Irma se ha podido comprobar en lugares como Antigua y Barbuda, que ha quedado “prácticamente inhabitable”, tal y como lo ha expresado Gaston Browne, primer ministro de la república.

En este sentido, Sally Brown, miembro del Natural Environment Research Council británico y profesor en la Universidad de Southampton, escribe un detallado artículo en la revista divulgativa The Conversation sobre la necesidad de añadir una sexta categoría a la escala Saffir-Simpson. Una categoría que encajaría mejor en las características de huracanes como Irma.

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Brickell, distrito financiero de Miami, tras el paso del huracán Irma. | Foto: Stephen Young/Reuters

El calentamiento global ha venido acompañado de un aumento de la fuerza de sus huracanes. Muchos científicos encuentran una relación directa entre el aumento de la temperatura de los océanos y la formación de huracanes. Esto se debe a que las aguas calientes ayudan a alimentar a los huracanes.

Asimismo, varios estudios determinan que si bien con el cambio climático hay menos huracanes, los que se producen son mucho más destructivos. Si tenemos en cuenta que los lugares del continente americano más vulnerables son aquellos donde más impacto tiene el turismo sobre la economía, parece evidente que deben tomarse mayores preocupaciones.

En Antigua y Barbuda, por ejemplo, el sector turístico concentra el 60% de su PIB, según las cifras oficiales. En Bahamas, cuando pasó el huracán Andrew en agosto 1992, dejando unas pérdidas materiales superiores a los 250 millones de dólares, cifraron la caída de los ingresos por turismo en el 20%. Se rearmaron con campañas publicitarias intensivas y eficaces e invirtieron mucho dinero en la reparación de sus infraestructuras. En Maldivas, tras sufrir un tsunami en 2004, decidieron construir a más altura para esquivar las consecuencias de las inundaciones.

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Una cocina completamente inundada en la Habana tras el paso del huracán Irma. | Foto: Reuters

Como explica el profesor Brown, el nivel del mar ha aumentado en unos 0,19 milímetros al año entre 1900 y 2010. Son algo más de dos centímetros en un siglo. Las estimaciones científicas sostienen que el crecimiento de aquí a 2100 será de 50 centímetros. Se trata de un factor decisivo a la hora de atender a la capacidad destructiva de los huracanes. Las inundaciones serán cada vez más dañinas, especialmente en las zonas pegadas al mar, y los daños puede ser permanentes. Es por este motivo que cada vez más voces –entre ellas la de Brown- reclaman un debate sobre la incorporación de una sexta categoría.

“La adaptación al cambio climático y a los eventos extremos puede ayudar a aumentar la resistencia y reducir el daño en condiciones extremas”, explica en su artículo. Serviría como método preventivo y preciso para diagnosticar el potencial destructivo de huracanes como Irma. Porque si es cierto que no estamos totalmente seguros y no es posible garantizar una resistencia absoluta a estos acontecimiento, la capacidad para prevenir sus daños es fundamental. Los islas del Caribe son un ejemplo a seguir.