¿Se construye igual un personaje masculino que uno femenino? Los prejuicios detrás de las ‘Personajas’

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¿Se construye igual un personaje masculino que uno femenino? Los prejuicios detrás de las ‘Personajas’

Gracias al #MeToo las series y películas protagonizadas, escritas y creadas por mujeres se han multiplicado, pero aún son excepciones, no la norma.

por Fátima Elidrissi

La guionista de Malaka y El ministerio del tiempo Isa Sánchez repasa los vicios más habituales en la creación de personajes femeninos y algunos estereotipos: desde la mujer fatal a Pitufina, pasando por la fea o la loca.

 

Gracias al movimiento #MeToo y las demandas invocadas por el feminismo, el cine y, sobre todo, la televisión han empezado a cuestionar el papel de la mujer en el audiovisual. Tanto delante de las cámaras analizando cuántos personajes femeninos vemos en pantalla y qué roles interpretan; como detrás, donde ellas siguen siendo la inmensa minoría. En consecuencia, los proyectos protagonizados, escritos, producidos o creados por mujeres se han multiplicado, las estrellas han comenzado a ser ellas y las tramas principales han empezado a abordar su experiencia vital, demostrando que podían tener el mismo éxito, o más, entre la crítica y público que cualquier otra ficción.

Véanse películas como Mujercitas o Wonder Woman. Y series como El cuento de la criada, Big Little Lies o Veep; antes Orange is the New Black o Girls; y más recientemente La fantástica señora Maisel, Creedme o Fleabag. Pero estas producciones, ¿son loables excepciones o deberían convertirse en la norma? ¿Cuál es la realidad de los guionistas españoles? ¿Qué clichés siguen impregnando la construcción de los personajes femeninos? Sobre todo esto y mucho más habla con The Objective Isa Sánchez, guionista de la película 321 días en Míchigan, la serie diaria Centro Médico, el thriller Malaka o la próxima y esperada cuarta temporada de El Ministerio del Tiempo.

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Imagen de Fleabag vía Amazon Prime.

“Tengo un gusto por la sistematización y la reflexión: ver por qué hacemos las cosas y por qué se repiten los mismos errores en distintos equipos de trabajo”, explica la guionista sobre su charla Personajas, un repaso por los vicios más habituales en la construcción de personajes femeninos. “Hace falta una reflexión rigurosa sobre este tema, pero desde lo académico tengo la sensación de que se ha rehuido. En primer lugar, porque el personaje es una categoría muy difícil de aprehender. Pero me llama la atención que la mayor parte de la información sea estadística”, añade. De ahí que comience su exposición, parte del ciclo Los martes de DAMA en la Cineteca de Matadero, ofreciendo algunos datos.

Más mujeres, menos profesionales

Según el Estudio de la Presencia de las Mujeres elaborado por AISGE y la Unión de actores, entre los años 2014 y 2016 en el cine solo el 37,8% de los personajes fueron femeninos, cifra que se desploma a partir de los 45 años, cuando las protagonistas femeninas apenas suman el 19% del total. En televisión, los personajes femeninos alcanzan el 44,7%, pero la brecha de edad es todavía más pronunciada, siendo la gran mayoría menores de 35 años.

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Imagen de ‘Girls’ vía HBO.

Como este informe no tuvo continuidad, Sánchez salta a Estados Unidos para hablar de Boxed In, análisis elaborado por el Centro para el estudio de la mujer en la televisión y el cine de la Universidad de San Diego. Según sus datos, el número de personajes femeninos con diálogos alcanzó la cifra récord del 45% de todos los personajes en la temporada 2018-2019, esto es, un 5% más que en el periodo anterior. En lo que respecta a las trabajadoras de la industria, también se logró un máximo con un 31% de creadoras, directoras, guionistas, productoras y directoras de fotografía, un aumento histórico respecto a 2017-2018, cuando las mujeres fueron un 17%. No obstante, los hombres siguen siendo mayoría: el 96% de los programas estudiados no tenían directoras de fotografía, un 79% no tenían directoras, un 77% no contaban con editoras y otro 77% no tuvieron ninguna creadora. Hecho que, sin duda, influye en su representación en pantalla.

El informe de la Escuela de Comunicación y Periodismo Annenberg de la Universidad de California asegura que apenas un 22,5% de los personajes femeninos ejerce roles laborales y solo un 15% son ejecutivas, políticas o tienen trabajos relacionados con la ciencia y la tecnología. Además, ellas tienen el doble de posibilidades que ellos de aparecer desnudas. Y recibirán comentarios sobre su atractivo cinco veces más. “Esto se ve muchísimo. Yo que corrijo muchos guiones es alucinante cómo en la descripción de personajes femeninos se cree que el físico es súper decisivo y hay muchas más anotaciones que sobre su psicología”, aseguró Sánchez, profesora en la Escuela de cine de la Comunidad de Madrid (ECAM) y en las universidades de Málaga (UMA) y Rey Juan Carlos de Madrid (URJC). 

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Imagen de ‘Sex and the City’ vía HBO.

¿Cómo es un personaje femenino?

Sánchez entiende los personajes como una metáfora de las personas, es decir, una construcción que no tiene la complejidad de un ser humano y está pensado dentro del conjunto de una obra, pero que va más allá de un simple signo de la narración. Deseo, motivación, obstáculos y conflicto son la masa con la que se construyen, “y tenemos que darnos cuenta si cambiamos inconscientemente estas piezas cuando un personaje es masculino o femenino”. Por ejemplo, si asociamos la universalidad a la experiencia del mundo de ellos y lo particular a ellas.

“En mi trabajo como guionista yo me encuentro con que el personaje femenino no es neutro. El neutro es el hombre y la mujer ya tiene una mochila, unos deseos, unas motivaciones y unos conflictos que se le asignan de fábrica, como ser madre”, explica Sánchez. “Las mujeres en el cine y la televisión tienen muchas más tramas sentimentales, conflictos internos, deseos más abstractos y motivaciones difusas o cuestionables”, dice señalando series como Girls o Sexo en Nueva York y películas como Olvídate de mí. “Esto no es necesariamente malo, pero tenemos que ser conscientes de ello para utilizarlo o neutralizarlo. También me pasa, por ejemplo, con los personajes andaluces. Y juego con eso”, aclara.

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Mia Wallace en ‘Pulp Fiction’.

Los personajes femeninos, en opinión de Sánchez, también tienen un mayor margen de inactividad. “Mia en Pulp Fiction es un súper personaje que no hace nada. Es seductora, cena con este tipo y baila. Y eso ya es suficiente”, comenta divertida. Continúa explicando que ellas también suelen ser más inestables o tener más margen para el cambio, la familia es más importante en su desarrollo, son más responsables, pero tienen una menor capacidad de decisión “y a menudo el valor en juego es sentimental”, añade.

Personajas: de la mujer fatal a Pitufina, pasando por la fea o la loca

Sin ánimo de ser taxativa y con mucha guasa, Sánchez repasa algunos caracteres femeninos que todos podrán reconocer como una forma de reflexionar sobre las cualidades y deseos que les asignamos a ellas. O su completa ausencia. Empezando por la mujer fatal. “Hace malo al hombre bueno, lo pierde. Usan sus armas de mujer, apelan al incontrolable instinto sexual masculino, que se asume es irrefrenable. Pero su motivación es difusa: ¿quieren poder, dinero? La trama necesita a estos personajes, pero realmente no está claro por qué hacen lo que hacen”, explica señalando desde clásicos como Perdición a series recientes como Mad Men y su Joan.

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La legendaria Joan de ‘Mad Men’ | Imagen vía AMC.

La anti mujer fatal es igual, pero es una perdedora y está perdida. No tiene poder, pero actúa como si lo tuviera. Y aun así, podría perder al hombre. No es confiable de forma evidente, pero suscita compasión. Y su motivación es igual de difusa”, dice la guionista sobre Amanda en Too Old To Die Young.

La maligna tiene un punto más de sofisticación que el hombre, que también puede ser maligno, pero es más cruel. Ellas suelen ser más débiles y pueden cometer un error tosco porque están pensadas desde un punto más sentimental”, señala, por ejemplo, sobre las malas de Disney.

La mezquina es una tipa divertida que mira exclusivamente por su bien. Como Joy en Me llamo Earl. Este perfil femenino cae mal, pero no tanto”, según Sánchez porque, al ser mujeres, siempre es más fácil que el espectador se compadezca de ellas y nunca pensará que son tan peligrosas como los hombres. “Ese ejercicio de la maldad se recibe de manera diferente”, afirma señalando una variante: la mezquina familiar. “Es una mujer que mira siempre por el bien de su familia y es un rol super habitual: la madre o esposa que convence al padre de que mire por ellos, la mujer del mafioso que lo empuja para que haga algo”, apunta.

La entrenadora de Homeground es bautizada por Sánchez como “la chunga, ese personaje al que se toleran imperdonables como las mentiras o que trate mal a su hija”. Frente al cachorrillo, “esas mujeres que son vírgenes o lo parecen y necesitan protección incluso siendo protagonistas”. O “la cactus, dura y arisca por fuera, pero sensible por dentro, un reflejo de esa tensión entre una tipa dura que en el fondo es blanda”, remata.

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Regina King como ‘Sister night’ en Watchmen. Imagen vía HBO.

Las casi tío son mujeres agresivas, masculinas y frías que acuden al alcohol y el sexo para reflejar sus crisis”, véanse Sarah Connor en Terminator y Ripley en Alien. Su evolución es “la nueva casi tío, mujeres igualmente agresivas, masculinas y frías a quienes introducen una pareja en segundo plano como apoyo, más sensibilidad y menos orgullo”, dice Sánchez sobre los personajes de Regina King en Watchmen, y Merritt Wever y Toni Collette en Creedme, a diferencia de muchas de las mujeres mencionadas, protagonistas absolutas de sus series. “Al cambiar la posición de la mujer a una posición tradicionalmente masculina los guionistas se han empezado a preguntar qué haría la mujer cuando entra en su casa o qué estaría haciendo el hombre. De momento, han invertido los roles. Pero se puede responder de muchas maneras”, apunta sobre todas las situaciones que los personajes femeninos todavía no han afrontado en pantalla.

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La controladora, la tonta, la ‘needy’. | Imagen de ‘The Big Bang Theory’ vía NBC.

En lo que respecta a los roles, es habitual que las mujeres parezcan segundonas, aunque sean las protagonistas. “Tenemos que tener cuidado a quién ponemos alrededor porque el hombre suele pesar más”, dice Sánchez en referencia a Los Ángeles de Charlie. Otro caso curioso es el de las pitufinas, ese personaje femenino que cumple la cuota en un elenco masculino como representante de todos los arquetipos femeninos. “En The Big Bang Theory ellos son los científicos y Penny es la chica. Pero es que cuando introducen a otros personajes femeninos, Bernadette es la mandona, la novia que parece la madre de su novio; y Amy es brillante, pero en realidad lo único que le interesa es que Sheldon la quiera y la toque”, cuenta la guionista. Remata este trío el tesoro, una mujer a la que rescatar o salvaguardar. “No tiene voluntad y es un imprescindible narrativo. Aunque en muchos casos no tienen méritos propios que las hagan valiosas, estas mujeres siempre son bellas”, cuenta Sánchez.

Muchos personajes femeninos también están predeterminados por sus motivaciones. Como amar y ser amado, dice la guionista sobre la práctica totalidad de los dramas románticos. Y si la mujer es fea o gorda, primero tendrá que ponerse guapa para poder ser amada. “La ventaja de la loca que realmente no está loca es que puedes hacer lo que quieras con ella”, apunta sobre Amélie. La pesetera quiere diamantes y visones como la Ginger de Sharon Stone en Casino. Y la cuidadora habitualmente protege a otro personaje de forma pasiva.

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Villanelle, la villana de Phoebe Waller-Bridge en ‘Killing Eve’. | Imagen vía BBC América.

En resumen, “si el personaje es femenino puede ser más inestable, incompresible, despiadado, incondicional, pero también sensible, empático, honesto, templado y sensato. El dilema es si rechazas esos rasgos femeninos o incorporas algunos. El reto, estar alerta ante estos vicios, sobre todo los nuestros, pensar cómo somos, cómo queremos representarnos y cómo nos vamos a contar. Porque los guionistas no tenemos la responsabilidad de nada, pero sí podemos aportar algo”, afirma Sánchez, consciente de que todavía queda mucho por hacer.

“La industria está cambiando, pero se está haciendo un poco más superficialmente de lo que se debería. Se están tomando determinadas medidas para compensar esa demanda o esa crítica que existe, pero no son profundas. Hay que replantear los temas de los que se habla, los personajes que protagonizan las cosas, la distribución de los equipos. Todo eso depende de las cúpulas directivas, que siguen siendo los mismos y tienen su forma de hacer las cosas que les funciona. La cosa tiene que ir más allá de que entre una chica en el equipo de guion porque no hay ni una mujer. Los géneros que se producen son los mismos, los enfoques, los puntos de vista, las tesis. Y es una batalla no solo de las mujeres guionistas, sino de todos”, concluye Sánchez.

Fátima Elidrissi

Periodista freelance. Colabora con El Mundo y The Objective. Sus pasiones son la televisión, el cine, la literatura y el teatro.