Josef Ajram: "El presidente del Gobierno debería cobrar 10 millones de euros"

Economía y capital

Josef Ajram: "El presidente del Gobierno debería cobrar 10 millones de euros"

Hablamos con Josef Ajram, emprendedor, trader y deportista de pruebas extremas. Asegura que "la suerte no existe" y huye del término éxito, pese a que él ha conseguido todo lo que se ha propuesto.

por Raquel Céspedes Guirao

Le obsesiona el tiempo. Josef Ajram, emprendedor, ‘trader’ y deportista de pruebas extremas, llega puntual a la entrevista. Los más de 30ºC que arrecian en la capital a las tres de la tarde hacen obligatorio conversar en la cafetería del hotel en el que se aloja, un lujoso hospedaje en pleno centro de Madrid. Su 1,90 de altura concienzudamente perfilado por más de una decena de tatuajes que van del cuello a los pies y su cabello teñido azul cobalto dista mucho de la imagen de una persona que se mueve en el fluctuante mundo de las acciones, los bonos, las materias primas y los derivados financieros. Alejado de los convencionalismos, a la hora del café se pide una bebida energética de las que dan alas. “Lo primero que hago nada más levantarme es beberme un Red Bull y leerme el diario Expansión”, nos confiesa. Es amante de los coches de lujo, de los relojes de alta gama y los viajes. Sus “caprichos” como recompensa a tanto esfuerzo. “No envidies mis logros sin conocer mis sacrificios” es una de sus frases motivacionales más repetidas. Y es que a Josef Ajram no le han regalado nada. Con tan sólo 24 años fundó su primera empresa y recorre España concediendo charlas sobre motivación personal. Las empresas le requieren para saber cómo mejorar la eficiencia en su plantilla. Esa querencia por el tiempo no significa que sea cuadriculado, sino que le obsesiona que el tiempo -”el mayor activo de tu vida”- se gestione de la mejor manera. “El horario perfecto para una empresa es que los trabajadores no tengan horarios”, afirma convencido tras años de experiencia.

Ajram está promocionando su último trabajo, El pequeño libro de la superación personal, donde recopila 100 frases motivacionales a partir de su experiencia para que quien lo lea consiga todo lo que se proponga. Asegura que es un libro que no caduca y de consulta diaria.  “Hay que leerse una frase cada día”, recomienda.

Tras escribir una autobiografía (Donde está el límite, 2010), un libro sobre soluciones a la crisis económica (La solución. El método Ajram, 2011),  otro sobre tus logros deportivos (No sé donde está límite, pero sí sé dónde no está, 2012) y uno sobre tu sistema de inversión bursátil (Ganar en bolsa es posible, 2013). ¿Qué pretendes ahora con este último libro?

Es el primer libro que es para todo el mundo, porque los otros libros eran más específicos, sobre la bolsa, el deporte o la persona que lo escribía. Pero este libro es para todo el mundo que necesite pistas para motivarse, para encontrar la manera de encarar objetivos o nuevas metas. Me alegro mucho de hacer algo para todos los públicos, desde un chico o chica de 14 años a un señor de 60 años. Un target muy amplio y así lo estoy percibiendo en las redes sociales, donde recibo mensajes de todo tipo de personas comentando diferentes aspectos del libro.

 

“A lo máximo que podremos aspirar en nuestra vida es a ser propietarios del 33% de ella”

 

A lo largo del libro tratas mucho la cuestión del tiempo. Incluso llegas a asegurar que estás “obsesionado” con él. ¿Esa obsesión no puede llegar a ser contraproducente para disfrutar de los momentos?

Sí, cualquier obsesión es mala. Partiendo de esa base, creo que tengo bueno el ser consciente de la importancia de ello. Eso me implica aprovechar mucho el tiempo y no perderlo, hago muchas cosas porque siento la necesidad de hacerlas. Todo lo que quiero hacer lo intento hacer.

“Una persona que ha trabajado durante 40 años disfrutará de 13 años y 4 meses para su tiempo libre”

 

Siguiendo con el tiempo, un tema recurrente de debate es el de la productividad y los horarios en España. Por tu experiencia y por lo que has podido ver en empresas en las que has impartido cursos, ¿qué horario sería más efectivo para mejorar la productividad?

El horario perfecto para una empresa es que los trabajadores no tengan horarios. Si poco a poco educamos a la sociedad a no tener horarios que cumplir, sino que hay tareas que realizar, nuestro equipo será más productivo. Mi equipo no tiene horarios. A mí me da igual desde dónde lo hagas y cuánto tiempo tardes en hacerlo, creo que es importante este concepto. Eso dará la posibilidad a cualquier miembro del equipo de ser dueño de su vida, de gestionar muy bien su tiempo, de gestionar muy bien su felicidad y ser eficiente y productivo. A mí me da igual que haya una persona en mi despacho ocho horas calentando la silla, si el trabajo lo ha hecho en tres se puede ir.

Miedo al que dirán

“No podemos admitir que nuestro camino deje de progresar por la pasión destructiva de una minoría envidiosa”

 

De España se dice que la envidia es deporte nacional. ¿Es precisamente la envidia uno de los principales bloqueadores de talento y de éxito?

No. Uno de los mayores bloqueadores es el miedo al qué dirán si sale mal. Y sobre todo el qué dirá mi círculo más cercano. Es el mayor miedo de los más jóvenes. Es curioso que lo que debería ser el mayor apoyo se convierte en el mayor obstáculo. Hay que cambiar el chip, si una persona tiene un proyecto hay que apoyarlo. Al menos si no se comparte no desanimarlo y mirarlo desde la neutralidad. Pero no puede ser que se bloqueen nuevas ideas por miedo a qué va a pasar si sale mal.

Otro aspecto que tratas referente a las redes sociales es el de la alienación. Hablas del abuso que las nuevas generaciones hacen del móvil. ¿Nos encaminamos a que ese 33% que fraccionas como tiempo que una persona dispone para disfrutar se verá reducido aún más para dedicarlo a exponer y a observar la vida de otros?

Quizá la gente quiere invertir su tiempo en ello. Yo cada vez menos -dice mientras muestra su móvil Alcatel al que le dura la batería más de un día-. He de tener un smartphone ya que es un elemento de trabajo fundamental si no quieres depender del ordenador. Pero quizá la gente quiere destinar su tiempo al mundo virtual, como por ejemplo Pokémon Go. Al final la gente tiene que encontrar su tiempo para gestionarlo y dedicarlo a lo que uno quiere.

La suerte no existe

“Una de las mayores desgracias es creer en la mala suerte”

 

En todos tus consejos subyace una idea: la diferencia entre el éxito y el fracaso la determina el talento, el esfuerzo y la constancia. No dejas hueco a la suerte, de hecho te niegas a creer en ella. ¿Significa entonces que las personas que no superan las dificultades no valen para ello?

Yo siempre digo que hay dos grandes desafíos. Es excepcional que una persona sepa lo que quiere ser de mayor, que alguien reconozca en qué es bueno no es habitual, porque la mayoría de las personas piensan que esa persona es una arrogante. El problema que impide conseguir los objetivos es que la gente no es consciente en qué es muy buena. Si canalizas tu energía y sabes contestar a esas dos preguntas (qué quieres ser y en qué eres bueno), puedes dedicarte a la consecución de tu objetivo. Si no sabes qué quieres ser y en qué eres bueno es muy difícil que tengas éxito o que consigas la meta.

Pero es una realidad que el lugar en el que naces, la familia en la que te crías y los recursos de los que dispones, e incluso estar en el momento y el sitio adecuado, pueden determinar el futuro de alguien, ¿no?

En general entendemos que la mayoría de la gente que quiere conseguir algo se plantea una meta acorde a su entorno. Y la expectativa va acorde a sus posibilidades porque hay que tener motivación y ambición, pero hay que ser realista. Si yo me planteo cosas que son excesivamente ambiciosas la bofetada puede ser grande.

Si el talento y el esfuerzo son a priori los garantes del éxito, ¿significa entonces que en España hay 3.891.403 personas sin talento y con pocas ganas de esforzarse?

No es que no tengan talento, es que quizá no lo conocen. No es que no tengan aspiraciones, es que quizás no quieren tenerlas. No todo el mundo sirve para ser ambicioso, no todo el mundo sirve para entender en qué es muy bueno. No todo el mundo está preparado para reinventarse. Por ejemplo, una persona que tenía un negocio de un videoclub, si esa persona no reinventa su negocio está destinado al fracaso. Vivimos en un mundo que exige reinventarse constantemente.

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Josef Ajram: «Vivimos en un mundo que exige reinventarse constantemente» (Foto: Grupo Planeta)

¿Cuáles crees que son los males endémicos de nuestro país que le impiden estar entre los mejores?

Tener dinero fácil y no creer en nuestras capacidades. Hemos de creer en nuestras capacidades, en nosotros mismos. Cuando aprendes cuanto vales, dejas de dar a la gente descuentos sobre tu precio. Hay que valorar a la gente, al equipo y a uno mismo.

Sé que eres poco dado a hablar de política, pero en alguna ocasión lo has hecho. ¿Qué consejos de los 100 que das en este libro darías a cada uno de los líderes de los principales partidos (Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Iglesias) para que consigan el éxito?

Yo siempre he pensado que la política por vocación es muy complicada. A mí me gustaría que mi presidente cobrara 10 millones de euros. No concibo un presidente de Gobierno que cobre 64.000 euros, porque por mucha vocación que haya siempre habrá un talento que no querrá acceder a este puesto por la remuneración. ¿Por qué 10 millones de euros? Cojo los sueldos de los presidentes de las compañías del Ibex 35, que ganan un promedio de 4 a 10 millones de euros, y yo quiero que el presidente de esta empresa (España) de 40 millones de trabajadores cobren como el presidente que más cobra del Ibex 35. De esta manera, quizá alguien con mucho talento podría despertar su vocación.

Si tuviese que dar frases a cada gobernante sería:

Rajoy

La constancia tiene premio. Ha sido una persona que ha sido constante y que ha recibido un premio y ha sacado a España de la crisis. Ha sido un buen líder, pero rodeado de un mal equipo.

Pedro Sánchez

La suma de un equipo es superior a la suma de las individualidades. Ahora España necesita unidad, porque macroeconomicamente no podría soportar unas terceras elecciones.

Albert Rivera

Es muy importante definirse. Es muy difícil de entender que alguien que hace unos meses se alió con el PSOE ahora se quiera aliar con el PP. La buena definición de tu perfil te va a ayudar en el medio y largo plazo. Hay que especializarse.

Pablo Iglesias

Las metas deben ser alcanzables. La utopía es muy difícil y crea frustración.

Si te relajas, pierdes

“Siempre que crees haber alcanzado el éxito, te relajas y entonces pierdes”

 

Dices que el éxito no existe. El no estar nunca satisfecho, ¿puede llegar a ser frustrante? 

No. Por ejemplo, si yo hoy opero en bolsa y gano dinero, y vuelvo a hacerlo al día siguiente pensando que voy a volver a ganar voy a fracasar seguro. Hay que estar contento de haber conseguido metas, hay que estar satisfecho, hay que gratificarse, darse un capricho. Pero jamás hay que actuar profesionalmente como que eres el amo. Si te relajas, pierdes.

“Como la bolsa, la vida es un constante sube y baja de la gestión de nuestras emociones”

 

En muchas ocasiones hablas de cómo la bolsa te ha enseñado lecciones para la vida. ¿Qué emociones has experimentando trabajando en bolsa que podrían darse en la vida?

La bolsa me ha enseñado a aceptar que te puedes equivocar y saber perder, cualquier decisión que nosotros tomamos puede salir mal y por ello hay que tratar de extraer un aprendizaje de cada error. Hay que pensar que la mala suerte no existe, siempre que te equivocas es por algo, porque te has dejado llevar por un impulso de euforia. La bolsa también te enseña a ser eficiente, me di cuenta de que no tenía que trabajar muchas horas, sino pocas pero muy bien.

fotógrafo Javier Irún 07

Josef Ajram: “Me niego a creer en la suerte” (Foto: Grupo Planeta)

La encuadernación del libro recuerda al de una Biblia. ¿Practicas alguna religión?

No, no creo en ninguna.

¿Crees que la fe puede ser un impulsor aspiracional?

Sí, por supuesto, si eso le inspira a uno. Mi padre es Sirio, por lo tanto yo he vivido el contacto de la región ortodoxa y la musulmana durante los años que viví allí, y he podido ver como la religión puede motivar a alguien a conseguir aspiraciones.

¿Qué sueño te queda por cumplir?

Más que sueños, son objetivos, como una carrera que tengo el 26 de agosto que se llama Haute Route, que durante siete días recorres en bici de Niza a Ginebra. También me encantaría ir a Nueva Zelanda. Hace poco cumplí uno, que era tatuarme -se señala el enorme tribal que recorre su cuello-. Los grandes sueños de mi vida de la parte alta de la pirámide los he conseguido ya, ahora quedan premios a esos objetivos que me marco para sentirme motivado y no creer que he alcanzado el éxito.

Es una frase que podría ser tu leit motiv, incluso la llevas tatuada. ¿Dónde está el límite?

Siempre digo que esa pregunta podría expresarse también con otra pregunta: ¿cuál es tu siguiente objetivo? Yo nunca encontraré el límite, porque siempre aspiro a pequeños objetivos. El error del ser humano en general es pensar que los objetivos han de ser superiores, y lo que yo he aprendido a lo largo de los años es que es necesario consolidar objetivos para alcanzar metas. El límite está cuando la vida acaba.