La difícil rehabilitación de las mujeres occidentales del Estado Islámico
Foto: The Return: Life After ISIS| Alba Sotorra

Cultura

La difícil rehabilitación de las mujeres occidentales del Estado Islámico

La directora catalana Alba Sotorra estrena su documental 'The Return: Life After Isis' en el festival SXSW de Austin

por Begoña Donat

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Cerca de 64.000 mujeres y niños de ISIS permanecen en campos kurdos en el nordeste de Siria. Pertenecen a más de cincuenta nacionalidades distintas y no tienen dónde ir. Un nutrido grupo de familias está formado por occidentales que consagraron su juventud al Estado Islámico y ahora aspira a que se les brinde la oportunidad de reconstruir sus vidas en sus países de origen. El debate sobre su repatriación está larvado de odio, rencor y, sobre todo, de miedo. ¿Es posible la empatía, la reinserción y el perdón en el contexto de un conflicto tan enconado?

La directora catalana Alba Sotorra estrena esta semana en la edición online del festival South By Southwest de Austin (Texas), que se celebra del 16 al 20 de marzo, un documental donde persigue cambiar la narrativa respecto a esta encrucijada ética, política y social.

«Mi objetivo es que este tema tan controvertido pueda abordarse desde otro punto de vista para que empiece a haber un debate más sano», explica la realizadora.

Sotorra empezó a cubrir la guerra contra el grupo terrorista desde el frente kurdo en 2015, para dar forma a su documental Comandante Ariane (2018), donde filmó la lucha de un comando femenino para expulsar a ISIS de su territorio. Aquella experiencia le ha abierto las puertas de un campo de detención, Roj Camp, donde durante dos años se ha pertrechado de testimonios para su quinto largometraje, The Return: Life After Isis.

En esta tierra de nadie ha conocido los detalles de la travesía de las antiguas militantes. El relato de los horrores que afrontaron durante su tiempo en el califato se entrelaza con el debate público y mediático. Hay países como Bélgica y Francia que aceptan la entrada de los niños, pero no de sus madres. Otros, como Alemania, que los consideran a todos una amenaza.

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Imagen promocional del estreno del documental en SXSW vía Twitter: @TheReturn_Doc.

El infierno en la Tierra

Entre las islamistas a las que se les ha dado la oportunidad de expresar su propia versión de lo ocurrido está la inglesa Shamima Begum, que protagonizó titulares internacionales cuando con tan solo 15 años abandonó su hogar para unirse al Dáesh, y la estadounidense Hoda Muthana, citada en Twitter por Donald Trump durante su presidencia, denegándole el regreso al país. A ambas se les ha retirado la ciudadanía.

«Era el infierno en la Tierra. Yo esperaba llegar a un lugar donde los musulmanes nos tratáramos con respeto, una comunidad donde ayudar en hospitales, escuelas… y me encontré con un desastre, en el que había esclavas sexuales y las mujeres sólo podíamos cocinar y limpiar», explica a cámara Muthana, que fue obligada a casarse hasta tres veces cada vez que su marido de turno moría en batalla.

Tanto Hoda como Shamimam participan en un taller de escritura dirigido por una trabajadora local, Sevinaz Evdike, al que ha accedido la cámara de Sotorra. Durante los encuentros ha podido recoger cuáles fueron sus motivaciones para entrar en ISIS, los traumas que enfrentaron bajo el régimen terrorista y las esperanzas y miedos que les despierta el futuro.

A Sevinaz la sacuden sentimientos encontrados. El Kurdistán sirio fue objeto de los ataques del Estado Islámico, una amiga embarazada de ocho meses se encuentra entre las víctimas de sus vilezas, y ahora ha de hacerse cargo de las supervivientes en los campos. Pero como le alienta su padre, la cultura de su pueblo  conmina a afrontarlo desde el deber y no desde el sentimiento de venganza.

«Aquí nos da mucho miedo ISIS y hemos sido víctimas de su violencia, con atentados como el de Las Ramblas de Barcelona o los atentados de París, pero los kurdos han perdido ciudades y pueblos por la guerra, amigos y familiares, y así y todo, son capaces de buscar una solución, quizás porque saben que con la violencia no puedes acabar con la violencia», valora la directora catalana.

La difícil rehabilitación de las mujeres occidentales del Estado Islámico

Shamima Begum | Imagen de ‘The Return: Life After ISIS’ vía Alba Sotorra Cinema Productions.

La solución, no el problema

La injusticia se ha demostrado como el motor más estimulante para la acción. De la discriminación en el día a día, de la islamofobia, de las torturas en Guantánamo… se sirven las redes terroristas para captar adeptos. La solución a tan complejo e intrincado conflicto, aboga Alba Sotorra, pasa tanto por lo macro como por lo micro, tanto por el trabajo en pos de la justicia social, como por la detección de personas vulnerables, y ahí es donde entraría este colectivo de mujeres repudiadas en sus países de origen. 

«Cuando me dicen que no pueden regresar por un problema de seguridad, me río, porque si hablamos en esos términos, tienen que volver ya, son la clave. Estas redes existen, están creciendo, ¿quién nos puede dar mejor información sobre cómo funcionan que aquellas que han estado dentro y las conocen, que ahora están arrepentidas y quieren volver? Estas mujeres entienden que para ser aceptadas en sus comunidades han de dar algo a cambio. Han comprendido que el radicalismo no es la solución, jamás repetirían lo vivido, pero tienen la legitimidad para hablarle a otras niñas», apuesta la directora. 

Según comparte a ese respecto, hay casos de éxito entre antiguos miembros de Al Qaeda, que con la transmisión de su conocimiento sobre las interioridades del grupo terrorista han evitado que chavales proclives a unirse, lo descartaran. 

«Ellas podrían ser las primeras mujeres que trabajaran en programas de prevención y así, poquito a poquito, se podrían ir solucionando estos problemas», propone la realizadora. 

Begoña Donat

Periodista freelance y especialista en la comunicación integral de organizaciones culturales.