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La elocuencia de un beso

Foto: MARIO ANZUONI | Reuters

Si un beso fuera un mero acto físico, el verbo besar carecería de sentido en los labios de aquellos que besan. Los besos son lentos, fugaces, apasionados o fríos, pueden saber amargos, dulces o salados, pero sobre todo los besos no se enseñan, se sienten. Sylvia Plath, escribía en uno de sus poemas, “bésame y sabrás lo importante que soy”, como si besar definiera a los que besan y son besados. Besar no entiende de excusas ni de razones, pero sobre todo los besos son la culminación del amor, la pasión, la amistad e incluso el odio. El primer beso, El Beso, con mayúsculas, el beso que pudo ser y no fue, son recuerdos que nos llevan al principio y al final de cada historia, como en las películas.

El séptimo arte ha sido capaz de retratar mejor que nadie el instinto que nace del ser humano cuando le sobrepasan las emociones o cuando quiere demostrarlas. Por ello, desde TheObjective hemos querido recopilar siete escenas que brillan por lo que esconden sus besos.

1. La la land, el amor de película

Probablemente, los últimos 15 minutos de la película sean los más bonitos vistos en las salas de cine desde hace años. La tristeza y el amor en los ojos de Mia (Emma Stone) cuando se dirige hacia Sebastian (Ryan Gosling) hablan de algo tan universal como la tentación de volver al pasado para imaginar la vida con la persona que siempre hemos querido. El beso simboliza lo que podía haber sido el principio de otra historia.

2. El Padrino II, la traición y la muerte

Algunos besos no versan sobre el amor precisamente. Michael Corleone (Al Pacino) se acerca el día de año nuevo a su hermano Fredo (John Cazale), y le informa de que sabe que fue él el que traicionó a la familia. Le abraza fuerte, le besa con rabia y le espeta “Sé que fuiste tú, Fredo. Me destrozaste el corazón”. Impagable. El beso de la muerte.

3. La novia, la pasión en la poesía

Algunos besos no se dan con los labios, a veces se dan con la mirada. Otras veces, se lo dan con palabras. “Qué fuego me sube por la cabeza, qué vidrios, se me clavan en la lengua”.

4. Brokeback Mountain, la liberación de un beso

En un lugar en el que la homosexualidad no está bien vista, la soledad, los recuerdos y el amor se apoderan de Ennis (Heath Legger), un hombre reservado y sensible, cuando ve aparecer a Jack (Jake Gyllenhaal), la única persona con la que puede ser él mismo. La desesperación y la rabia se perciben en un beso que más bien parece una pelea.

5. Tener y no tener, la tensión sexual

Ya se querían antes de conocerse. Se enamoraron en la que fue la adaptación al cine del peor libro de Hemingway. Bacall y Bogart derrochan química por los cuatro costados. El beso, de femme fatal, doblega a Bogart y el comentario de ella tras el beso le parte en dos.

6. Duelo bajo el sol, el amor hasta sus últimas consecuencias

El eterno galán Gregory Peck se pone las botas de cowboy en este drama romántico. Pearl (Jennifer Jones) es una joven mestiza india que llega a vivir a la hacienda del senador McCandless, en donde empezará una relación con el hijo mayor de éste, Jesse (Joseph Cotten). Más tarde, Pearl se da cuenta de que en realidad no es capaz de adaptarse a las imposiciones de la alta sociedad texana por mucho que ella quiera, pues Lewton (Gregroy Peck) el segundo hijo del senador, conocido por ser un salvaje y un fuera de la ley, siempre consigue arrastrarla hacia sus instintos más profundos. Pearl se enamorará, pero él será incapaz de comprometerse, si bien tampoco dejará que rehaga su vida sin él, por lo que ella jura venganza. Los dos acabarán profesándose amor de la única forma que saben con violencia, pasión y con mucho drama. Como decía Quevedo en amor constante más allá de la muerte, “serán ceniza, más tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado”.

7. Lost in Translation, el amor platónico

Dos almas solitarias y aburridas, incomunicadas en un país del que se sienten aislados, se encuentran por casualidad en un hotel de Tokio. Charlotte (Scarlett Johansson) una joven abandonada en la ciudad por su ocupadísimo marido, conoce a Bob, un actor en ciernes más bien cínico y cansado, con quien pasará las largas horas muertas del día. Sin necesidad de palabras o gestos grandilocuentes, ambos se entienden, sin más, y conectan como solo dos viejos amantes lo harían. Cuando él debe regresar a EEUU, se despiden con un beso. Un beso dulce que sabe a despedida y a amor del bueno.

Los besos se dan de mil maneras en mil situaciones distintas, se sienten y se viven casi siempre con amor y a veces con desesperación, miedo y odio. Sin embargo, como siete besos no cubren todo lo que significa un beso, Cinema Paradiso se encarga de cerrar este artículo con una recopilación de besos, de los que mejor saben, de aquellos que fueron censurados, pero que como expresión de la capacidad humana de querer, siempre salen a la luz.

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