Política y conflictos

Esperanza Aguirre: «La foto de Colón es el gran éxito del centro-derecha español»

La expresidenta de la Comunidad de Madrid nos concede una entrevista en nuestra sede por la publicación de su nuevo libro, 'Sin complejos', y nos habla sobre la situación actual en España, los debates pendientes de la derecha española o los posibles indultos a los presos catalanes

por Rodrigo Isasi Arce

A los 23 años, Esperanza Aguirre (Madrid, 1952) ya era abogada y técnico de Información y Turismo del Estado. Más tarde, recabó en el Ministerio de Educación y Cultura, desde donde fue escalando varios puestos hasta convertirse en ministra. También ostentó los cargos de presidenta del Senado y presidenta de la Comunidad de Madrid, entre otros muchos que ha ocupado a lo largo de su carrera.

Ahora, retirada de la primera línea política, no deja de dar la batalla, y lo hace con un nuevo libro: Sin complejos (La Esfera de los libros), una radiografía muy personal del último período político en España en el que la expolítica popular, además de cargar contra el «Gobierno social-comunista» de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, habla sobre los retos de la derecha española y apuesta por que «solo una derecha unida y orgullosa de su historia puede volver a gobernar España».

Hablamos con la expolítica del Partido Popular sobre la situación actual en España, los debates pendientes de la derecha española o los posibles indultos a los presos catalanes, entre muchos otros temas.

A día de hoy, ¿duerme tranquila?

Duermo un poco más tranquila porque Pablo Iglesias se ha ido del Gobierno. Yo le llamo el Gobierno de la mentira, porque Pedro Sánchez dijo que no podría tener a Pablo Iglesias en su Gobierno porque no podrían dormir ni él ni el 95% de los españoles, entre ellos muchos votantes de Unidas Podemos.

Las segundas elecciones generales de 2019 considero que fueron el primer error gordo de Pedro Sánchez o de Iván redondo, porque en las elecciones que habían tenido lugar en abril si el Partido Socialista se hubiera unido a Ciudadanos habrían tenido 180 escaños y un Gobierno de centro-izquierda que hubiera sido muy bueno para España, para el empleo, para la economía e incluso para la pandemia, porque hubiera sido un Gobierno constitucionalista indubitadamente.

En vez de eso hicieron caso a los gritos que se daban en las puertas de Ferraz, que yo no sé si eran socialistas o más bien podemitas de «con Rivera no», y tampoco sé si Rivera tenía mucho interés, porque él también quería ser el líder del centro-derecha, el caso es que decidieron convocar nuevas elecciones con el resultado de que el Partido Socialista pierde 700.000 votos y Podemos otros 700.000, motivo por el cual, aparentemente el perder votos era bueno para Pedro Sánchez para abrazarse a Pablo Iglesias y nombrarle nada menos que vicepresidente del Gobierno.

En su libro carga contra los comunistas y habla de recuperar el constitucionalismo. ¿Qué tienen que ver los comunistas de ahora con los del 78? Santiago Carrillo fue uno de los padres de la Constitución. 

Muy poco. Santiago Carrillo, que como los comunistas de entonces habían hecho la guerra y la habían vivido, es falso que se diga que no tuvieron en cuenta la República y la Guerra Civil. Claro que la tuvieron en cuenta, no la olvidaron en ningún momento, por eso querían la reconciliación, por eso el discurso que hicieron en 1956 para olvidar y para volver otra vez a evitar la desunión entre españoles.

Santiago Carrillo aceptó la bandera nacional, que la puso detrás de su mitin, aceptó la monarquía y aceptó la concordia y el consenso que fue la Constitución del 78.

Esperanza Aguirre: «La foto de Colón es el gran éxito del centro-derecha español»

Esperanza Aguirre, en la sede de The Objective en Madrid. | Foto: Rodrigo Isasi Arce | The Objective

¿La Constitución de 1978 necesita una reforma?

Cuando se dice que nuestra Constitución está muy vieja, que hay que quitarla, pues resulta que la de los Estados Unidos tiene más de 200 años, la inglesa viene desde La Gloriosa de 1600 y pico, y si se quiere reformar la Constitución, pues la propia Constitución dice cómo hacerlo, lo que no se puede es hacerlo por las bravas, dando un golpe de Estado.

¿Tiene miedo al comunismo?

Yo no soy una persona miedosa. Lo que pasa es que me parece que, aunque yo no esté en la primera fila de la política, la experiencia que tengo de 40 años en puestos de mucha responsabilidad, como el Ministerio de Educación y Cultura, cuando todavía teníamos las competencias de educación, o la presidencia del Senado, la presidencia de la Comunidad de Madrid o la primera alcaldía del Ayuntamiento de Madrid, que en todos ellos fui la primera mujer, el haber desempeñado esos puestos me obliga a dar mi opinión sobre lo que está sucediendo en España ahora.

Por eso, yo quería haber llamado al libro La tormenta perfecta, pero fue la editorial la que le puso el título Sin complejos, posiblemente más acertado, porque luego he descubierto que la etimología de la palabra complejo viene de plegarse, y es cierto que en el centro y la derecha nos hemos plegado demasiadas veces a los gurúes de la izquierda, a los dictadores de la corrección política, a los etiquetadores que te llaman fascista en cuanto te apartas de lo que ellos piensan.

¿A qué se refiere con «la tormenta perfecta»?

La tormenta perfecta era porque, teniendo un gobierno social-comunista, en un movimiento centrípeto se han acercado al sanchismo los independentistas catalanes, los bilduetarras, los de Puigdemont, todos aquellos que están en contra de la Constitución, de la Concordia y del consenso y que quieren romper, todos esos se han acercado a Pedro Sánchez, esa es una parte de la tormenta.

La otra parte es el movimiento centrífugo que ha habido en el centro-derecha, que yo conocí unido en un solo partido y que lo consiguió José María Aznar. Todos los que estábamos a la derecha del PSOE estábamos a gusto: democristianos, liberales, conservadores e incluso socialdemócratas, que eran los que venían del CDS, y así recibe el Partido Popular a Mariano Rajoy, pero cuando se lo lega a Pablo Casado, que le elegimos en 2018, pues el Partido Popular ya no es hegemónico. Es verdad que es el partido mayoritario, pero el centro-derecha español está dividido en tres.

«Solo una derecha unida y orgullosa de su historia puede volver a gobernar España». ¿En su libro plantea la posibilidad de una unificación entre PP y Vox?

Nunca he dicho que debería reunificarse, porque lo veo imposible, ninguno de los líderes está dispuesto a que todos estén en un mismo partido. 

Lo que digo es que, a diferencia de Felipe González, que dejó gobernar a José María Aznar en el año 1996 en el Gobierno del que yo me honro de haber formado parte, cuando el PP tenía 9,7 millones de votos y el PSOE 9,3. A diferencia de Felipe González, si Pedro Sánchez hubiera estado en el pellejo de Felipe González, no habría dejado gobernar a José María Aznar, habría dejado que le apoyara Julio Anguita, que tenía 2,6 millones de votos, o sea que tenían 12 millones de votos entre los dos, y no le hubiera hecho falta ni siquiera nombrar Anguita vicepresidente, simplemente con presentarse a la investidura y dejarse apoyar, y tampoco le habría tenido que meter en el Gobierno de ninguna manera.

A Felipe González no se le pasó por la imaginación tener comunistas en el Gobierno, ni dejarse apoyar por comunistas, ni hacerse podemita como Pedro Sánchez. Ninguna de esas cosas pasaron por la imaginación de Felipe González, y por eso pudo el Partido Popular gobernar en minoría primero y con mayoría absoluta después.

Sobre Vox, en su libro habla de ellos como «centro-derecha».

Hoy en día, teniendo en cuenta cómo está el panorama español, el centro no es el lugar equidistante de un lado y de otro, no es un lugar geométrico, el centro en España hoy es defender la Constitución. Ya sé que a Vox le molestaría mucho que yo le llamara centrista, pero creo que defender la Constitución es el lugar que nos tiene que agrupar a todos, desde los socialistas que no son sanchistas hasta los de Vox.

La izquierda tacha a Vox de ser un partido de extrema derecha, populista, xenófobo y racista.

Yo a los gurúes de la izquierda los tengo a todos en contra, gracias a Dios. Lo peor que me puede pasar es estar de acuerdo con algún gurú de la izquierda.

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Esperanza Aguirre, en la sede de The Objective en Madrid. | Foto: Rodrigo Isasi Arce | The Objective

¿El PP debe cambiar su estrategia y mirar más hacia la derecha?

No, yo creo que el Partido Popular tiene una estrategia muy clara que es conseguir todos esos votantes que hemos tenido en varias ocasiones y que por no haber defendido nuestros principios y nuestros valores y no haber cumplido el programa electoral en la última mayoría absoluta que tuvimos el año 2011, se han ido a otros partidos.

Mariano Rajoy dijo en el año 2008 en el discurso de Elche antes del congreso de Valencia que «los liberales y los conservadores se vayan al Partido Liberal y al Partido Conservador, no quiero doctrinarios en el partido». Algunos no le hicimos caso, por ejemplo yo, pero otros como Ciudadanos, que ya era un partido que estaba en ese momento expandiéndose fuera de Cataluña, pues creció de una manera espectacular.

Vox, que no existía, se empezó a formar y empezó a crecer cuando vio lo que ocurrió en 2011, que era aquello de que íbamos a bajar los impuestos y los subimos, íbamos derogar la Ley de Memoria Histórica y no lo hicimos, íbamos a acabar con las leyes ideológicas de Zapatero y no lo hicimos, soltamos a Bolinaga, tuvimos una política antiterrorista verdaderamente incomprensible y eso es lo que llevó a los fundadores de Vox, que por cierto eran unos catedráticos como Alejo Vidal-Quadras y otra serie de personas que ya no están en Vox, porque ellos lo que querían era una defensa de principios y valores únicamente.

¿Pablo Casado es el mejor líder para el PP?

El mejor líder del Partido Popular en estos momentos, sin ninguna duda, para ser candidato a la presidencia del Gobierno y para ser presidente del Gobierno. 

Pablo Casado adoptó en agosto del año pasado una estrategia que era recoger todos esos votos de los votantes de Ciudadanos, captar al exvotante de Ciudadanos. Esa estrategia, que a mi juicio era correcta, tuvo una táctica que a mí me parece equivocada. Tuvo tres errores, aunque puede que la que esté en un error sea yo, porque soy liberal y por tanto no soy dogmática.

Fue un error cesar a Cayetana [Álvarez de Toledo], que había dado todas las batallas culturales en el Congreso y las había ganado; otro error fue en la moción de censura, no ya votar en contra, que me parece muy lógico votar en contra de Santiago Abascal presidente del Gobierno, pero los ataques personales yo creo que sobraban.

El tercero ya fue la entrevista en RAC1 pasándose al appeachment y diciendo cosas que yo creo que les parecerían muy bien a algunos catalanes que estaban en contra del indulto y que ahora están a favor, pero como yo juzgo por los resultados, no soy como los socialistas que, por ejemplo, juzgan la calidad de la educación por el gasto, si hay mucho gasto público la educación es buena y si hay poco o no sube suficiente no es buena. Yo juzgo por los resultados: ¿cuáles son los resultados de la educación? Lo que los alumnos aprenden. ¿Cuáles son los resultados del cambio de estrategia? Que Ciudadanos tenía 36 escaños, pierde 30, no cogemos ninguno y encima perdemos uno de los nuestros.

Entonces, cuando todos los peperos estamos sumidos en la depresión profunda por el resultado de las elecciones de febrero en Cataluña, pues resulta que Pedro Sánchez e Iván Redondo cometieron su segundo gran error, que es pretender quitarnos las instituciones en las que gobernamos.

En España somos muy de fotos: la foto del abrazo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, la foto en la Plaza de Colón de los partidos de derechas, la foto de la exhumación de Franco… ¿Si tuviera que quedarse con una foto política de España, cuál sería?

Con la foto de Colón. Para mí, la foto de Colón es el gran éxito del centro-derecha español, gracias a la concentración exitosísima que hicimos allí, el Partido Socialista sanchista tuvo que abortar lo que ya había previsto y dijo la señora Calvo que era la Mesa en la que se sentarían de igual a igual el Gobierno de la Generalidad de Cataluña con el Gobierno de la nación española, con un relator internacional. Se tragaron el relator y se tragaron también la Mesa, porque vieron lo que era la fuerza de la defensa de la España unida, que es lo que dice la Constitución.

¿Qué opinión le merecen los posibles indultos a los políticos catalanes?

Los presos catalanes –nos puede dar mucha pena la gente que está en la cárcel– pero es que han delinquido, han cometido unos delitos, se les ha juzgado con todos sus derechos siendo protegidos y se les ha condenado, y están en la cárcel, cárcel de la que sin indulto saldrán inmediatamente con un tercer grado o lo que sea. 

El indulto, que lo han despreciado hasta ayer todos los miembros de Esquerra Republicana, los de Puigdemont y todo esto, ahora pues le conviene mucho a Pedro Sánchez porque es dar un paso en el diálogo.

Si quiere ser independiente Cataluña de España, o lo quiere ser Badalona de Cataluña, o el Valle de Arán o lo que sea, tienen en la Constitución el método para conseguirlo. Lo que no se puede hacer es ir contra la ley, ir contra la ley es delinquir. Y también es delinquir el indultar cuando el indulto requiere que lo pida el delincuente y que haya un informe favorable del Tribunal sentenciador, y sabemos que es totalmente contrario el informe del Tribunal Supremo al indulto.

Mi opinión es que Pedro Sánchez les va a dar el indulto, no le quepa a usted la menor duda, después de habernos dicho «indulto, ni hablar», como decía con Bildu: «Se lo he dicho cinco veces, ¿quiere usted que se lo repita 20 veces?», y ya había pactado con Bildu en Navarra y luego prefirió a Bildu antes que a Ciudadanos para el apoyo en el Presupuesto de este año 2021.

Habla en su libro de los debates que la derecha tiene pendientes.

La tesis del libro es que la derecha, si no da las batallas ideológicas, si las batallas ideológicas le parecen un lío, como le parecían a Mariano Rajoy, nunca va a poder tener los 176 escaños que se necesita.

Creo que lo que ha ocurrido el 10 de marzo, la reacción de Isabel Díaz Ayuso ante la pretensión de Pedro Sánchez y de, posiblemente, Iván Redondo, y los de Ciudadanos, que también hablaría me imagino con Arrimadas, que estaría muy triste como nosotros después de las elecciones catalanas, pues no contaron con los reflejos de Isabel Díaz Ayuso, y no contaron con la paliza inmensa que les propinaron tanto a Pedro Sánchez como a Pablo Iglesias.

¿Cómo ha conseguido triunfar Isabel Díaz Ayuso en Madrid?

Lo ha conseguido dando las batallas culturales e ideológicas desde el minuto uno. Recuerde usted que cuando convoca las elecciones dice: «Quiero que sean los madrileños los que elijan entre socialismo o libertad», esto ya es una batalla ideológica en sí misma. Cuando Pablo Iglesias decide presentarse con el quítate tú para ponerme yo, a esta que es tan feminista, Isabel Serra, que era la portavoz, Isabel Díaz Ayuso dice entonces: «La batalla es comunismo o libertad», porque es verdad, Pablo Iglesias se podrá disfrazar de populista bolivariano pero es un comunista y lo ha dicho.

Isabel ha dado todas las batallas, y por eso yo pienso que esa es la manera que el Partido Popular, el centro-derecha, tiene de volver al Gobierno.

¿La España del mañana solo tiene futuro con un Gobierno de derechas, con políticas liberales?

He dedicado mi vida a defender la idea de que son las políticas liberales, aplicadas por liberales o por conservadores o incluso por socialdemócratas, las únicas que han conseguido un mayor progreso y un mayor bienestar para un mayor número de ciudadanos, y muy especialmente para los más desfavorecidos.

El PP tiene un lastre muy potente a sus espaldas que es el de la presunta corrupción. Hay varios políticos investigados.

¿Dice usted que eso es un lastre para que el Partido Popular vuelva a gobernar? Y, ¿por qué está el Partido Socialista, que tiene cualitativa y cuantitativamente muchísima más corrupción, juzgada y condenada por sentencia firme, que la que tiene el Partido Popular? Igual que el partido que ahora se llama Junts per no sé cuantas, que tiene muchísima más corrupción que el Partido Popular y también condenada.

Mire, es que eso no es así. La corrupción existe, y existe no solamente en los partidos políticos, sino en toda la sociedad, en los medios de comunicación, pero lo importante es qué se hace cuando la corrupción se descubre. Yo puedo decir que cuando en el año 2009 el juez Garzón hizo el auto famoso diciendo que empezó la cosa llamada Gürtel, yo cesé, algunos se fueron voluntariamente, cuatro alcaldes, un consejero y un viceconsejero, el auto de Garzón fue un viernes, pues yo lo hice el lunes y, por lo tanto, lo que hay que ver es qué pasa con la corrupción.

Lo que está muy mal es que, muchos medios de comunicación –espero que ustedes no formen parte de ello– confundan a un investigado –yo soy una investigada– con un condenado por sentencia firme. No se puede comparar, y te llaman corrupto, te llaman delincuente.

La Unión Europea ha hecho una directiva, que España tiene pendiente de trasponer, que dice que ninguna institución y ningún representante público puede llamar delincuentes ni corruptos ni nada de eso a una persona que no haya sido condenada, y aquí te lo llaman porque estás siendo investigado. A mí, una de las poquísimas veces que Mariano Rajoy me ha hecho caso, fue cuando le dije que la palabra imputado –que habían puesto en la última ley de enjuiciamiento– no era correcta porque te tienen que imputar algo. Si lo que están haciendo en la instrucción es investigar, pues no te pueden llamar imputado. Y me hizo caso y puso investigado.

A mí que me investiguen, estoy feliz de que me investiguen. Por favor, que me investiguen. Ojalá investigaran a todos los que han tenido los mismos cargos políticos que yo y son millonarios. Yo no tengo un duro, pero no, me investigan a mí.

Bárcenas no ha dudado en incriminarla.

Bárcenas ha mentido hasta tal punto que al señor que dijo que le había dado 60.000 euros para mí y que él me los dio, el juez le desimputó al día siguiente, porque se dio cuenta que era todo mentira, ni conocía a Bárcenas, ni había estado en Génova, ni sabía nada de nada de nada. Yo al señor Bárcenas le he puesto una querella.

Lo que pasa es en que España hay un procedimiento, que me parece lamentable y demencial, que es que un condenado por sentencia firme a 40 años de cárcel, como Bárcenas o como el exalcalde de Majadahonda, puede decir lo que quiera, porque aunque le condenen por falso testimonio, no va a estar más tiempo en la cárcel. Al contrario, si lo que dice incrimina a un medalla de oro, como soy yo en este caso para la Fiscalía, entonces le dan beneficios penitenciarios.

A Bárcenas o a su señora, que se encontró en la cárcel con la segunda de a bordo de Correa, le dijo que cambiara de abogado, y el abogado es uno que se anuncia como especialista en arreglos extrajudiciales con la Fiscalía Anticorrupción, el señor Galán, y claro, entonces, ¿cómo no van a hablar? si es que yo lo comprendo. 

Por cierto, 40 años, por mucho que hayan robado, que me parece bien que sean 40, pero es que al Rey del Cachopo, que ha descuartizado a la novia, le han condenado a 16 años, y esto no puede ser.

Rodrigo Isasi Arce

Periodista especializado en Defensa, conflictos armados, mundo arabo islámico y cooperación internacional. Viajero empedernido y fotógrafo aficionado.