La investigación contra Helena Maleno, una amenaza al trabajo humanitario
Foto: Consejo General de la Abogacía Española

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La investigación contra Helena Maleno, una amenaza al trabajo humanitario

Helena Maleno ha sido citada el próximo 10 de enero en un juzgado de Tánger para declarar en relación con un posible delito de tráfico de personas. 

por Lidia Ramírez

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Helena Maleno es periodista, activista y especialista en migraciones y trata de seres humanos, y a través de su ONG, Caminando Fronteras, ha podido rescatar y salvar la vida de centenares de personas que trataban de llegar en inestables y desbordadas pateras desde las costas de Marruecos a España. Por esta labor y su denuncia social, ya que Maleno es una de las principales defensoras de derechos de los migrantes en la frontera sur española, en 2015 fue galardonada con el Premio de Derechos Humanos Nacho de la Mata del Consejo General de la Abogacía Española.

Y, paradójicamente, por esta misma labor, la activista ha sido citada el próximo 10 de enero en un juzgado de Tánger (Marruecos) para declarar en relación con un posible delito de tráfico de personas.  –La declaración estaba fechada para hoy pero finalmente ha sido aplazada para permitir un estudio en profundidad del dossier enviado por la Policía española a Marruecos– informa la propia Helena en su perfil de Twitter.

¿Su delito? Avisar a Salvamento Marítimo cuando hay migrantes en peligro en el mar para que estos no terminen ahogados y siendo comida para peces, como las más de 3.000 personas que en lo que van de año han fallecido en el Mediterráneo, convirtiendo el Estrecho de Gibraltar en el cementerio más vergonzoso de Europa.

En resumidas cuentas, Helena Maleno irá a declarar el próximo 10 de enero y, posteriormente, quizá juzgada, por salvar vidas. 

«Mi madre, Helena Maleno, podría ir a la cárcel y con ella condenados todos los valores que nos inculcó defender siempre. Llamar a los servicios de rescate para proteger el derecho a la vida, podría costarle la libertad a quien me dio a mí la propia vida. Pero ahora no toca ahogarse, sino servir de apoyo incondicional como hijo (y como hermano) que tenga y contagie fe, aunque nunca ciencia cierta», señala su hijo Ernesto G. Maleno quien también forma parte de la ONG Caminando Fronteras.

 Pero para la Policía marroquí y española –porque fue la propia Policía española la que activó el caso contra Helena en 2016– las  llamadas de la activista para solicitar el rescate de los migrantes «puede que tengan el objetivo de asegurar la entrada de estos a territorio español» a través de la intervención de Salvamento Marítimo y una implicación con los organizadores de operaciones de inmigración ilegal.

Sin embargo, según informa la propia Maleno, sus teléfonos llevan intervenidos desde hace varios años y la policía marroquí ya comunicó en 2015 que no existe delito en las llamadas que hace y que no se ha lucrado en ningún momento pese a ser acusada de traficante. Entonces, ¿cuál sería la lógica para ayudar a salvar vidas que implicase un delito?

Además, hay que mencionar que la denuncia en España fue llevada ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional (con competencia para juzgar delitos en el extranjero), que la desestimó por falta de pruebas.

Pero Maleno no está sola, ya que como no podía ser de otra forma, cuenta con un amplio respaldo de decenas de entidades y ONG de España y del panorama internacional de la defensa de los derechos humanos. De hecho, el relator de Naciones Unidas para la defensa de las personas defensores de derechos humanos está siguiendo el caso tras ser informado por la red de ONG que apoyan a Maleno, ya que se trata de una investigación que amenaza aún más el trabajo humanitario y que tiene «una clara intención intimidatoria que persigue provocar un efecto disuasorio en Helena» así como en otros activistas que son, para muchos de esos inmigrantes, su único chaleco salvavidas.