La misión (casi) imposible de ligarte las trompas si eres joven y sin hijos
Foto: Reproductive Health Supplies Coalition| Unsplash

Sociedad

La misión (casi) imposible de ligarte las trompas si eres joven y sin hijos

Natalia tiene 24 años y quiere ligarse las trompas, pero los médicos no están de acuerdo con su decisión. Ava tiene 29 años y ha conseguido ligarse las trompas tras casi cinco años pidiéndolo

por María Hernández Solana

«Ya cambiarás de opinión». «Mujer, con lo joven que eres, no digas eso». «Cuando seas mayor no dirás lo mismo». Si eres mujer, joven y has dicho en voz alta que no quieres hijos, seguro que esas frases te suenan bastante. Y si no te has rendido y llevas defendiendo tu elección durante años, las llevas ya grabadas a fuego en la mente.

Y es que por mucho que haya avanzado el feminismo, la idea de que una mujer no quiera hijos no termina de encajar en la sociedad, ni siquiera entre las propias mujeres. Esa idea, por tanto, tampoco encaja entre los médicos, que no se lo ponen nada fácil a quienes quieren ligarse las trompas como método anticonceptivo definitivo.

Natalia tiene 24 años y tiene claro que no quiere ser madre. Los médicos, sin embargo, suponen que se arrepentirá y por eso no quieren ligarle las trompas. Ava (nombre ficticio), tiene 29 años y ha conseguido ligarse las trompas tras casi cinco años de negativas por parte de los ginecólogos.

Paternalismo sin importar la edad

No se conocen de nada, viven en partes distintas de España y han ido a hospitales de diferente tipo, pero ambas coinciden en lo mismo: el paternalismo por parte de los médicos que las han atendido cada vez que han pedido una ligadura de trompas.

«La mayor parte de las veces no te dicen que te puedes arrepentir, te dicen que te vas a arrepentir», critica Ava. Desde que empezó a pedirlo, le insistían en que a alguien de su edad nunca le harían la intervención. «Me parece de traca que una persona con 25 años pueda ir por su tercer hijo y a mí no me dejen tomar la decisión contraria, de la que obviamente me puedo arrepentir, como todo en esta vida, pero es que la gente siempre se olvida de eso».

«Yo lo llevo intentando toda la vida, lo que pasa es que era consciente de que con 18 o 19 años no me iban a escuchar siquiera», dice Natalia. «Pero es que ni siquiera me informaron, me trataron como a una niña que no sabe lo que dice, de loca».

En uno de los últimos informes que le dieron, los médicos argumentaban que «por la edad de la paciente existen otros métodos más adecuados». «Porque pensáis que con 24 años no tengo claro si quiero tener hijos o no, ya tenéis que decidir lo que puedo o no puedo hacer con mi cuerpo», se queja Natalia.

«¿Qué me estás diciendo entonces, que prefieres que a los 25, 30 o 35 años y sin un puñetero ingreso me pueda quedar embarazada? Me parece muy contradictorio, ¿de verdad prefieres que me quede embarazada a los 30 y tenga un hijo que no quiero tener y que no puedo mantener? Porque cuando hablas con esa gente te da la sensación de que quieren eso antes de que no seas madre», continúa Ava.

La ginecóloga María Suárez, de la clínica Dexeus Mujer, reconoce que «normalmente la ligadura de trompas, como es un método que se considera de los irreversibles, lo solemos proponer a gente que ya ha cumplido su deseo reproductivo». Sin embargo, reconoce que se puede hacer a una mujer joven, «lo que pasa es que hay métodos anticonceptivos a día de hoy muy seguros que no requieren pasar por una intervención quirúrgica», insiste.

Coincide con ella Pablo Aparicio Rodríguez-Miñón, jefe asociado del servicio de ginecología del Hospital General Universitario de Villalba: «Habitualmente no se recomienda en mujeres sin hijos porque son técnicas irreversibles y porque tenemos alternativas anticonceptivas muy eficaces (DIUs, implantes subdérmicos, pastillas, parches transdérmicos, anillos vaginales…)». Además, afirma que «existen estudios que demuestran un alto porcentaje de arrepentimiento en pacientes jóvenes sometidas a ligadura tubárica y que posteriormente vuelven a tener deseo gestacional».

Falta de información

Otro aspecto en el que coinciden las dos es que, a pesar de haber pasado años preguntando sobre el tema, ningún ginecólogo les ha dado información completa sobre lo que supone una ligadura de trompas.

«Estamos hablando de tomar una decisión que es muy difícil de revertir, de que me vas a meter al quirófano con los riesgos que eso conlleva, no es una decisión que yo haya pensado a la ligera, y si te lo estoy pidiendo es porque lo he pensado mínimamente. Pero es que incluso aunque no lo haya pensado mínimamente, infórmame, en lugar de decirme que no, infórmame, porque me han dado panfletos del DIU todos los que he querido más, pero de esto nada», critica Ava. «Me parece curioso que siendo el método que a mí más me interesaba y que al final me he hecho, aún así después de la operación me esté llegando información que no tenía cuando me la hice», añade.

«Nadie me ha informado de cómo es la operación, nadie, lo único que me han dicho es que la misma noche puedo estar fuera del hospital, pero no me han dicho cuántos días tengo que cogerme de baja, ni si duele, si no duele, la recuperación, nada, cero», dice Natalia.

Sencillamente, es una opción que no se plantea. Y como no se plantea, no se explica.

Hormonas como única opción

El problema de la ligadura de trompas es que no es reversible, al menos en la gran mayoría de los casos. Por eso, cuando la paciente es joven, los médicos suelen recomendar métodos anticonceptivos que sí lo sean. Pero claro, la mayoría de esos métodos son hormonales y a muchas mujeres no les sientan bien. Hinchazón en los pechos, cambios de peso, cambios de humor, dolores de cabeza y cambios en la menstruación son solo algunos de sus efectos secundarios.

Si quieres tener hijos en el futuro o no lo tienes claro, es o eso o los preservativos, prácticamente. Pero cuando lo tienes claro, es otra historia.

«Yo estaba hasta las narices de las hormonas, cada vez que las tomaba estaba teniendo un descontrol de peso muy grande», dice Ava, que probó la píldora y un implante anticonceptivo durante dos años y medio que no le sentó nada bien.

«Todo el rato me han intentado convencer de que me ponga un DIU, cuando he dicho mil veces que no me quiero poner un DIU, porque todo esto viene de que yo no me quiero hormonar, me sientan muy mal las hormonas», dice, por su parte, Natalia.

Para estas mujeres cuyo cuerpo no tolera los tratamientos hormonales y tienen clara su decisión, la ligadura de trompas puede ser el método: «Es una opción para la gente que no tolera ningún método hormonal, que tiene clarísimo que no quiere hijos y que quiere ser ella la que maneje la anticoncepción», dice Suárez.

El embarazo sigue siendo posible

Se habla siempre de que el método es irreversible, y es cierto, pero lo que no se dice a menudo es que no elimina la posibilidad de ser madre biológica, ya que un embarazo a través de la fecundación in vitro es posible.

«No cambia nada, los ovarios siguen funcionando igual, todo sigue igual», señala la ginecóloga. «In vitro podrías quedarte embarazada, porque las trompas dan igual, lo que hacen es coger tu óvulo, coger el espermatozoide, lo juntan y ya».

«No es nada común, la gente joven normalmente de método anticonceptivo usa métodos reversibles, pero la gente que está segura de que no quiere hijos, yo creo que teniendo en cuenta que luego hay otras técnicas de reproducción, explicándoselo no hay ningún problema», añade la ginecóloga.

«Ni siquiera estoy eliminando la posibilidad de ser madre biológica 100%, no solo puedo tener un hijo biológico, es que puedo tener un hijo biológico y gestarlo yo misma», argumenta, por su parte, Ava.

¿Pueden el médico o la clínica negarse?

A estas alturas ha quedado claro que hay numerosos médicos e incluso clínicas privadas que se niegan a realizar este proceso a mujeres jóvenes. Sin embargo, no suelen explicar en qué se basan más allá de juicios morales.

Al preguntarles a los ginecólogos, algunos no tienen claro si existe una norma que les ampare para negarse a este procedimiento. Suárez señala que quizá podría alegarse objeción de conciencia, como con los abortos, «pero te tienen que buscar otra opción, otra persona que sí te lo haga». Ella, personalmente, nunca ha atendido a ninguna mujer joven y sin hijos con esta petición, pero asume «que no le diríamos que no, pero sí hablaríamos con ella sobre todos los métodos que hay y tendríamos que tener claro que es el método que quiere, porque en teoría se considera irreversible».

Sin embargo, Aparicio lo deja bien claro: «La ley de Autonomía del paciente permite a la mujer utilizar el método anticonceptivo que desee y el hospital no puede negarse a realizar una ligadura de trompas, si bien la información debe ser amplia, explicando pros, contras y alternativas, de tal forma la mujer tomará la decisión sobre el método anticonceptivo más adecuada para su caso».

¿Es realmente irreversible?

«La intervención se considera irreversible», afirma Aparicio. «Hay descritas técnicas de microcirugía, con muy poco éxito, para volver a permeabilizar las trompas si no fueron extirpadas, pero no tienen prácticamente utilidad clínica», añade.
Por su parte, Suárez señala que «depende de la técnica que utilicen para ligarlas», aunque admite que revertir el procedimiento es algo poco probable. Además, señala que «también depende mucho del tiempo que haya pasado y de la edad de la mujer».
María Hernández Solana

De Murcia y madrileña de adopción. Escribo a menudo sobre derechos humanos e inmigración. También estudié Publicidad, pero lo mío es el periodismo. Y los viajes.