La nueva batalla de las FARC
Foto: Reuters Photographer| Reuters

Política y conflictos

La nueva batalla de las FARC

Y eso han hecho. Inspirados en una estrategia del chavismo, las Farc buscan crear 'una guerrilla comunicacional' para contrapesar la visión de los grandes medios que, consideran, han sido uno de sus enemigos más fuertes en la lucha política.

por Lidia Ramírez

“Nos estamos preparando para una batalla nueva. Vamos a dejar las armas y coger las cámaras”

— Boris Guevara, miembro de la comisión de propaganda de las FARC.

Y eso han hecho. Inspirados en una estrategia del chavismo, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) buscan crear ‘una guerrilla comunicacional’ para contrarrestar la visión de los grandes medios que, consideran, han sido uno de sus enemigos más fuertes en la lucha política. Nada queda ya de esos vídeos rodados en el campo, con guerrilleros de uniforme camuflado y hablando a cámara con un testimonio personal o político. Cuando aún no han terminado de entregar las armas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia ya están haciendo política con un discurso cambiado sin llamamientos revolucionarios ni a la insurgencia.

Ejemplo de ello son dos vídeos publicados recientemente en su página de YouTube. El primero, publicado el pasado 12 de abril, narra el conocido como ‘paseo de la muerte’. Un tenso recorrido de un equipo de ambulancia con un paciente en estado crítico que busca sin suerte un hospital que no rechace al enfermo. Finalmente el paciente fallece sin ser atendido. El vídeo termina con una directa referencia a las deficiencias del sistema de salud: «La salud es un derecho de todos, incluso de los más pobres. FARC-EP: Paz con justicia social»

 

El otro anuncio apela al recurso del humor: una pareja termina de comer en un restaurante y al revisar la cuenta descubre que era más abultada de lo que esperaba. Lo que le cobraron de más venía de casos de corrupción reconocidos en Colombia, como el caso Odebrecht, que al final terminan pagando ellos. Un locutor de voz grave y profunda concluye: «No es justo que sigamos pagando la cuenta de la corrupción en nuestro país, esto debe cambiar».

 

Para muchos un mensaje demagogo y demasiado temprano, ya que aún no se ha completado el proceso de entrega de armas pactado en los acuerdos de paz y tampoco han comenzado a funcionar los tribunales de la Jurisdicción Especial para la Paz, que tratará los crímenes más graves cometidos durante el conflicto armado. «Ahora posan de que están muy preocupados con la corrupción, cuando han extorsionado, han secuestrado y han asesinado», apunta a BBC Mundo la senadora Paloma Valencia, del partido de derecha Centro Democrático.

Una guerrilla comunicacional

No es gratuito que las FARC estén haciendo un gran esfuerzo para transformar su aparato propagandístico. La comisión más grande en su delegación de paz, formado por 18 personas, es propaganda y divulgación, y su objetivo prioritario es transformarse en una organización político mediática cuando apenas falta un mes para que el nuevo partido político que acogerá a estos guerrilleros vea la luz. Twitter es su  nueva arma de artillería, y a pesar de que muchos de sus líderes desconocen las dimensiones de internet por andar todas estas décadas en la selva, la organización está apreciando mejor el alcance de este medio manteniéndose muy activa en esta red social donde está llevando a cabo una intensa campaña propagandística.

 

‘Tesis de abril’

Esta nueva estrategia del grupo guerrillero puede encontrarse en el documento ‘Tesis de abril’, en el que la organización se plantea elementos de cara a la constitución de su partido político. «La aplicación de los acuerdos ha abierto una oportunidad de ampliación de nuestro espectro de influencia«, se puede leer en el texto. «Si la sabemos comprender podremos llegar a sectores de la población a los que hasta el momento no hemos podido acceder».  Y para eso, agrega: «Nuestros mayores esfuerzos se deben orientar al posicionamiento en los centros urbanos y particularmente entre los jóvenes y las mujeres, y de la clase trabajadora en general».

Esta nueva apuesta de ganar un público más amplio que apunta a jóvenes de entre 25 y 35 años, ya se pudo ver cuando el grupo cambió el nombre de su informativo en internet. De ‘Informativo Insurgente’ pasó a llamarse ‘Nueva Colombia Noticias’. En él ya apenas salían guerrilleros camuflados y mucho menos combatiendo. “Tratemos siempre que salgan imágenes donde los guerrilleros estén alegres, salgan muchas mujeres. No importa que la imagen dure sólo cinco segundos, no pueden ser cinco segundos donde está el guerrillero con la M-60 y lanzando cilindro,” comentaba en una entrevista Sergio Marín,  jefe de la comisión de divulgación y propaganda de la Delegación de Paz de las FARC. El impulso de humanizar a sus filas se ve en el protagonismo que le han dado a las mujeres, convirtiéndose éstas en un campo de batalla propagandístico.

Los anuncios publicitarios con los que las FARC buscan ampliar su público en Colombia

Presentadores Nueva Colombia Noticias. | Foto: Youtube

 

Sin embargo, posiblemente el primer indicio de este cambio de estrategia, en el que no se apela ni a consignas ni eslóganes históricos de los insurgentes, es un vídeo de diciembre de 2016. En él, un hombre llega a su casa y le cuenta a su pareja que consiguió trabajo, ambos se ponen muy felices, pero rápidamente él le explica lo pésimas que son las condiciones laborales. Al final, la propaganda propone un pacto nacional para crear mejores condiciones de trabajo en el país.

 

Los vídeos no ha quedado exentos de polémica al intentar llevar los discursos políticos más allá de la agenda para la puesta en marcha de los acuerdos de paz, y enfocarse en temas de corrupción y justicia social cuando más de 200.000 personas han fallecido y 45.000 se encuentran desaparecidas debido a un conflicto armado que ha causado el terror en el país durante más de 52 años. Esto muestra, de nuevo, a una Colombia dividida respecto a la posibilidad de tener a las FARC como un actor político legal más, algo que quedó claro en el plebiscito sobre el acuerdo de paz de octubre de 2016, en el que venció el ‘No’ por un estrecho margen y llevó a la modificación de lo pactado y la refrendación, ya no a través del voto, sino del Congreso.

 

 

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