La pandemia nos puso retro
Foto: Lorenzo Herrera| Unsplash

Cultura

La pandemia nos puso retro

¿Qué tienen los productos del final del milenio para seguir de moda veinte años después?

por Álvaro R. de la Rubia

La pandemia ha colocado en una situación muy difícil a sectores como la hostelería y el turismo. Pero también ha supuesto un impulso para otros. Más allá de los que por razones obvias han aumentado sus ventas (productos sanitarios, reparto de comida a domicilio o plataformas de streaming) hay un mercado que se ha visto fortalecido por la crisis del coronavirus: el mercado de lo retro.

 

El confinamiento trajo tiempo libre e incertidumbre a partes iguales. Y tal vez por eso durante los meses de encierro muchos buscaron refugio en etapas más seguras de su vida encontrando en los recuerdos de su infancia una válvula de escape. O al menos esa es la hipótesis de algunos vendedores para explicar el aumento de la demanda de productos de ocio retro.

Volviendo al pasado para aliviar el presente

“Los videojuegos retro han sido los que han salvado esta temporada mi tienda”, cuenta Sergio Jiménez, propietario de Stargames, establecimiento dedicado a la venta y reparación de videoconsolas en Zaragoza. Lleva 27 años en el negocio. Eso significa que algunos de los videojuegos que hoy vende catalogados como retro los vendió también cuando fueron lanzados como novedades.

A pesar de haber vivido la decadencia y el resurgir de distintos formatos o las olas de euforia retro que trajeron series y películas como Stranger Things o It, no podía imaginar que una situación como la vivida este año reactivase todavía más el interés: “Me sorprendió que no solo no descendieran las ventas de videojuegos retro, algo esperable en épocas de crisis ya que se trata de un gasto superfluo, sino que aumentaran. Es cierto que el coleccionismo lleva un rumbo ascendente desde hace años, pero en la tienda hemos percibido un nuevo impulso desde el comienzo de la pandemia. En el caso de los adultos tal vez se deba a que han tratado de recuperar aquellas cosas que añoran, aquellos juegos que les hacían disfrutar cuando eran pequeños. Pero también ha crecido el interés por parte de un público más joven”.

La pandemia nos puso retro

Foto: Hello im nik | Unsplash.

¿Por qué atrae entonces lo retro a generaciones en las que la nostalgia no juega ningún papel? ¿Qué tienen los productos del final del milenio para seguir de moda veinte años después? Aunque es cierto que la mirada de un niño lo tiñe todo de maravilla y asombro, Alfon Arranz ya intuía de pequeño que los 80 y los 90 estaban imbuidos de un espíritu mágico e irrepetible. Hoy Alfon es un comunicador que mantiene vivo ese espíritu en el espacio Va de retro de Milenio Live (programa de Iker Jiménez que se emite en Youtube los viernes por la noche).

El atractivo de lo retro, del pixel y de lo analógico reside en que hay una parte importante que el usuario tiene que completar con su imaginación”, explica Alfon Arranz. “La sencillez es lo que muchas veces hace atractivo un lenguaje. Por otro lado, la tecnología también ha contribuido a mantener vivo ese pasado. Ahora la gente tiene mucho más acceso a todo lo que ha sido y lo que es y tiene más poder para descubrir y elegir lo que le gusta al margen de modas. Lo digital y lo analógico pueden convivir”.

Prueba de que es posible esa convivencia entre lo digital y lo analógico es La Cassettería, tienda y fábrica de casetes que abrió sus puertas en el barrio de Conde Duque de Madrid el pasado septiembre. Se trata de un proyecto de Ciudad Oasis, sello discográfico que desde 2016 edita en formatos analógicos (vinilo, casete, flexi disc…).

Abrir durante la pandemia fue pura casualidad ya que tardaron dos años encontrar la maquinaria necesaria, pero no podrían haberlo hecho en mejor momento: durante el 2020 las ventas de casetes se han duplicado. En parte gracias a lanzamientos muy sonados como los de Kylie Minogue o Taylor Swift el formato ha estado viviendo un resurgir que ya se vislumbraba desde que en 2016 aumentaron las ventas en Estados Unidos un 74%.

Tal vez la necesidad de volver a conectar con lo que nos rodea de una manera más tangible haya sido otro factor importante en este impulso hacia el pasado. Nos vimos obligados a prescindir de gran parte del contacto físico con otros y la tecnología no siempre suplió la interacción real. Como no podía ser de otra manera los juegos de mesa (ocio analógico, familiar y hogareño por excelencia) también han vivido un repunte aumentando más de un 40% sus ventas en un tiempo récord. Con excepciones todavía más sorprendentes como el caso del Monopoly con un 327% más de ventas en las primeras semanas del confinamiento.

Álvaro R. de la Rubia

Periodista freelance especializado en arte, cultura y espiritualidad con más de 5 años de experiencia trabajando para medios nacionales e internacionales.