La parte oculta del caso de «las vecinas de Valencia»: el hijo de Isabel relata el acoso que sufrió su familia
Foto: | Twitter

Sociedad

La parte oculta del caso de «las vecinas de Valencia»: el hijo de Isabel relata el acoso que sufrió su familia

por The Objective

Junio de 2007. Todavía no existe Twitter. José Luis Rodríguez Zapatero está al frente del Gobierno y Los hombres de Paco o Aída son algunas de las series más populares en España. La televisión aún es masiva y el programa Callejeros (Cuatro) emite un episodio sobre Isabel, una mujer que reside en un bloque de Valencia que mantiene un conflicto con una vecina de su bloque, Vicenta. Las vecinas han tenido problemas durante años y acumulan más de 200 denuncias cruzadas: Isabel acusa a Vicenta de arrojar excrementos y basura a la entrada de su casa y de hostigarla. Las imágenes muestran cómo Vicenta la insulta y, según Isabel, llega a agredirla.

Las imágenes ganan popularidad. Sin su contexto, algunas intervenciones resultan graciosas y la parte cómica prevalece sobre la gravedad del acoso. Años más tarde, las redes sociales recuperaron imágenes de aquel enfrentamiento, rescatando frases que se convirtieron en míticas. Ahora, el hijo de Isabel ha relatado en Twitter su «terrorífica infancia» señalando que los medios no mostraron adecuadamente el dolor que experimentaban día a día en su casa. Las amenazas, los insultos y el sufrimiento de una vecina que sólo pedía justicia quedaron eclipsados por la parte jocosa.

Después del éxito de Callejeros, en Espejo Público (Antena 3) también se hicieron eco del caso. En este programa relataron testimonios de ambas mujeres, e Isabel señaló que Vicenta le hacía «la vida imposible»: colocaba excrementos en la puerta de su casa, le lanzaba orines e incluso había llegado a agredirla. Espejo Público emitió unas imágenes que mostraban cómo Vicenta mojaba con una pistola de agua al hijo de Isabel. Frente a las cámaras, Isabel se mostraba educada y enseñaba a los espectadores los desperfectos: su puerta rota, la mirilla pintada… «Puta, puta, puta», llegó a gritarle Vicenta mientras Isabel estaba en su salón con un reportero.

Isabel pidió medidas de alejamiento y, finalmente, en 2013, una jueza le dio la razón y condenó a Vicenta a nueve meses de prisión y a abonar 10.000 euros en concepto de daños morales. El proceso fue lento, tal y como ha contado el hijo de Isabel en Twitter, describiendo las lágrimas que derramó junto a su madre y cómo el «circo mediático» anuló el relato de la víctima. Una vez que la sentencia fue firme, la condena fue menor a la propuesta por la Fiscalía, que pedía una indemnización mayor. Además, Vicenta no tuvo que dejar su casa.

El hijo de Isabel ha relatado el miedo que experimentó con solo siete años: amenazas con cuchillo, insultos continuos, inacción policial, escupitajos…Cierto día, explica, tuvieron que huir de su propia casa. Por su parte, Vicenta llamó víbora a Isabel, la acusó de no cuidar a sus hijos, de haber denunciado a todo el edificio… Llegó a usar argumentos racistas, como que en el piso de Isabel «un día sí y un día no entra un negro».

Mientras ella misma y sus hijos eran hostigados, Isabel se mantenía firme. En sus declaraciones televisivas se muestra enérgica y sincera. Sin embargo, la mofa ocultó la dureza de sus experiencias, y tendían a parodiarse sus declaraciones, su aspecto o su fe religiosa (en un programa le preguntan si pide ayuda a los ángeles). Una de las imágenes que alcanzaron más popularidad fue la de Isabel con un impermeable y una bolsa de basura en la cabeza. De hecho, en la serie de Netflix Paquita Salas, la protagonista recrea esta particular indumentaria. Indudablemente, el atuendo podría resultar chocante o cómico, pero la realidad no tenía nada de divertida: Jesús, el hijo de Isabel, ha explicado que era una protección para que la lejía y otro tipo de sustancias que Vicenta arrojaba no alcanzasen a su madre, dañando sus ojos o su piel.

Jesús ha asegurado en Twitter que le duele que se burlen de su madre, pero que entiende que no lo hacen con maldad «porque no conocen la historia completa». El hijo de la icónica «vecina de Valencia» concluye su relato declarándose orgulloso de su madre, «una mujer que defendió a sus hijos y luchó hasta el final para que no nos echaran de nuestra casa».