La solidaridad vecinal planta cara a Filomena
Foto: David Fernandez| EFE

Sociedad

La solidaridad vecinal planta cara a Filomena

Miles de personas han salido a la calle para limpiar las calles, dar comida a los que se han quedado atascados o ayudar a empujar coches

por Inés Bertrán

Desde el mes de marzo hemos visto como nuestros vecinos, que en algunos casos eran completos desconocidos, han llegado a convertirse en nuestros amigos más íntimos. En prácticamente todas las comunidades de vecinos en tiempos de pandemia se hacía la compra a quien lo podía necesitar, se repartían alimentos o simplemente una charla en el balcón a las ocho hizo que nos uniera.

Y con la llegada de la ya conocida borrasca Filomena no iba a ser para menos. Hemos visto vecinos con palas limpiando calles, gente con 4×4 que se han ofrecido a llevar a otros a los hospitales y personas dando comida a los que apenas tenían.

Y esa solidaridad ha llegado hasta la propia puerta de mi casa. En mi comunidad vivimos unos 20 o 30 vecinos, muchos de ellos ya jubilados que no dudaron ni un momento en ofrecerse voluntarios cuando esta mañana Fabiola, una de mis vecinas, ha comentado por el grupo de Whatsapp que se quedó tirada con el coche el viernes después de venir de trabajar. Con sus abrigos más calentitos, guantes, palas aquellos que tenían y todo tipo de herramientas de cocina nos hemos puesto manos a la obra para conseguir mover el coche, y tras mucho esfuerzo lo hemos conseguido.

El equipo rescatador de la Alamedilla.

Y este esfuerzo no solo ha sido en mi calle, las redes sociales también han servido de escaparate de grandes actos de solidaridad. En Madrid, una de las comunidades más afectadas por Filomena, se han visto imágenes de colapso en muchas carreteras, pero también de ciudadanos que salían de sus casas para ayudar a personas que se veían sorprendidas por la borrasca. Un ejemplo han sido los grupos que empujaban a autobuses de la EMT de la capital que no podían circular a causa de la nieve, como este que compartía una cuenta de Twitter con el mensaje: «Madrid es solidaridad».

Twitter también ha servido para que gente como Julia dé las gracias. Algunas autopistas como la M40 o M50 han sufrido grandes embotellamientos, y tras cinco horas atascada Julia ha conseguido salir gracias a la ayuda de gente anónima.

 

Y es que a través de las redes sociales y grupos de WhatsApp se están convocando a los vecinos. En Vallecas se ha llamado a las batidas vecinales de limpieza para retirar la nieve de puntos estratégicos a través del hashtag #VallekasContraFilomena. Algo parecido ha sucedido en el barrio madrileño de Vicálvaro; y así sucede en prácticamente todos los distritos de la ciudad, como lo ha contado en su Twitter la Federación Regional de Vecinos de Madrid (FRAVM), que aplaude la solidaridad vecinal con hashtags como #SomosBarrio, #JuntasHacemosCiudad o #OrgullodeBarrio.

A pesar de que la nieve ha ocultado por unas horas la pandemia del coronavirus, esta sigue presente y son muchos los vecinos que se han preocupado porque los accesos a los hospitales quedasen lo antes posible liberados para facilitar el acceso a los centros médicos. Como es el caso de Lola en Barajas, que se ha unido a la Policía, bomberos y el Samur para limpiar zonas prioritarias como hospitales.

 

Y es que la preocupación por los sanitarios y la salud por los ciudadanos también ha creado otro movimiento: SOS 4X4, conocidos como «ángeles de la guarda». Son propietarios de coches todoterreno, preparados para la nieve que han ofrecido sus vehículos para trasladar a centros de salud u hospitales o llevar a los sanitarios de vuelta a su casa ya que, algunos de ellos, han tenido que doblar o incluso triplicar sus turnos ante la imposibilidad de desplazamientos.

Uno de esos «ángeles de la guarda» que llegan en 4×4 es Mariano. Este asesor farmacéutico se ha ofrecido a llevar a cualquier médico o enfermero que viva por la zona de Aravaca, Pozuelo o Majadahonda a llevarle al hospital. En sus redes sociales cuenta que en las últimas 24 horas ha llevado a seis médicos, siete enfermeros, tres auxiliares de enfermería, dos personas de cocina y un celador.

Y es que en tiempos difíciles se ve la solidaridad de la gente que se han unido para plantarle cara a Filomena.