Las claves detrás de 'Despacito'
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Cultura

Las claves detrás de 'Despacito'

Su ritmo pegajoso tiene un secreto que no te han contado. La clave detrás de “Despacito”, el éxito que ni sus detractores pueden dejar de cantar.

por Tal Levy

Una chuche para los oídos o, más bien, para el cerebro, un parásito que se queda adherido a la mente reverberando o un truco propio de un mago que sabe lo que hace, lo cierto es que hay canciones que vienen para quedarse y es un fenómeno que se repite verano tras verano. En coches, pistas de bailes, canchas de fútbol y hasta en aviones y hospitales, muchos son los que se rinden a ese “no sé qué” que los científicos intentan descifrar y que ha hecho que “Despacito” no deje de sonar, al punto de posicionarse como el vídeo en castellano más visto en la historia de YouTube.

Más de 2 millones y medio de reproducciones, desde que fue estrenado el pasado 12 de enero, ubica al hit interpretado por Luis Fonsi y Daddy Yankee de quinto entre los vídeos musicales más populares de la plataforma, dejando atrás a “Bailando”, de Enrique Iglesias, y no extrañaría que siguiera escalando hasta desplazar a éxitos globales como “Gangnam Style” o la más reciente número uno, “See you again”.

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Ha cautivado al mercado anglosajón. La pegajosa melodía es la primera después de dos décadas, desde la “Macarena” que impuso el grupo español Los del Río, que lidera la lista Billboard Hot 100 en Estados Unidos, y se ha mantenido en el tope desde mayo. También es la más escuchada en Spotify, claro está que ha contado con un gran empujón para convertirse en un éxito mundial: la versión que lanzó el 17 de abril el superventas canadiense Justin Bieber.

Gracias a “Despacito-Remix”, su legión de fans pudo escucharle por primera vez cantar en castellano, aunque en directo olvide la letra como le ocurrió recién en Nueva York cuando entonó un “no conozco las palabras, así que digo poquito; no sé las palabras, así que digo dorito”, terminando sin más con un “bla, bla, bla”.

Traspié aparte, la canción ha acercado a otros públicos al idioma, tanto que la palabra “despacito” llegó a encabezar las búsquedas en Google.

«El mundo entero está cantando y bailando en español», ha celebrado en un comunicado Erika Ender, coautora del tema junto a Luis Fonsi. Si bien ella es panameña, los intérpretes son puertorriqueños; los productores, colombianos; el ingeniero, venezolano, y el que hizo la mezcla, estadounidense, todo un mix detrás.

 

Una droga que engancha

Mientras el neurólogo Néstor Braidot aduce que “la canción tiene una gran capacidad para generar endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad”, según reporta el diario Clarín, “un informe reciente del Departamento de Psicología de la Western Washington University de Estados Unidos señala que existen tres elementos clave que hacen de una canción la más pegadiza. El primero es que el cantante sostenga la palabra sílaba por sílaba (“Des-pa-cito”), que haya muchos sonidos (agudos y graves, rápidos y lentos) y que el cantante tenga una voz aguda, lo que indica más dosis de energía”.

El compositor y profesor James Kellaris, de la Universidad de Cincinnati, ha acuñado el término de “earworms” o “gusano de oído” para describir el efecto que tienen algunas canciones y jingles que tras escucharlos como un parásito no abandonan la mente. El investigador ha afirmado a BBC Mundo que “Despacito” cumple con elementos de este tipo pues «es animada, simple, repetitiva y tiene un ritmo pegajoso».

No es obra de magia, esta palabra sólo utilizada a manera de cachondeo por el productor y músico español Nahum García, quien ha desvelado en Twitter lo que denomina un truco muy ingenioso de producción: un pequeño parón intencional, casi imperceptible, que hace que el primer estribillo entre ligeramente “fuera de tiempo” como un efecto sorpresa que llama la atención, rompiendo la simetría y haciéndolo más efectivo.

“Básicamente, la canción se para cuando dice ‘Deees… paaa… cito’, y ese fraseo no encaja en el tempo, es mucho más lento. Se para el ritmo y al contrario que se suele hacer en la música, que se para la base pero se sigue respetando la métrica cuando vuelven a entrar los instrumentos, en este caso se la saltan y por eso la canción parece que frena mucho más. La ruptura en la cadencia es tan radical que remarca muchísimo tanto el enganche del estribillo como la intención sensual de la letra, creando una unidad entre intención y efecto que hace que funcione tan bien”, se explaya en Facebook.

“Vosotros reíros del Despacito, pero la forma en que se rompe el ritmo antes del estribillo es una genialidad. La clave del tema”. Debido a este tuit, @nahum ha sido objeto de mensajes críticos por parte de músicos indignados, como ha revelado. Se ha escudado asegurando: “Nunca he dicho que el tema sea otra cosa, remarcaba con tono humorístico que tras la música comercial hay gente que sabe lo que hace”.

Con un disco de titanio bajo el brazo que Universal le entregó en Madrid, para Luis Fonsi la explicación es quizá más simple. “Una canción sencilla, coloquial, sensual, divertida, fácil de corear, concebida para que todo el mundo se quedara con ella al oírla. Hay otros géneros y medidas para la poética, pero la clave de ‘Despacito’ es su alegría, que a uno le den ganas de bailar, de vivir, aunque no sepa lo que está diciendo”, recoge El País.

Este puertorriqueño criado en Nueva York que recorre España con su gira mundial Love + Dance desconoce, eso sí, cómo el hit logra, según afirma, aquello que necesitamos: hacernos escapar, desconectar de la realidad y los problemas. Relata que nació como una cumbia pop, que terminó entre la balada y la energía del reguetón, entre la melodía pop y un ritmo más urbano.

Más allá de la música que engancha como una droga, su letra subida de tono tan propia del reguetón atrae a grandes, como se ha visto, mientras que los más chicos quedan a merced de expresiones con doble sentido poco adecuadas para su edad y que repiten sin conocer muchas veces su trasfondo como aquello de “Y es que esa belleza es un rompecabezas / Pero pa’montarlo aquí tengo la pieza” o “Despacito / vamos a hacerlo en una playa en Puerto Rico / hasta que las olas griten Ay, Bendito / para que mi sello se quede contigo”.

 

Buscando remedio

Como todo éxito, no ha permanecido ajeno a los memes virales ni a las interpretaciones en distintos idiomas como el francés, el portugués, el italiano, el alemán o el polaco. También ha sido ejecutado con diferentes instrumentos musicales como un violín, una flauta o hasta una balalaika.

Fue el causante, en junio, de que un piloto argentino de un avión privado bloqueara durante más de diez minutos las comunicaciones de la torre de control del aeropuerto internacional de Ezeiza con las demás aeronaves al dejar accidentalmente el micrófono de la cabina abierto mientras canturreaba entre groserías y chistes la canción que, así, llegó hasta la cumbre, pero no con poco riesgo.

También en Argentina, los hinchas del San Lorenzo han creado su versión en la que se desliza un “pongan huevo y vayan al frente para ser primero” como aliento para su equipo de fútbol, al igual que muchos otros fanáticos de clubes en todo el mundo, hasta en Corea del Sur.

Incluso se le ha calificado como “medicina para el corazón”, cuando el propio Fonsi colgó en Instagram el vídeo de una pequeña paciente de oncología bailando en el que ha sido considerado el mejor #DesafíoDespacito por parte del grupo chileno de risoterapia Clowntagiosos, que buscan alegrar a los internos del Hospital de Puerto Montt en este caso con su coreografía.

Otros pretenden supuestamente ponerle coto con humor, pero obteniendo, a su vez, partido de su gran popularidad. “¡No se puede aguantar! Da asco, es banal. Lo odio. Es el tema más horrible en la historia de la música”, dicen en un  vídeo de YouTube los italianos de The Jackal, al tiempo que como muchos que lo critican no lo dejan de cantar como si de un inevitable contagio se tratara.

Esta parodia no demoró en hacerse viral y dar paso a una secuela. “¿Sabes qué es lo que me hace enojar? Que son siempre los mismos textos, siempre la misma canción, la misma estructura”, se lamentan en el sketch que cuenta con la participación de Fonsi, a quien como parte de la mofa confunden con Enrique Iglesias. Así, unos y otros se montan en la ola.

Un gracioso vídeo en blanco y negro recobra a una de las parejas cómicas más legendarias de la historia del cine cuyo humor no necesitaba de sonido alguno: “El Gordo y el Flaco”. Así, Oliver Hardy y Stan Laurel parecen bailar al ritmo de “Despacito”, haciéndolo para algunos más digerible.

Otro montaje, reproducido más de 20 millones de veces, ha servido en las redes a detractores del tema para exhibir en las redes lo que sienten, resumido en esa escena en la que el actor Chuck Norris visiblemente consternado y haciendo gala del porqué fue excampeón mundial de kárate le asesta una patada al televisor que supuestamente emite la melodía.

En una suerte de campaña antidespacito que también se abre camino, en el local El Dorado de Málaga se ha prohibido escucharla, pues como se lee en el ticket de consumición: “Si me pides que te ponga des-pa-ci-to te echo del bar ra-pi-di-to”.

Sin duda, cuatro sílabas que para bien o para mal son repetidas hasta la saciedad; bueno, a decir verdad, casi hasta la saciedad, pues lo cierto es que no paran de sonar.  

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