La verdad sobre la alarma 'carnal' de la OMS
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Sociedad

La verdad sobre la alarma 'carnal' de la OMS

<p>Hace unas horas la OMS <a href="http://theobjective.com/es/#!la-oms-advierte-de-que-el-consumo-de-carne-procesada-puede-causar-cancer-f69ca">lanzaba un bombazo</a>: atenci&oacute;n, carn&iacute;voros, la carne roja procesada puede causar c&aacute;ncer. Las reacciones fueron inmediatas: desde la alarma hasta la parodia, todo el mundo habl&oacute; ayer de carne, salud y prohibici&oacute;n.</p>

por Cecilia de la Serna

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Los más carnívoros tienen algo por lo que preocuparse tras el escueto estudio publicado ayer por la Agencia para la Investigación contra el Cáncer, dependiente de la Organización Mundial de la Salud. El estudio concluye que la carne roja y la procesada podrían ser cancerígenas, produciendo especialmente cáncer de colon, próstata y páncreas. Esta conclusión ha generado una gran alarma social, y las redes no han tardado en reírse de la noticia. Unas horas después del bombazo de la OMS, analizamos las claves de esta nueva alarma sanitaria.

Un estudio breve y una conclusión imprecisa

Antes de conocer por qué el consumo de este tipo de carne podría ser cancerígeno es necesario contextualizar el asunto. El estudio de la OMS habla en todo momento de “carne roja” y de “carne procesada”. ¿Qué es la carne roja? La carne roja es toda aquella que provenga del músculo de los mamíferos -esencialmente lechal, vaca, cerdo, cabra, cordero o caballo-. Por tanto, no, el pollo no está en la lista de cancerígenos, ya que forma parte de la familia de carne blanca. Parece evidente apuntarlo, pero nunca está de más tras una lectura rápida en las redes sociales. Por carne procesada entendemos que esa carne ha pasado por un proceso de transformación -salado, fermentación…- para intensificar su sabor o mejorar su conservación. Es decir, casi todo lo que comemos los mortales es carne procesada.

Lo cierto es que el estudio publicado por la OMS no es tal, sino que es una mera hoja informativa que contiene un folio y medio con su conclusión. Pero, ¿qué dice exactamente esa hoja? “Los expertos concluyeron que cada porción de 50 gramos de carne procesada consumida diariamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18% […] Para un individuo, el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal por su consumo de carne procesada sigue siendo pequeño, pero este riesgo aumenta con la cantidad de carne consumida”. Es decir, el problema no está en la carne sino en la cantidad que se consume. El riesgo aumenta ya que la carne contiene distintos componentes, como el hierro hemínico (de origen animal), o químicos formados durante el procesado o cocinado. Al cocinar la carne se generan aminas aromáticas heterocíclicas y otros compuestos como los hidrocarburos aromáticos policíclicos. Éstos también se encuentran en otros alimentos o en la contaminación atmosférica. Estas sustancias son sospechosas de ser cancerígenas, pero aún no se sabe a ciencia cierta cómo el riesgo de padecer cáncer aumenta al tomar carne roja o procesada. Y el estudio tampoco lo explica.

Respuestas y reacciones

Científicos, médicos, nutricionistas, carnívoros, vegetarianos y todo tipo de individuos se han pronunciado al respecto del estudio. En un artículo para El Subjetivo, el Doctor Timermans ha expuesto su punto de vista: “Dejemos que la ciencia avance, despacio, sin estos sobresaltos. Que la “evidencia” sedimente. Mientras tanto yo intentaré comer variado, de todo, y de momento incluiré carne roja y procesada en cantidades limitadas”. Es precisamente en este aspecto, en la variedad nutricional, en lo que la mayoría de expertos han coincidido. Una dieta variada puede asegurar una salud duradera. Muchas son las iniciativas nutricionales que proponen dietas para una salud de hierro. La última moda es la ‘flexitariana’, una dieta que está causando furor y que tiene su base en la filosofía vegana y en la que se permite el consumo de carne de forma ocasional.

Las redes se han incendiado en las últimas horas. Desde la alarma social que ha ocasionado esta revelación, pasando por los que comparan ahora el consumo de carnes procesadas con el tabaquismo, a los ‘memes’ de #FreeBacon que ridiculizan la acción de la OMS. Los intereses económicos también se han visto amenazados. Por ejemplo, muchas voces se han apresurado ya a defender los efectos beneficiosos del jamón ibérico, clasificado dentro de la categoría de carnes procesadas y plato nacional español por excelencia, junto con la paella y otras maravillas culinarias.

Lo único que puede sacarse en claro de este asunto es que el estudio en cuestión no aclara nada, simplemente pone en boca de un grupo de científicos una obviedad: (casi) cualquier cosa en exceso puede ser perjudicial. Tal vez un día nos digan que respirar mata, aunque con ciertos niveles de polución tampoco sorprendería.

Cecilia de la Serna

En The Objective desde 2015. Antes, esRadio, Mediaset y El Mundo. Escribe sobre lo que surja. Además, edita las newsletters del medio y coordina el contenido creativo, así como al resto del equipo.