Las 8 predicciones (casi) imposibles de los gurús de la tecnología
Foto: FEISAL OMAR| Reuters

Futuro

Las 8 predicciones (casi) imposibles de los gurús de la tecnología

Ningún sector es tan propenso a las promesas y las predicciones como el tecnológico. El historial es muy largo y tiene que ver con el espíritu de Silicon Valley, donde no es extraño que lo imaginario se funda con lo tangible. Uno de los ejemplos más claros de esta creatividad es Elon Musk, responsable de algunas de las apuestas más descabelladas del sector tecnológico. El magnate sudafricano siempre ha fantaseado con trasladar sus ilusiones de los libros de ciencia-ficción a la realidad, y esto se demuestra en su ambición de enviar una colonia a Marte para salvaguardar el futuro de la humanidad.

por The Objective

Ningún sector es tan propenso a las promesas y las predicciones como el tecnológico. El historial es muy largo y tiene que ver con el espíritu de Silicon Valley, donde no es extraño que lo imaginario se funda con lo tangible. Uno de los ejemplos más claros de esta creatividad es Elon Musk, responsable de algunas de las apuestas más descabelladas del sector tecnológico. El magnate sudafricano siempre ha fantaseado con trasladar sus ilusiones de los libros de ciencia ficción a la realidad, y esto se demuestra en su ambición de enviar una colonia a Marte para salvaguardar el futuro de la humanidad.

O su voluntad de crear una nave espacial que viaje de un punto a otro de la Tierra en menos de treinta minutos, y que esté disponible tan pronto como en 2020.

Como son muchas las promesas que se han promulgado en el tiempo, la revista Wired ha escogido ocho, unas más factibles que otras, para discernir cuáles de ellas son, de hecho, realizables. Y cuáles, no obstante, siguen siendo material para la ciencia ficción. Tal y como recuerda el medio, en cualquier sector lanzar promesas de este calibre es un punto en contra. Pero Silicon Valley es otro universo, y el propio lema del valle lo deja claro: Fail fast, fail often (Fracasa rápido, fracasa a menudo).

 

1: Bill Gates y el fin del ‘spam’

El fundador de Microsoft prometió en una cumbre del Foro Económico Mundial de 2004 que el fin del spam en el correo electrónico sería una realidad… en 2006. Gates aseguró tener algunas claves para hacer esto posible. Y aunque tardó unos años más en ser efectivos los programas y aplicaciones que combatían este tipo de mails, la realidad es que su promesa terminó por cumplirse. Aunque no necesariamente por la mano de Gates, sino de terceros desarrolladores.

 

2. Sebastian Thrun y sus cursos online abiertos y masivos

En 2012, Sebastian Thrun, profesor de ciencias informáticas de Stanford, aseguró que el mundo estaba preparado para abrir la formación universitaria y alta calidad a todo el mundo. Bautizó el proyecto como MOOC (Cursos Masivos Abiertos Online, en castellano) y atrajo, de golpe, a 100.000 estudiantes a su curso experimental en Stanford. El propio Thrun declaró en una entrevista para Wired que, en 50 años, solo quedaría una decena de facultades de alta calidad en todo el mundo, y que una de ellas podría ser Udacity –la suya-.

La revista explica que, si bien los cursos siguen funcionando a día de hoy, la realidad muestra que no han venido a sustituir a las facultades tradicionales, que solo el 15% de los estudiantes (estadounidenses) han completado sus carreras por esta vía y que, en todo caso, lo suelen hacer para sacarse una carrera complementaria, y no su primera opción.

 

Larry Ellison, CEO de Oracle, presentando su modelo en Las Vegas, 1998. | Foto: Jack Dempsey/AP

 

 

3. Larry Ellison y su ordenador en línea

Tras un año de locura por la salida de Windows 95, Oracle desafió al gigante informático y aseguró que tenía la tecnología que lo desbancaría. The Network Computer era un ordenador razonablemente barato  que almacenaba la información en un servicio en línea y no requería de un disco duro importante. Larry Ellison, director general de la compañía, vio aquí el gran paso hacia el abaratamiento de los costes de fabricación de PC y de la simplicación de los mismos.

Sin embargo, cuatro años y 175 millones de dólares después, Oracle se retiró de la batalla. El producto había sido un fracaso. En cierto modo revitalizó el mercado y las empresas aceleraron en su carrera por reducir costes y mejorar rendimientos, lo cual nos ha conducido hasta el punto en el que encontramos hoy en día, donde es posible para la amplia mayoría de nuestra sociedad acceder a un ordenador. Pero nunca estuvo cerca siquiera de amenazar el monopolio de Microsoft.

 

4. Dean Kamen y los Segway

Hace casi 16 años, en diciembre de 2011, Dean Kamen presentó al mundo su gran obra: el segway. Estos patinetes de plataforma amplia y motorizados eran, supuestamente, el modo de transporte del futuro y, de acuerdo con su creador, la próxima revolución en materia de transporte urbano. “Será lo que el coche fue al caballo”, llegó a declarar.

A día de hoy, lo cierto es que sus usuarios habituales son los turistas, especialmente en ciudades como Madrid. Wired apunta que uno de los grandes inconvenientes del segway es su precio: 5.000 dólares.

 

5. La RAND Corporation y los registros médicos digitalizados

Los investigadores de esta corporación lo tenían claro: todos los registros médicos terminarán siendo digitales. Hace 12 años de aquella reivindicación. El supuesto comprendía que el papel desaparecería de la consulta del médico, que no habría recetas ni archivos, y que todo podría gestionarse desde el ordenador. Aquella medida aumentaría la eficiencia del sector y reduciría los gastos anuales en Estados Unidos en 81.000 millones de dólares al año.

La estimación se ha demostrado desproporcionada, pues asumía que el 90% acogería esta medida. La realidad es distinta y, en la actualidad, cerca del 75% de los médicos de ese país han adoptado los registros electrónicos. Los médicos mantienen los archivadores y muchos de ellos siguen preocupados por las fallas del sistema digital, y por el riesgo de supeditarlo todo a la tecnología. Además, los costes no se han reducido tanto como esperaban, sino que han aumentado por la implantación de este sistema.

Una muestra de drone de Amazon Prime, en mayo de 2017. | Foto: Brendan McDermid/Reuters

 

6. Jeff Bezos y las entregas con drones

El propietario de Amazon avanzó en diciembre de 2013 que su empresa estaba preparando una flota de drones que serían capaces de enviar paquetes de hasta 5 libras (algo más de 2 kilógramos) en 30 minutos en una distancia de 10 millas (16 kilómetros).

Estamos en el último trimestre de 2017 y Bezos no ha podido poner en práctica su ambición, que presenta todo tipo de aristas, tanto logísticas como legales. Por el momento, sigue en estado de prueba y no parece que la idea esté cerca de ejecutarse.

 

7. Elon Musk y la ‘telepatía’

Los pronósticos son llamativos en sí mismos: la telepatía será una realidad en menos de diez años. Al menos así lo asegura Elon Musk, que, a través de su nueva compañía, Neuralink, trabaja para desarrollar la telepatía asistida con ordenador. De este modo, las personas con implantes cerebrales podrán comunicarse sin expresiones superficiales, sin necesitar la palabra o los gestos. Esto supondría dotar de comunicación a los personas con determinadas discapacidades –prevé que en cuatro años-.

Pues bien, Musk no está solo en esta carrera y hay multitud de compañías y universidades que compiten por desarrollar esta tecnología lo antes posible. Una de ellas es Facebook, con un proyecto que prevé aumentar las capacidades del cerebro humano. Sin embargo, parece una temeridad pensar que todos estos logros son posibles en menos de una década, tal y como sostienen muchos expertos.

 

8. Anthony Atala y los órganos fabricados por impresoras 3D

El cirujano Anthony Atala se presentó en 2011 ante el público de TED y les mostró un riñón artificial impreso desde su impresora 3D. Auguró que el futuro pasaba por esta tecnología, y que muchos pacientes podrían beneficiarse de estos transplantes.

A pesar del impacto inicial, el tiempo ha demostrado que tanto Atala como su equipo de la Universidad de Wake Forest están lejos –todavía- de que esta circunstancia sea real y aplicable. Y aunque su laboratorio no está produciendo riñones impresos a estas alturas, aseguran que han creado hueso y tejido muscular con este método en ratones.