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Las siete procesiones más curiosas para Semana Santa

Foto: Francisco Seco | AP Photo

Ya sea por fe, curiosidad o turismo, las procesiones de Semana Santa en España atraen a multitud de personas que se acercan a contemplar los pasos de las diferentes hermandades. Acostumbrados a las archiconocidas procesiones como la del Cristo de la Muerte en Málaga, a cargo de los caballeros legionarios, la “Madrugá” en Sevilla o la de La Hermandad del Rocío en la provincia de Huelva, entre otras muchas, nosotros planteamos siete procesiones alternativas por la curiosidad que despiertan.

Hermandad de “Zamarrilla” (Málaga)

Las siete procesiones de Semana Santa que no conocías

Penitentes esperan dentro de una iglesia antes de participar en la procesión de la hermandad de Zamarrilla, en Málaga | Foto: Jon Nazca/Reuters

Cuenta la leyenda que en la época de los bandoleros, uno especialmente famoso al que apodaban el Zamarilla era perseguido por los alguaciles y consiguió escapar y refugiarse en una ermita, donde se escondió bajo el manto de una virgen. Una vez que había pasado el peligro el Zamarrilla salió de su escondite y como agradecimiento a la virgen arrancó una rosa blanca que crecía en el camino de la ermita y la prendió en el pecho de la Imagen, utilizando como alfiler su propio puñal. En ese instante la rosa se tiñó de rojo. Aterrorizado, el bandido se arrodilló ante los pies de la Virgen y le imploró su perdón. Desde ese momento, el bandolero comenzó a acudir asiduamente a la ermita llevando siempre una rosa roja como ofrenda. Un día, unos asaltantes le atacaron y le hirieron de muerte y, moribundo, llegó como pudo a la ermita con su rosa roja. En un último suspiro antes de morir el Zamarrilla alzó su mirada hacia la virgen y vio cómo la rosa roja que llevaba en sus manos se desteñía hasta volverse blanca. La virgen lo había perdonado.

Todas las Semanas Santas la cofradía Real y Excelentísima Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Santo Suplicio, Santísimo Cristo de los Milagros y María Santísima de la Amargura Coronada, saca en procesión una imagen de la virgen con una rosa blanca clavada en su pecho.

Los Picaos de San Vicente de la Sonsierra (La Rioja)

Las siete procesiones de Semana Santa que no conocías 1

Un penitente de la hermandad de La Santa Vera Cruz se auto-flagela durante la Semana Santa en San Vicente de la Sonsierra, La Rioja | Foto: Alvaro Barrientos/Ap Photo file

La Cofradía de la Santa Vera Cruz de San Vicente de la Sonsierra mantiene el rito de los Picaos. Esta forma de penitencia es una de las más peculiares y populares en Semana Santa, si bien es cierto que en otras partes de España hay penitentes que se flagelan durante las procesiones, pero ninguno como los Picaos de esta zona riojana.  En esta procesión un grupo de personas se auto-flagela en la espalda, como acto de fe y de forma voluntaria; son los denominados disciplinantes. Para llegar a disciplinante hay que cumplir varios requisitos: ser mayor de edad, varón y disponer de un certificado de su párroco que acredite su sentido cristiano y su buena fe. En todo momento se mantienen el anonimato de estas personas que llevan la cara tapada. Se cree que la tradición comenzó a finales del siglo XV o principios del XVI.

En un  momento de la procesión, el disciplinante se arrodilla y reza una oración. Una vez de pie, su ayudante le retira la capa y le deja la espalda al descubierto para, a continuación, empezar a golpearle en la espalda con una madeja de algodón. El ayudante y el práctico, que es el encargado de aliviar las heridas, deciden cuándo debe dejar de golpearse, normalmente cuando aparecen pequeños hematomas. Pese a que no hay un tiempo estipulado para continuar con los golpes, este rito se suele prolongar entre diez y 20 minutos.

Cofradía del Cristo Negro (Cáceres)

La Cofradía Hermandad Penitencial del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús, conocida como la del Cristo Negro, es la encargada de portar esta talla gótica del siglo XIV, de autor anónimo, que se caracteriza por el tono oscuro de la madera.  Sus estatutos establecen que el paso nunca puede salir de los límites de la muralla histórica, por lo que la cruz de guía es el elemento representativo de la Cofradía cuando sale la procesión Magna. En este paso existe un obligado voto de silencio y la cofradía posee un límite de hermanos de entre 50 y 59 cofrades.

Durante siglos, el Cristo Negro ha estado rodeado de misterio. En épocas anteriores se aseguraba que quien mirara a los ojos del Cristo estando en pecado se quedaba ciego, y que el que le tocara sin rezar un padrenuestro moriría en el acto. Por ese motivo los hermanos usaban para tocarlo unos guantes negros y hubo un tiempo que pagaban a pobres para que lo limpiaran usando cebolla y vino, envolviéndolo luego en sábanas.

Danzas de la muerte de Verges (Girona)

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La danza de la muerte en la procesión de Verges | Foto: Generalitat de Calanunya

La Procesión de Verges es la representación teatral de la vida y pasión de Jesucristo. Los actos comienzan el Jueves Santo por la tarde con un desfile de los soldados romanos, que hacen un recorrido para ir a buscar las imágenes en diferentes puntos del pueblo y las acompañan en formación hasta la catedral. La Danza de la Muerte forma parte de las procesiones de este día y su origen se remonta a la Edad Media. En esta danza, cinco esqueletos saltan al sonido de un tambor, colocados en forma de cruz y con un séquito de cuatro personajes más que, portando unas antorchas, iluminan la noche.

Uno de estos esqueletos, un adulto, se encarga de mostrar una guadaña en la que aparece la inscripción latina Nemini Parco, que avisa de que la muerte “no perdona a nadie”. Tras éste, otro esqueleto que ejerce de eje central de la danza, enarbola una bandera en la que el público puede leer Lo temps es breu, “El tiempo es breve”. Los otros tres personajes son niños, dos de ellos con cuencos que contienen cenizas para recordar el fin que espera a cualquier persona. El otro infante porta un reloj sin agujas y, en su coreografía, señala a cada salto una hora aleatoria para remarcar que la muerte es libre de dar cita en cualquier momento.

La Mananta en Puente Genil (Córdoba)

La Semana Santa de Puente Genil es familiarmente conocida como la Mananta, y sus desfiles procesionales van acompañados de figuras, personajes bíblicos del Antiguo y Nuevo Testamento y otros que simbolizan aspectos de la teología cristiana. Estos personajes desfilan con sus “rostrillos”-unas máscaras de cartón piedra- y signos externos que hacen que se les reconozcan, llamados “martirios”, porque muchos de ellos representan los objetos con los que fueron martirizados. Estas figuras bíblicas salen en procesión por Puente Genil desde mediados del siglo XVII y, a partir del Miércoles Santo, invaden las calles de la ciudad, acompañando las procesiones.

El entierro de Genarín (León)

Cada Jueves Santo tiene lugar en León una de las procesiones más paganas de toda la Semana Santa , el Entierro de Genarín en el Barrio Húmedo de la ciudad. Genaro Blanco Blanco, alias Genarín, fue un pellejero conocido en la ciudad por ser un borrachín frecuentador de burdeles y tabernas. En la madrugada del 29 de marzo 1929, mientras orinaba al lado del tercer cubo de la muralla, fue atropellado por el primer camión de la basura que tuvo León.  Francisco Pérez, Eulogio, Nicolás Pérez y Luis Rico, amigos del difunto, iniciaron una parodia de las procesiones para rendirle culto y que fue conocida como “El Entierro de Genarín”. Esta celebración convocaba cada año a más gente hasta que fue prohibida en 1957. La “tradición” se recuperó en los años 70 reuniendo cada vez a más público. En la actualidad es toda una fiesta en la ciudad en la que participan miles de personas y que está organizada por la Cofradía de San Genarín.

La diablesa de Orihuela (Alicante)

Las siete procesiones más curiosas de Semana Santa

El paso de El triunfo de la Cruz, conocido como “La diablesa”, en Orihuela | Foto: Morell/EFE

El Triunfo de la Cruz o La Cruz de los Labradores, conocida vulgarmente como La Diablesa, es el grupo escultórico más antiguo que desfila en procesión en la Semana Santa de la localidad alicantina de Orihuela y también el más simbólico de los existentes. Tallado por el escultor fray Nicolás de Bussy, religioso nacido en el año 1650 en Estrasburgo (Francia), data de 1695; fue un encargo del Gremio de Labradores que pagó 800 libras valencianas al artífice y representa, como su propio nombre indica, el Triunfo de la Cruz sobre el pecado y la muerte.

La Diablesa es el único demonio del que se tiene constancia en toda España que haya sido representado en un paso con forma humana. Sí es cierto que en Sevilla hay otro paso con la figura de un demonio, conocido como La Canina, pero que ha sido representado como una serpiente con una manzana en la boca. La Diablesa, al representar al demonio de una manera poco ortodoxa se guarda en dependencias civiles, no en iglesias. En la actualidad, se encuentra en el Museo Arqueológico San Juan de Dios.

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