Las voces del campo estallan: "Sin agricultura ni ganadería no habrá nada que comer"
Foto: Javier Lizon

Política y conflictos

Las voces del campo estallan: "Sin agricultura ni ganadería no habrá nada que comer"

El pasado 1 de enero el Gobierno subió el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) un 5,5% más, llegando a los 950 euros al mensuales

por Inés Bertrán

La renta del sector agrario ha retrocedido 28.000 millones de euros y a estas alturas está a niveles de 2003. Solo en 2019 su renta ha descendido un 8,6% , según datos del Ministerio de Agricultura. «Yo lo que quiero es poder vivir dignamente», dice Andrés Pérez, un extremeño de 55 años que lleva más de 40 viviendo del campo. «Es lo único que he hecho en mi vida y es lo que único que sé hacer«, agrega, y continúa: «Mi padre dedicó toda su vida al campo. A sus viñedos y sus olivos y yo quería hacer lo mismo, pero la situación está muy difícil«.

Las manifestaciones de los agricultores en toda España han estallado en las últimas semanas, cuando muy cansados de la situación en la que viven, algunos incluso desesperados, se reúnen para pedir al Gobierno una solución real al problema. Todo comenzó cuando el Ejecutivo subió el pasado 1 de enero el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) un 5,5% más llegando a los 950 euros al mensuales. El 28 de enero los agricultores y ganaderos de Galicia, Aragón y País Vasco salieron a las calles a protestar. Al día siguiente las protestas se movieron a las ciudades de Extremadura, La Rioja, Andalucía y Castilla y León. Y después llegaron a Madrid.

"Sin agricultura ni ganadería no habrá nada que comer"

Foto:Javier Lizón | EFE

Sin embargo, la subida del salario mínimo no ha sido el único problema, sino la gota que ha colmado el vaso. Y es que aunque los responsables de las organizaciones agrarias coinciden que no ha sido la razón principal de las movilizaciones, temen que pueda afectar a la mano de obra de las frutas y hortalizas o el viñedo.

En este sentido, también han subido el seguro agrario, los fertilizantes o el gasóleo, que se se venden a precio de hace 20 o 25 años, aseguran. «En 25 años ha subido la vida. No me cuesta un litro de gasolina lo mismo que me costaba antes y así sucesivamente con todo», nos cuenta Eliberto Gonzalez, quien se levanta todos los días a las seis de la mañana para cuidar su uva, a la que quiere como un miembro de su familia más, «me da muchas más tristezas que cualquiera de mis hijos», nos cuenta riendo.

De esta forma, para los agricultores que durante la manifestación del pasado 5 de febrero se concentraron en el ministerio de Agricultura, la solución sería eliminar los intermediarios. «Lo que no es normal es que un producto lo paguen a 20, hablo de pesetas porque en el campo se sigue hablando de pesetas, y luego vas a un supermercado y lo venden a 150 pesetas», cuenta Juan Carlos, agricultor de patatas y calabacín. Así, lo que quieren es que haya una regulación para que todos los eslabones de la cadena de elaboración tengan beneficios. Y es que en muchos casos, en el centro de la polémica se encuentran los supermercados. Ellos compiten por los precios bajos y venden algunos productos como la patata, el aceite o la cebolla a un precio mucho más alto al que se paga al productor del campo. Incluso en algunos casos llega al 600% más.

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Foto: Javier Lizón | EFE

«Yo produzco leche. A mi me cuesta producir la leche 36 céntimos y la estoy cobrando a 31. Totalmente por debajo de costes. Y luego se vende en el supermercado a un euro», dice José Manuel Lara, ganadero. Pero no es el único, a Juan Carlos, otro de los agricultores que pelea por sus derechos, le cuesta cultivar las patatas y el calabacín ocho céntimos el kilo, sin embargo, asegura, luego te las puedes encontrar en el supermercado a 80 céntimos.

Cuentan sus historias con una gran frustración, ya no pueden más, el campo es su vida y si no cambian las cosas tendrán que dejarlo.

El esfuerzo de los agricultores se lo están llevando las multinacionales. Ivana Martínez, secretaria general de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Madrid, leía el comunicado en el que se exponía los requerimientos de los manifestantes cuando apareció Abascal. «Mira mis callos«, le chillaban a Santiago Abascal, líder del partido político Vox. «Él no sabe lo que es trabajar en el campo porque nunca lo ha hecho», le grita Manuel, quien ha recorrido 270 kilómetros para poder estar ahí y no quiere que este acto se politice por la presencia de Abascal. Pero no todos los agricultores piensan como él, algunos chillan «Gracias Santi», como si fueran amigos de toda la vida. Fue el único momento de tensión vivido en la jornada del pasado miércoles.

Desde el Gobierno, el presidente Pedro Sánchez se ha pronunciado en Twitter hablando de compromiso con el campo, el sector agroalimentario y el pueblo. En este sentido, Juan Carlos le dice a Pedro Sánchez: «Nosotros no queremos ser millonarios solo queremos vivir dignamente».

De esta forma, la secretaria general de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Madrid pide al Gobierno que se les tenga un poco más en cuenta: «Tenernos un poco más en cuenta. Sin agricultura ni ganadería no habrá nada que comer». Desde las organizaciones COAG, UPA y ASAJ piden al Ejecutivo una solución real para acabar con este problema que afecta a unas 900.000 personas, según un informe de la oficina comunitaria de estadísticas hogares españoles.