«Vi con unos prismáticos cómo la lava reventaba mi casa y mis coches»
Foto: BORJA SUAREZ| Reuters

Sociedad

«Vi con unos prismáticos cómo la lava reventaba mi casa y mis coches»

Hablamos con varios vecinos de El Paso afectados por el volcán de La Palma: «No veo futuro»

por Lidia Ramírez

«Vi con unos prismáticos cómo la lava reventaba mi casa y mis coches». Quien habla es Francisco Javier, un palmero de 48 años que lo ha perdido absolutamente todo. Su casa, sus dos coches y su terreno donde en las próximas semanas iba a sembrar aguacateros y ‘papas’.

Me atiende el teléfono con un hilo de voz. «Perdona, pero no puedo hablar, lo único que quiero es que pare esto y no afecte a nadie más». Tenía su vivienda y su terreno de 1.800 metros cuadrados en Los Llanos de Aridane, al suroeste del territorio insular de la conocida como ‘Isla Bonita’, que desde el domingo está en vilo debido a la erupción de un nuevo volcán en Montaña Rajada, en el municipio de El Paso.

Este palmero llevaba tres meses viviendo en ese hogar que hoy ya ha quedado sepultado bajo la lava: «Toda una vida trabajando, 15 años haciéndome mi terreno…», susurra con voz entrecortada. Ahora, Francisco Javier, que se dedica a la construcción y tiene dos hijos de 24 y 18 años, ha tenido que volver con su mujer, de la que llevaba separado tres meses, al quedarse sin un techo bajo el que cobijarse. «Solo me dejaron sacar a mis perros. He perdido mis herramientas, mis enseres, mi ropa… Lo he perdido todo».

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La lava llega a una casa en la zona residencial de Los Campitos en Los Llanos. | Imagen: Borja Suarez | Reuters

La lava del volcán de La Palma amenaza a medio millar de viviendas más en su implacable camino al mar. Hasta ahora han sido destruidas al menos 183 casas, según ha informado la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. El balance escala hasta 200 infraestructuras contando piscinas o instalaciones deportivas.

Muchos vecinos han sido reubicados en polideportivos o cuarteles, y otros en casas de vecinos o familiares. Una de las zonas más afectadas es el barrio de Todoque, donde la lava ya ha entrado, o el barrio de El Paraíso, ambos en El Paso. En este último residía Jonás, de 30 años, la lava se encuentra a cinco metros de su casa: «No tengo muchas esperanzas, en apenas unas horas la habrá devorado», relata.

El nerviosismo está justificado. Jonás sabe que irremediablemente el caminar de la lava se tragará su vivienda y, por eso, han intentado sacar cuantos enseres ha podido. Y es que la diferencia de esta erupción en comparación con las anteriores en el pasado reciente de la isla es la afección que está produciendo en viviendas y otras propiedades. En este sentido, el alcalde de El Paso señala que no se preveía que la erupción afectara a una zona habitada, sino que se produjera más hacia la zona de Jedey, y afirma que algunos desalojos se llevaron a cabo pensando que la nueva boca eruptiva que se abrió anoche estaba más hacia el norte y después se ha comprobado que estaba justo debajo de la fisura principal.

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Un residente evacua su casa después de la erupción del volcán. | Imagen: Borja Suárez | Reuters

Luis, un agricultor de 50 años, y su familia son también otros de los vecinos de este municipio que se han visto afectados por la erupción del volcán que estalló a las 15:12 del domingo. «Es un barrio muy familiar, y excepto algunos extranjeros, todas las viviendas son de familiares», nos cuenta emocionado al otro lado del teléfono. Él, sus padres, sus hermanos, sus sobrinos y sus hijos lo han perdido todo. «El domingo nos evacuaron sobre las 15:15 y solo nos dejaron sacar una bolsita con ropa y cuatro cositas», nos cuenta Luis, que ha sido acogido por unos amigos y que –señala– descubrió a través de las imágenes que los bomberos iban subiendo a las redes sociales que su vivienda había sido sepultada por la lava. «Mi casa de toda la vida, y la de mis padres, y la de muchas generaciones se ha esfumado. Es desolador y ahora no veo futuro», cuenta resignado y cargado de impotencia.

Hasta el momento la erupción del volcán del municipio palmero de El Paso no ha provocado víctimas personales pero está dejando una situación «desoladora» en la zona, según ha explicado el presidente del Cabildo, Mariano Hernández Zapata, pues la lava «se come literalmente viviendas, infraestructuras y cultivos que va encontrando en su camino hacia la costa del valle de Aridane».

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Imagen: Borja Suarez | Reuters

Poca información, mucha incertidumbre

La incertidumbre, la impotencia o la resignación son los sentimientos que más se repiten en estos palmeros que en horas han visto el trabajo de toda una vida sepultado bajo lava.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, subrayaba este lunes que «toda España está con La Palma» y reconocía que aunque hay efectos que no se pueden reponer, como la pérdida de hogares y toda la carga emocional que conlleva, «nadie quedará dañado económicamente por las consecuencias del volcán».

Sin embargo, todos los afectados entrevistados por este periódico coinciden en «la falta de información» por parte de las autoridades pertinentes. «Información ninguna», se explica Francisco Javier. «Esto será como los incendios de Fuencaliente de 2009. Nadie recibió la ayuda prometida», se muestra desesperanzado el palmero que, al menos, se manifiesta antes de colgar: «Estoy tranquilo porque estoy vivo, ahora solo me queda seguir hacia delante».

 

Lidia Ramírez

De la tierra de los cinco Califas. Tras años viviendo en directo en la pequeña pantalla, ahora escribo sobre derechos humanos y progreso en The Objective. Siempre a compás.