El coronavirus golpea el futuro de los jóvenes: más paro y trabajos precarios
Foto: Charles Deluvio| Unsplash

Sociedad

El coronavirus golpea el futuro de los jóvenes: más paro y trabajos precarios

por Inés Bertrán

Empleos precarios, salarios bajos, menos horas de trabajo, más expedientes temporales y despidos definitivos son algunas de las consecuencias que están sufriendo los jóvenes por la COVID-19. En un momento de dudas los  jóvenes se enfrentan a un futuro laboral incierto. «Algunos de los que se encuentren ahora en desempleo pueden convertirse en parados de larga duración. La precarización laboral se ha convertido en un asunto estructural de nuestro sistema de trabajo», ha explicado Ana Alarcón, responsable de los programas de empleabilidad de Acción contra el Hambre en una rueda de prensa de la organización con motivo del Día de la Juventud.

La situación es más dura, si cabe, entre los jóvenes de entre 25 y 35 años porque se enfrentan a una nueva crisis después de la del 2008. Los últimos datos de Garantía Juvenil -que mide a los jóvenes menores de 30 años que ni estudian ni trabajan, los mal conocidos como «ninis»- muestran que ha crecido un 21% el número de inscripciones respecto al 2019. «Su futuro laboral y sus proyectos de vida, crear una familia o comprarse una casa, vuelven a estancarse con la crisis del coronavirus», ha afirmado la experta en empleo.

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Foto: Bench Accounting | Unsplash

No mejora tampoco entre menores de 25 años, los recién graduados. En el segundo trimestre de 2020 la tasa de paro llegó casi al 40% mientras que en el primer trimestre se situó en el 33%, según la Encuesta de Población Activa (EPA). «Esta subida de siete puntos refleja la incertidumbre existente en el mercado laboral a la hora de apostar por el talento joven y la carencia de oportunidades a la que se enfrentan», dice Alarcón. En este sentido, ha añadido que «en nuestros programas de emprendimiento juvenil observamos las innovadoras ideas e iniciativas que proponen los jóvenes y esto hace pensar que se pierde mucho talento e innovación en las empresas españolas al no proporcionar más opciones laborales».

Es el caso de Roberto Mazo, graduado en Física de 22 años. Realizaba prácticas en Reino Unido antes de la llegada del coronavirus. Al establecerse el estado de alarma en España decidió volver y buscar trabajo en Madrid. Pero no encontró nada y apostó por ser emprendedor: «Decidí montar mi propia empresa, una app móvil, pero me encontré con grandes obstáculos. Por eso, he tenido que volver a exiliarme para trabajar.  Es un gran problema el que estamos viviendo, gente con carreras, muy preparada, tienen que irse de nuestro país para poder encontrar trabajo».

Un caso parecido es el de Lucía Cíller, que también ha luchado para poder dedicarse a su profesión, la arquitectura, pero no lo ha conseguido. Así que pensó que la mejor opción era emprender: «Cansada de tener un trabajo precioso con mucha responsabilidad, pero mal remunerado, cambié el rumbo y volví a Murcia para tener una vida más tranquila y allí emprender con mi propio negocio de diseño de iluminación y lámparas artesanales, LUZMIXTURA». Esta joven emprendedora ha contado que «la COVID ha venido a agravar una situación laboral que ya era precaria en España para los jóvenes». Su pensamiento es quizá la clave en estos momentos: «Decidir hacia dónde ir y qué necesita la sociedad y las personas en vez de esperar a que el trabajo perfecto llame a tu puestas es para mí la mejor salida».

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Una situación más difícil para la mujer

El Instituto de la Mujer publicó hace unos meses cómo la crisis del coronavirus afectará más a las mujeres y jóvenes: «Este colectivo, mujeres jóvenes, sufren mayor precariedad y pobreza laboral, lo cual las sitúa en un peor lugar para afrontar un nuevo periodo de crisis. Además, algunos de los sectores más afectados, como el comercio, educación, moda, turismo y hostelería, están altamente feminizados». En esta línea, Alarcón ha señalado que los sectores menos perjudicados, como el tecnológico, están liderados por hombres: «Es una realidad que la actual situación afecta más a las mujeres jóvenes que a los hombres por varias razones, pero una principal es que se dedican a sectores más perjudicados».

La brecha de género también se manifiesta en el emprendimiento juvenil. «El porcentaje de mujeres sin estudios superiores que emprende es mucho menor que el de los hombres. Esto pone de manifiesto la diferencia competencial y cultural entre los dos sexos: los hombres confían más en ellos mismos que las mujeres», ha detallado Alarcón.