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Los negocios: el único campo donde la homeopatía demuestra eficacia

Los altos márgenes de beneficios de un negocio que apenas exige inversiones permite llevar adelante campañas de publicidad y presión política a todos los niveles

Foto: ECKEHARD SCHULZ | AP Images

Hace más de 200 años, cuando el alemán Samuel Hahnemann creó la homeopatía, esta podía demostrar empíricamente un buen funcionamiento, pues a menudo era preferible no tratarse a aplicar los remedios de la medicina de la época.

Hoy en día, aún con la evidencia científica en contra, el monopolizado mercado homeopático mueve millones en todo el mundo. Sin duda, la homeopatía ha sabido jugar bien sus cartas. 

Las visiones enfrentadas de la homeopatía

En el debate de la homeopatía hay dos bandos enfrentados: a un lado del ring tenemos al Dr. Gonzalo Fernández Quiroga, portavoz de la Asamblea Nacional de Homepatía, y al otro, a Emilio Molina, vicepresidente de la Asociación para proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas.

La enorme mayoría de fraudes terapéuticos se esconden bajo las terminologías de las mal llamadas terapias alternativas, complementarias, naturales, holísticas”, explica Emilio Molina.

“Primero podían ser alternativas, lo que ocasionó que muchos rechazaran su tratamiento real por usarlas. Luego complementarias, siendo exactamente las mismas propuestas que antes, pero ahora consiguiendo el beneplácito de mucha gente que piensa que bueno, mientras no dejen el tratamiento real que hagan lo que quieran”.

Preferimos el término complementario a alternativo”, dice el Dr. Gonzalo Fernández Quiroga. Desde la ANH reivindican el papel de la homeopatía en el siglo XXI: “No es más que una herramienta más de la medicina que el médico o el farmacéutico emplean, según su saber y entender, en beneficio del paciente”.

La Organización Mundial de la Salud enmarca la homeopatía dentro de las llamadas “terapias complementarias y alternativas”, que “no están integradas en el sistema sanitario principal”.

Desde la APETP, consideran que estos conceptos suelen utilizarse como eufemismos para enmascarar a las llamadas pseudoterapias. “Prácticas que se ofrecen como actos médicos sin haber demostrado científicamente su efectividad”, según la definición del  Plan Nacional para la protección de la salud frente a las pseudoterapias.

Los defensores de la homeopatía aseguran que “existen evidencias y publicaciones científicas que avalan la utilidad del medicamento homeopático”.

El doctor Fernández Quiroga insta a realizar una búsqueda en la base de datos Pubmed, u otras especializadas como Core-HOM y HomBrex, para comprobar la existencia de más de 10.000 estudios y experimentos.

“Los homeópatas suelen difundir verdades homeopáticas”, objeta Molina, “esto es, un porcentaje muy, muy diluido de verdad”. “Hay estudios en Pubmed, esto es cierto. Pero la mayoría son desfavorables”.

“Cuando se llevan a cabo ensayos clínicos rigurosos controlando las distintas variables, el resultado al aplicar la homeopatía es que su resultado es indistinguible del placebo”.

Similitud, dinamización y memoria del agua

“Para entender en profundidad los fundamentos de la homeopatía”, explica Molina, “hay que remontarse a una época en la que los tratamientos médicos convencionales consistían en la administración de venenos, sangrías, purgas, enemas, dietas, ayunos, más sangrías, trepanaciones, brebajes de todo tipo y, por si acaso, más sangrías”.

En este contexto de “matasanismo”, Hahnemann, “confundió los efectos al tomar un exceso de quinina —un extracto antimalárico— con los síntomas que provoca la malaria”. De ahí surge el primer pilar de la teoría homeopática, el principio de similitud, que dice que lo similar cura lo similar.

Las medias verdades de la homeopatía 2

Existen varios métodos de dilución | Foto: ‘El libro blanco de la homeopatía’ (2013), Antares consulting | Cátedra Boiron de Homeopatía, Universidad de Zaragoza

De la necesidad de no morir en el intento al curarse una enfermedad con venenos, acuña el concepto de dinamización. La dinamización es la concatenación de ultradiluciones —dilución de la sustancia original en agua o alcohol— y sucusiones —agitación enérgica—. “El proceso de dinamización puede contar con miles de diluciones. A partir de 12 diluciones centesimales, no queda ni un solo átomo o molécula del compuesto original”. El líquido resultante se salpica sobre el excedente —generalmente sacarosa y lactosa— y se deja evaporar.

Este ritual pervive en nuestros días y, según la teoría homeopática, a mayor dinamización, mayor potencia curativa. Y esto, supuestamente es posible gracias al segundo pilar teórico de la homeopatía: la memoria del agua, o “las modificaciones estructurales que se derivan de la interacción entre el agua, el solvente y la materia prima original homeopática”, según Fernández Quiroga.

Según Molina, esto “no tiene ningún fundamento y entronca dentro del movimiento denominado querencia cuántica”, o la utilización de la física para “dar empaque a las más peregrinas propuestas”. La Real Sociedad Española de Física le da la razón en un comunicado oficial.

La desinformación

Un estudio de la Universidad de Valencia que investigó en 2018 el perfil sociodemográfico de los usuarios españoles de homeopatía reveló que el perfil medio es el de una mujer —dos tercios de los usuarios—, con estudios superiores —63%—, de unos 46 años y clase media-alta.

El doctor Gonzalo Fernández Quiroga confirma este perfil: “El usuario medio de la homeopatía en España es mayoritariamente una persona bien informada, mujer, con estudios superiores e hijos, que tiene un poder adquisitivo medio, un estilo de vida saludable y que elige esta terapia para evitar los efectos secundarios de los medicamentos convencionales”.

Estos datos sirven para evitar caer en el manido cliché de ignorante sin estudios que se ha dejado manipular por charlatanes cuando nos topemos con casos como el de Rosa, la economista que murió por tratarse el cáncer con homeopatía, o el de la joven de Girona que acudió a consulta con un pecho putrefacto.

En la desesperación, se es vulnerable. Como explica el portavoz de APETP, Emilio Molina, estas personas son “pasto de una desinformación que han asumido como válida en un momento de alta inestabilidad psicológica como es la confrontación con una enfermedad”.

Con un 20,9% de desinformados y el 26,3% de los participantes que admite haber sustituido un tratamiento médico convencional por uno alternativo, la IX encuesta de la FECYT sobre la percepción social de la ciencia revela una preocupante tendencia. El informe alerta sobre “el riesgo de que algunas pseudociencias, como la homeopatía, sean percibidas como ciencias por algunos segmentos de la población”.

El éxito de la homeopatía es su mera existencia

Foto: IX encuesta de la FECYT sobre la percepción social de la ciencia | FECYT

Esa desinformación se refleja de distintas maneras en los diferentes estudios. En el estudio de la Universidad de Valencia, se llama la atención sobre el hecho de que los consumidores de homeopatía aluden a la vida sana y a la prevención para justificar su consumo. Algo que no casa con la idiosincrasia de la homeopatía, que se presenta al mundo como un remedio para afecciones concretas.

El Gobierno también se ha hecho eco de esta problemática en el marco de la campaña #ConNdeprueba, donde reconoce que “existe entre la ciudadanía cierta confusión sobre lo que es medicina basada en el conocimiento y la evidencia científica y lo que no lo es”.

Una regulación “provisional” de 25 años

La confusión también es jurídica. La Real Academia Nacional de Farmacia, en un detallado informe que analiza la situación de los productos homeopáticos —y cuestiona su eficacia—, concluyó que “la situación de la mayoría de estos medicamentos es irregular”. Desde los años 90 se reconoce la categoría especial a los “medicamentos homeopáticos”. Esta singularidad jurídica les exime de probar su eficacia, pero sí su seguridad.

Se contempla un procedimiento de registro abreviado —sin indicación terapeútica— y otro similar al del resto de medicamentos, con indicación terapeútica. Todos los productos registrados lo hicieron por el primero, al no poder probar eficacia en ninguna situación clínica.

“En la actualidad existen un total de 0 productos homeopáticos vendidos según la normativa”, afirma Emilio Molina. Señala situaciones irregulares: “Se venden con indicación terapéutica sin haber pasado por su proceso regulatorio” y “se llevan vendiendo desde hace décadas sin haber pagado sus tasas correspondientes”.

Estas y otras situaciones —como la venta fuera de farmacias, con IVA súperreducido, o de preparados sin diluir– son el resultado de años de provisionalidad jurídica.  Hasta ahora, todos los productos homeopáticos vendidos en el mercado español se encontraban al amparo de una disposición transitoria —del Real Decreto 2208/1994— que ya dura 25 años.

En abril de 2018, por fin, el Gobierno emitió una orden para regular la situación y  Agencia Española de Medicamentos se encuentra inmersa en un proceso de evaluación que esperan terminar para 2022.

Hace unos años, la AEMPS calculaba —porque no lo sabía— que existían unos 6.000 medicamentos homeopáticos. Ahora, cuentan con un registro de 2.008 medicamentos a evaluar. Todos los productos no registrados en este listado deberán ser retirados del mercado.

El pasado septiembre, España propuso ante el Parlamento Europeo modificar la directiva para dejar de considerar a los productos homeopáticos como “medicamentos”, por la confusión que genera este término “en relación con las propiedades de estos productos”. La respuesta de la Comisión Europea fue negativa: “la Comisión no tiene constancia de solicitudes similares de otros Estados miembros”.

Para la APETP, el Ejecutivo lleva razón: “Lo que le llega a la ciudadanía es que, si está de venta en farmacias, tiene que funcionar”. Pero esta respuesta fue muy utilizada por los defensores de la homeopatía porque consideran que prueba dos cosas: “Que son medicamentos” y “la situación de absoluta soledad del Ejecutivo español en el contexto europeo”.

El portavoz de la APETP no está de acuerdo: “No somos el único país que está elevando la voz ante el problema, aunque sí estamos siendo pioneros”. Además, “ni a los muertos, ni a los afectados graves, ni a toda la gente que está comprando estos productos por considerarlos válidos les ha garantizado absolutamente nada esta directiva”.

“La esquizofrénica regulación europea actual trata como medicina a algo que no solo no ha probado serlo, sino que ha probado no serlo en cada ensayo riguroso al que ha sido sometido”, sentencia.

Sin embargo, el portavoz de la ANH opina que existe una campaña de acoso y derribo contra la homeopatía, orquestada por el Ejecutivo en colaboración de “asociaciones antiterapias naturales”.

¿Cura o no cura la homeopatía?

En 2011, el Ministerio de Sanidad elaboró un informe sobre terapias naturales en el que niega que la homeopatía haya probado su eficacia y reconoce que, si bien “en la mayoría de los casos estas terapias son inocuas, no están completamente exentas de riesgos”.

En 2012, la Junta de Andalucía publicó una alerta de farmacovigilancia en el que se listan 17 productos homeopáticos cuyo consumo se relaciona con una serie de reacciones adversas graves.

El Centro Nacional de Terapias Complementarias e Integrativas  de Estados Unidos se ha visto obligado a advertir de que algunos productos homeopáticos pueden interferir en el tratamiento médico prescrito o provocar reacciones adversas.

A esto es a lo que se refiere Emilio Molina cuando dice que la homeopatía puede causar daños directos. “No todos los productos homeopáticos están ultradiluidos, hay en el mercado algunos con cantidades de compuesto suficientes como para provocar reacciones adversas”, y pone de ejemplo los preparados con abejas machacadas.

Además, “el proceso de producción puede fallar y terminar habiendo cantidades sustanciales del producto inicial que, recordemos, en varios casos consisten de potentes venenos como la belladona”. Este último caso provocó una oleada de muertes de bebés en Estados Unidos.

Los negocios: el único campo donde la homeopatía demuestra eficacia

Pastillas fabricadas con belladona | Foto: Hyland’s web

El documento ministerial concluye que, en las múltiples revisiones a las que se ha sometido la homeopatía, nunca ha probado su eficacia en ninguna situación clínica concreta y que “los resultados de los ensayos clínicos disponibles son muy contradictorios”. Pero avala la seguridad de los medicamentos homeopáticos siempre que cumplan con la legislación. Es decir, los preparados cuyo “grado de dilución garantice la inocuidad del medicamento”.

Desde la APETP recuerdan que “la desinformación en salud en sí puede causar malas decisiones en materia de salud, como retrasos o rechazos terapéuticos. Por lo que no podemos hablar de inocuidad en ningún caso”. El National Health and Medical Research Council australiano, la Academia Científica Sueca —KVA— y el National Health Service de Reino Unido también han mostrado su preocupación por este problema.

Esto es algo que “desde la ANH estamos empeñados en evitar”, según Fernández Quiroga, culpa de estos casos a que “se confunde la labor de los médicos o farmacéuticos que practicamos la homeopatía con la de otras personas que no cuentan con formación sanitaria específica”. “Los médicos homeópatas no sustituimos la medicación prescrita por otros médicos. Los medicamentos homeopáticos nunca son excluyentes”.

En España, la Real Academia de Farmacia, la Real Sociedad de Física, el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos y la Comisión Central de Deontología se han posicionado abiertamente en contra de la homeopatía por su falta de evidencia científica. Confirmada, en 2011, por el Ministerio de Sanidad.

En el panorama internacional, la Academia Científica Rusa (PAH), el Consejo Nacional de Salud e Investigación Médica Australiano (NHMRC), la Academia Húngara de Ciencias (MTA), el Centro Nacional para Terapias Complementarias e Integrativas (NCCIH) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) estadounidenses, así como el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS) coinciden en que los efectos de la homeopatía son indistinguibles del placebo.

Otras entidades de carácter oficial, como Comité de Ciencia y Tecnología de la Cámara de los Comunes del Parlamento de Reino Unido —que critica duramente la posición del gobierno en su informe— o la Academia Científica Sueca, rechazan frontalmente la financiación de la homeopatía a través de los sistemas sanitarios públicos.

Incluso en Francia, paraíso de la homeopatía, donde esta cuenta con una gran aceptación social, es financiada por la Seguridad Social en un 30% y tienen su sede las empresas más importantes del sector, se alzan voces críticas. La Academia Nacional de Farmacia ha recomendado a través de un comunicado oficial que el Gobierno deje de financiar la homeopatía a través de la sanidad pública.

Si no funciona ¿Por qué sigue existiendo?

“La homeopatía sigue teniendo un papel relevante en la actualidad”, comenta Fernández Quiroga. “Pese a las críticas que habitualmente se vierten sobre la homeopatía, lo cierto es que goza de una aceptación social nada desdeñable en España“.

En este punto, cabe preguntarse cómo es posible que la homeopatía haya sobrevivido hasta nuestros días si no es ni eficaz ni segura. Para Emilio Molina, este un fenómeno multifactorial. En primer lugar, “la falacia ad antiquitatem nos mueve a pensar que, si algo lleva mucho tiempo en circulación, será porque algo bueno tiene que tener”.

Según Molina, la homeopatía cuenta con detractores desde sus inicios y ha estado cerca de desaparecer a lo largo de su historia. Cita como ejemplo el caso del Escándalo de las píldoras en Estocolmo, cuando en 1950 se descubrió que llevaban años vendiendo directamente píldoras de azúcar.

El portavoz de APETP también señala el auge del nazismo “y sus soflamas patrióticas de superioridad de lo alemán, incluyendo sus remedios supuestamente terapéuticos”.

“Pero sobre todo” por el “amplio margen de beneficios que deja una actividad que solo tiene que preocuparse de vender pastillas de azúcar a precios desorbitados, lo cual permite llevar adelante campañas de publicidad y presión política a todos los niveles” para presentarse como “una propuesta médica perfectamente válida”. Un discurso “muy conveniente para la industria homeopática” que “no es correcto ni asumible”.

No obstante, para el vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo contra Terapias Pseudocientífica, hoy en día la homeopatía “es solo un ejemplo de cómo una propuesta supersticiosa puede abrirse paso con el poder del mercado que la sustenta“.

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