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Los sanitarios vuelven a dar ejemplo: «Tuve que trabajar 41 horas sin descanso hasta que me rescataron»

La solidaridad se abre paso una vez más para mostrar lo mejor del ser humano, la cara más amable de la gran nevada en Madrid

por Lidia Ramírez

De nuevo dando ejemplo. Tras duros meses luchando contra la Covid en primera línea de batalla, llega Filomena para ponerlos una vez más a prueba, por si había espacio y motivo para la duda. Y una vez más, se merecen que salgamos a aplaudir a las 20.00, a las 00.00 o a las 07.00 para agradecerles su dedicación absoluta al cuidado de todos nosotros.

Hablo del personal sanitario de nuestro país, esta vez con especial mención al de la Comunidad de Madrid, que tras 30 horas seguidas entre el 8 y el 9 de enero de nieve no tuvieron dudas a la hora de doblar y triplicar turnos ante la imposibilidad de ser sustituidos por compañeros.

Las enfermedades, la Covid o los males repentinos no entienden de nevadas, ni de carreteras cortadas, ni de transportes públicos suspendidos. Las operaciones no se pueden detener. La vacuna contra el coronavirus, tampoco. Los partos se presentan de la misma forma que Filomena nos sorprendió a todos con su arrolladora llegada. Y de esto bien saben los sanitarios, quién si no, los ya conocidos, desde el inicio de la pandemia, como ‘los héroes de bata blanca’.

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Imagen: Fernando Alvarado | Efe

Muchos han sido los vídeos que se han viralizado de enfermeros o médicos caminando durante horas con un frío helador y bajo los copos de nieve para llegar a los hospitales y relevar el turno a sus compañeros. Sin embargo, a algunos les fue imposible llegar y sus colegas se vieron obligados a doblar jornadas para atender a los enfermos.

Es el caso de Leticia Bartolomé, una madrileña de 25 años enfermera del Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes. Leticia entró el viernes a las 15.00 sin esperar lo que se le venía encima: «En el servicio de Urgencias no tenemos muchas ventanas, estuvimos trabajando toda la tarde y cuando a las 22.00 me dispuse a salir vi que no podía». Esta joven tuvo que doblar turno, hasta las 08.00 del sábado, ante la imposibilidad de otros compañeros de llegar a su trabajo. La cafetería les ofreció comida gratuita, y aquellos compañeros que sí pudieron llegar, llevaron también algo de comida, destaca emocionada; eso sí, ningún paciente pudo ese día ser dado de alta: «Teníamos pacientes en Urgencias que los teníamos qua haber subido a planta pero no podíamos porque las plantas estaban saturadas», cuenta a The Objective. Leticia pasó la noche del sábado al domingo en un hotel que sus padres, previsores, habían reservado ante tal situación.

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Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes | Imagen: Leticia Bartolomé | The Objective

Ataques de ansiedad y 41 horas sin descanso

41 horas sin dejar de trabajar son las que pasó Rodrigo (nombre ficticio a petición del entrevistado), enfermero de uno de los hospitales Quirón de la Comunidad de Madrid. Rodrigo, de 36 años, entró a trabajar el viernes a las 15.00 y no paró hasta el domingo a las 08.00. «Nos habilitaron una planta para que pudiésemos descansar, pero era casi imposible. Hacíamos turnos de dos horas para dormir», recuerda aún agotado y emocionado. «La ansiedad ya podía conmigo. En la planta de pediatría donde yo trabajo la luz se nos fue el sábado por la noche y tuvimos que llevar a un niño a la planta de adultos«, cuenta, y señala que aunque el servicio de cocina se puso a disposición del personal sanitario, la comida se fue acabando y al final «solo quedaba ensalada. Nos daban lo que se podía. El domingo, cuando las compañeras pudieron llevar, nos trajeron un poco de comida, algo de pollo».
En cuanto a cómo se le recompensarán las horas extras, ni Leticia ni Rodrigo saben aún nada.
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Imagen: The Objective

Testimonio parecido es el de Antonio (nombre también ficticio). Este auxiliar de enfermería trabaja en un hospital de gestión privada. También tuvo que doblar turno para sustituir a compañeros que les fue imposible llegar por el temporal. Desde las 14.00 del viernes, hasta las 10.30 del sábado trabajó sin descaso asistiendo, incluso, a varias operaciones. 

Los ‘héroes del todoterreno: «Hay gente que me dice que le he salvado la vida»

Y entre todo este caos, otros nuevos héroes, los ‘héroes del todoterreno’. Cientos de personas que se han organizado para con sus vehículos y de forma totalmente gratuita rescatar al personal sanitario de los hospitales, o llevar y traer enfermos ante carreteras con tomos de hasta 30 y 50 centímetros de nieve por las que era imposible circular con turismos. Y es que la nevada de los últimos días podría ser una de las más importantes del último siglo, superando incluso los registros de 1971, 1977 y 1984, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Por ello es que ni Giancarlo Muñoz ni Mario Buzzi se lo pensaron al lanzarse a la calle con sus 4×4 para rescatar y ayudar a todo aquel con lo necesitase, ya bien llevando y trayendo a personas a los hospitales, como rescatando coches atascados, como ayudando, incluso, a la Policía.
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Giancarlo Muñoz en uno de los rescates. | Imagen: The Objective

 

Quirón Pozuelo – Las Rozas; Colonia Jardín – Pozuelo; Pozuelo – Boadilla del Monte; Centro de Salud Condes de Barcelona-Ventas de la Retamosa; Ventas de la Retamosa – Parla; Hospital Severo Ochoa – Leganés; Hospital Severo Ochoa – Fuenlabrada; Hospital Severo Ochoa – Moraleja de Enmedio. Esos fueron los recorridos que Giancarlo realizó el fin de semana transportando gente. Y durante esta semana así seguirá dando portes «hasta que la situación se normalice», nos cuenta este ingeniero informático de 34 años. Por supuesto, todos los gastos de gasolina, herramientas o material necesario corren a su cuenta. «Eso es lo de menos. Lo hago desinteresadamente», explica el joven, que asegura que durante toda esta semana, a pesar de que estará trabajando, en la hora de la comida y en su tiempo libre saldrá a seguir ayudando.

Otra muestra de esta solidaridad la representan los conductores que durante este fin de semana han trasladado a 400 pacientes de diálisis a distintos centros para poder realizar su tratamiento. Gracias a SOS 4×4, los enfermos que necesitaban diálisis urgente durante este fin de semana han conseguido llegar hasta sus hospitales. «Hay gente que me dice que les he salvado la vida», nos cuenta Mario Buzzi, un agente de viajes y guía de montaña en bici (mtbspain.es) de 41 años que no ha dudado en echarse a la calle con su todototerreno para ayudar a esta gente.
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Personal médico al que Mario Buzzi rescató. | Imagen: Mario Buzzi | The Objective

Se coordinan, explican, a través de Telegram, que ponen en contacto a enfermos y trabajadores de hospitales con personas que de forma gratuita y completamente desinteresada les trasladan en sus coches, preparados para circular por la nieve.

–¿Por qué has decidido ayudar de forma desinteresada? –le pregunto a Buzzi–.
Porque hay una emergencia –me responde contundente y sin titubeos–.
La solidaridad se abre paso una vez más para mostrar lo mejor del ser humano, la cara más amable de la gran nevada en Madrid.
Lidia Ramírez

De la tierra de los cinco Califas. Tras años viviendo en directo en la pequeña pantalla, ahora escribo sobre derechos humanos y progreso en The Objective. Siempre a compás.