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Cultura viral

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Manuel, el otro Manuel y el hombre alto no están solos: otros ejemplos de tuiteratura en la era digital

Foto: Manuel Bartual | Twitter

“In short, art is pretty sweet.” 

Twitterature (Penguin Books, 2009)

 

Desde el pasado lunes 21 de agosto, el caricaturista de Orgullo y Satisfacción, Manuel Bartual, se ha dedicado a relatar una historia de suspenso a través de un hilo de Twitter. La narración se hizo viral tanto en España como en Latinoamérica, al usar la red social como soporte para la narración y aportar tensión a través de los plazos de publicación de cada tuit.

La historia de suspenso comienza con la imagen de una playa. Manuel informa a los lectores que estaba de vacaciones en un hotel cuando comenzaron a ocurrir cosas raras. Bartual va desvelando entre un tuit y otro lo que ocurre, ya sea mediante una foto, un vídeo o un texto explicativo. La historia utiliza una red social para crear la tensión en el relato, un nuevo ejemplo de transmedia, literatura digital o tuiteratura.

 

Al convertirse en un fenómeno viral, Twitter le da nueva vida al relato. El narrador crea una historia y sus seguidores otras paralelas. Muchos usuarios de Twitter han querido narrar y ser parte de los creadores; jugadores de fútbol como Gerard Piqué han sumado su tuit a la historia. También muchas empresas se han aprovechado para potenciar su marca a través de Manuel y el otro Manuel. En otros países de Latinoamérica han adaptado la historia a su contexto, se han producidos falsos trailers de película con su historia y los compañeros ilustradores de Bartual han asegurado la verosimilitud de la narración.

La viralidad y el transmedia han hecho que este nuevo episodio de la literatura digital refuerce la característica principal de Internet: su inmediatez. Es así como la historia de Manuel y el otro Manuel continúa pero ¿cómo llegamos aquí?

Tuiteratura, transmedia y la literatura digital

Una vida bien vivida no se considera vida si no la has tuiteado. Nuestro yo virtual está enmarcado por mensajes, textos y fotografías en las redes sociales, exhibiendo la mejor versión, la más compartible de nuestro ser digitalizado, algo que Manuel Bartual sabe muy bien, es el guiño principal de su narración, el otro.

Es así como los selfis y los tuits suspicaces se convierten en moneda social; sin embargo, tratamos estos mensajes como formas funcionales de navegar, no como soporte artístico. Las redes sociales todavía se consideran en gran medida un medio barato y poco sofisticado. Pero, ¿significa eso que esas formas de expresión no deben o no pueden adaptarse a algo más elaborado? Es así como surgen los estudios sobre transmedia, tuiteratura y literatura digital.

Manuel, el otro Manuel y el hombre alto no están solos: otros ejemplos de literatura en la era digital 2

Literatura digital y sus múltiples formas | Imagen vía Shutterstock

 

¿Cómo estos términos nos ayudan a entender la historia de Manuel como creación? La literatura digital, en el sentido amplio del término, es aquella que se trasmite por medios digitales y en ella podemos incluir aquella creada dentro de una red social, en este caso Twitter. El transmedia, por su parte, se refiere al proceso narrativo donde una o varias historias interrelacionadas pueden ser contadas utilizando diferentes plataformas tecnológicas, como propuso Henry Jenkins, profesor del MIT, en 2003. En la actualidad la mayor parte de la narrativa en Internet se caracteriza por ser transmedia.

El relato de Manuel es un relato transmedia que su vez puede ser considerado tuiteratura… pues por las razones obvias: es una historia contada en micro-capítulos en donde hay narración, fotos y vídeos, todo en el ‘tiempo real’ de Twitter.

Tuiteratura, retuits e hilos de respuesta

Mientras Manuel Bartual y sus otros yo se convertían en trending topic en Hispanoamérica, otro relato invadía la red #UnaNovelaEnUnTuit. El hashtag compilaba una cantidad de tuits que los convertía en lo que Alexander Aciman y Emmett Rensin, dos estudiantes de la Universidad de Chicago, habían definido en su libro Twitterature (Penguin Books, 2009) como ‘tuiteratura’. Esta antología humorística, reelabora clásicos de la literatura de autores como Kerouac, Kafka, Dostoievski, Dickens o Shakespeare a través de tuits, aportando nuevas maneras de entender obras clásicas como La Metamorfosis o Macbeth en un formato digital digerible por todos. Hasta un festival se creó a partir del libro #TwitterFictionFestival).

 

Manuel, el otro Manuel y el hombre alto no están solos: otros ejemplos de tuiteratura en la era digital

Portada de la primera edición de Twitterature (2009)

 

Desde el nacimiento de Twitter, estudiosos se preguntan sobre la validez de la red como espacio literario. Pero el microrrelato no es nuevo y si no pregúntenle a Monterroso. La producción literaria en 140 caracteres está en auge, ya lleva tiempo surgiendo como una forma alternativa de abrazar los nuevos soportes digitales, esos que no tienen previsto morir sino madurar.

La ficción en Twitter se podría remontar a 2008 cuando Matt Richtel, escritor del New York Times, presentó el primer experimento literario Twiller. En él se pretendía hacer lo mismo que vemos hoy con Manuel Bartual. Richtel narraba la vida de un hombre que se despierta en las montañas de Colorado sufriendo de amnesia, con la obsesión de que es un asesino y su única posesión es un teléfono móvil con Twitter, que le permite contar su historia de auto-descubrimiento a través de 140 caracteres. Richtel definió a su relato como una especie de Memento pero sin Guy Pierce.

 

 

Por su parte, el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince en 2012, escribió Los mil trinos y un trino: novela por tuits. La idea de narrar a través de tuits surgió cuando el escritor cayó en cuenta que en su Twitter personal había escrito más de mil tuits, lo que era equivalente a casi 80 páginas de una narración corta. Desde entonces se propuso el desafío de escribir una frase diaria en una cuenta única y alternativa para la narración: @AbadFaciolince.

 

 

Hace un año el periodista Peio H. Riaño comentaba en El Español sobre un fenómeno millennial: los diálogos públicos en Twitter, una conversación sin refinamientos entre dos usuarios @YoliAranda y @Camaleonical. Riaño afirmaba: “las cuentas de ‘Yoli Aranda’ y ‘Alexandra López’ mantienen un relato que avanza sin digresiones, mientras apedrean el diccionario (“como llevas la conjuntevitis?”), por un fin de semana de sexo, drogas y rock and roll. Realismo desgarbado y febril, tan descarado como el Almodóvar de los tiempos en que viajaba en autobús y ponía el oído. Un clásico de la literatura generacional que se revela adolescente y aparece para acabar con las correcciones y los paños calientes. Narrativa que pretende rebelarse contra las correcciones.” El comentario de Riaño destacaba la posibilidad de crear historias verosímiles a través de los tuits y su conexión con el lector.

Del mismo modo que hemos abrazado la comedia de Twitterature y la brevedad de los diálogos en conversaciones tuiteras virales, artistas contemporáneos como Ai Weiwei han utilizado Twitter para relatar sus performances en tiempo real, convirtiendo a una herramienta de relato unipersonal en un nuevo medio de comunicación artística.

En la sociedad digital, Twitter se ha convertido en el soporte necesario para hacer de la limitación -140 caracteres- un nuevo formato de expresión, solo basta asomarse por la historia de Manuel, el otro Manuel y el hombre alto y seguir la efervescencia de su relato, ese que le valió por lo menos 300 mil nuevos seguidores a Bartual, un promedio de 15 mil “Me gusta” en cada tuit y quién sabe cuántas lecturas.

 

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