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Mary López: la historia de resiliencia que se convirtió en obra de arte

Mary López perdió la pierna en el terremoto de Lorca (Murcia). Tras años de pantalón largo y lucha contra los prejuicios, decidió salir a la calle con su prótesis y convertirla en una obra de arte

por Teresa Bazarra Urquidi

El 11 de mayo de 2011, Mary López estaba en su peluquería, atendiendo a una clienta, cuando el primer terremoto sacudió la ciudad murciana de Lorca. Ella siempre cuenta que la sensación que tuvo, antes incluso de que la tierra comenzara a temblar, fue «la que se tiene en una estación de metro, justo antes de que pase el tren. Yo noté esa vibración».

Al principio, permanecieron en el interior de la peluquería. Sin embargo, cuando llegó el segundo terremoto la clienta de Mary se levantó, tiró de ella y salieron corriendo. La clienta se tropezó, Mary cayó encima y sobre ella se desprendió la cornisa del edificio. «Esto no se olvida», admite Mary, que con una entereza y una honestidad que no se ven frecuentemente nos cuenta cómo tuvieron que ingresarla, amputarle la pierna y, finalmente, consiguieron salvarle la rodilla.

Mary reconoce con humor que, cuando le pusieron la primera prótesis, en octubre de 2011, pensaba en su «incertidumbre» que «me la iban a poner y yo iba a salir andando», pero el proceso de adaptación ha sido mucho más largo. Han pasado diez años, la reconstrucción de la ciudad entra por fin en su recta final (el doble seísmo destruyó el casco urbano y casi 1.700 hogares) y Mary López se ha convertido en toda una historia de resiliencia, superación y optimismo tras la catástrofe de Lorca.

Este proceso de adaptación comenzó con unos años en los que Mary tuvo que enfrentarse al dolor y los prejuicios: «En Estados Unidos la gente lleva las prótesis a la vista, no utilizan fundas cosméticas, llevan lo que es la prótesis tal cual y parece que la gente lo lleva mejor; pero aquí la gente te mira, les llama más la atención, quizá también porque no estamos acostumbrados a verlo normalmente. Yo al principio llevaba siempre pantalón largo para salvaguardar un poco a mis hijos también, porque aunque ellos lo llevaban genial al final todo el mundo les decía ‘anda, mira la mamá cómo va’». Mary considera que «el gran tabú de los seres humanos es el defecto o la discapacidad que tenemos, pero creo que cuanto más lo mostremos la gente lo normalizará mucho más rápido».

Es por ello que todo cambió hace tres años: «Decidí que en mi casa no había ningún prejuicio, que no teníamos complejos, y que quería salir a la calle. Pero pensé que ya que la iba a enseñar pues no solo quería enseñar mi prótesis, sino también una obra de arte». Así fue como Mary contactó con David Murcia, creador de Taruga y también originario de Murcia. La empresa nació hace cuatro años para profesionalizar el trabajo de muralista, y se dedica a conectar artistas y clientes que quieren decorar sus paredes como auténticas obras de arte. Su objetivo es acercar la belleza de la pintura a la vida cotidiana.

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Mary López con la nueva prótesis | Imagen: Taruga

David cuenta que el equipo Taruga se adapta a las exigencias de cada cliente, hasta conseguir que su idea del mural quede bien representada y puedan ver el resultado en un montaje digital previo. «Es un poco como elegir un tatuaje», explica el fundador de la empresa. Y eso fue exactamente lo que le pidió Mary: que el rediseño de su prótesis fuera algo representativo para ella, al igual que los tatuajes que decoran su piel.

David no se lo pensó dos veces a la hora de emprender esta aventura, y asegura que tenía clarísimo que se podía hacer bien, que «podía plasmar en la prótesis exactamente lo que Mary quería, como otro tatuaje, parte de ella». Tras un primer dibujo que Mary ha estado utilizando durante tres años, este martes 11 de mayo ha querido conmemorar el décimo aniversario del terremoto con un rediseño totalmente nuevo: una luminosa escena de colores violeta en la que destaca la figura de una mujer alada.

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David Murcia, Mary López y la hija de esta | Imagen: Taruga

David reconoce que trabajar con Mary le hace enormemente feliz: «Para mí fue toda una oportunidad. Cuando Mary nos contactó hace tres años la empresa estaba empezando, éramos yo, mi mujer y otra chica pintando murales, y esta fue como la primer acción social que hicimos desde Taruga, una semillita de muchas otras que haríamos después. Yo creo que lo bonito del arte es esto: utilizar tus habilidades para que una persona se sienta cómoda consigo misma».

A día de hoy, la empresa murciana ha diseñado, entre otras cosas, un enorme mural en apoyo a la lucha global contra la polio en Los Clubes Rotatorios de la Región de Murcia; así como el exterior de algunos edificios públicos en Torre Pacheco, con pintura ecológica que purifica el aire mediante la absorción de CO2.

Sin embargo, la prótesis de Mary es la única que han pintado hasta ahora. Es por eso que su historia merece ser contada, para que esto solo sea el principio de un proyecto que promete. Porque la historia de Mary es una historia de luz, de fortaleza y de arte del bueno; una historia que ella misma quiere compartir con el resto del mundo para visibilizar situaciones como la suya, para transmitir ese optimismo y para dar un mensaje claro: que hasta de la ausencia más dolorosa se puede construir algo hermoso.

Teresa Bazarra Urquidi

Periodista y humanista. Escribo por pasión y, sobre todo, para aprender. He aquí lo fascinante del periodismo: que lo mismo te hago una ruta gastronómica de croquetas que entrevisto a gente de la danza y el teatro. Pero siempre con la humildad y curiosidad que se necesitan en este oficio.