Ministro Ábalos: un hombre leal con orígenes comunistas marcado por el escándalo del Delcygate y Plus Ultra
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Política y conflictos

Ministro Ábalos: un hombre leal con orígenes comunistas marcado por el escándalo del Delcygate y Plus Ultra

por Rodrigo Isasi Arce

El actual ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, nació en Torrent (Valencia) en 1959. Dicen de él que siempre ha sido un hombre leal; a su partido y a sus creencias. Sus más de 40 años dedicado a la política lo atestiguan. Hombre fuerte de Pedro Sánchez, al que no ha abandonado ni en los momentos de más flaqueza, ha sabido ir ganando su espacio pasito a pasito hasta llegar a donde está hoy. Hasta llegar a ostentar la cartera de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Un ministro de Sánchez que, como algunos otros, ha acabado envuelto en polémica. Esta vez con el tema de la situación política en Venezuela, que algunos quebraderos de cabeza está trayendo al Gobierno socialista de Sánchez y sus socios de Podemos.

El ministro Ábalos está marcado por dos asuntos políticos que tienen que ver con Venezuela: el Delcygate, el caso de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, y el rescate millonario de la aerolínea Plus Ultra y sus lazos con el régimen de Nicolás Maduro.

Su abuelo materno, Julián Mecos, era Guardia Civil y murió de una pulmonía en la revolución de 1934. Dejó viuda y cuatro hijos, entre ellos la madre de José Luis. El padre del ministro, Heliodoro Ábalos, iba para torero, aunque se quedó en becerrista. Conocido como el torero rojo debido a sus ideas políticas de izquierda su carrera se vio frustrada por la llegada de la dictadura franquista. Durante la contienda organizaba espectáculos taurinos en la zona republicana pero, después de la guerra, nunca volvió a poner un pie en los ruedos como profesional.

Tras abandonar los toros en 1936, su padre abrió un negocio familiar de fabricación de muñecas artesanales, en el que ayudó Ábalos en su juventud.

Al igual que Santiago Abascal, José Luis Ábalos tampoco hizo la mili. Se libró de la vida castrense porque tenía que asumir el sustento familiar y las responsabilidades del hogar. Siempre ha sido un hombre muy dedicado a su familia: «Pasé de mantener a padres a mantener a hijos e incluso casi a ambos en algún momento», aseguraba en una entrevista. Se ha casado tres veces y tiene cinco hijos.

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Dicen de él que es poco aficionado al deporte, pero mucho a las bachatas -cantarlas y bailarlas- y a los boleros, y le gusta viajar a Perú y a Colombia, países que conoce de su etapa como consultor de cooperación internacional. También es un enamorado de la poesía, que ha introducido varias veces en sus discursos.

Del puño en alto al puño y la rosa

De puño en alto y Mundo Obrero bajo el brazo. Con 17 años José Luis Ábalos se afilió a las Juventudes Comunistas en 1976, cuando todavía era ilegal. A los dos años ingresaría en las filas del Partido Comunista de España (PCE), dirigido en aquellos años por Santiago Carrillo. Por entonces, Ábalos trabajaba en una tienda de souvenirs de la Plaza de Toros de Valencia y en una gestoría.

Tras su breve escarceo con el PCE abandonó el partido en 1981 y se pasó al PSOE, donde ha realizado toda su carrera política. Es diplomado en Magisterio por la Universitat de València, pero sólo ejerció como profesor de primaria durante unos años, cuando el PSOE le llamó para dirigir el gabinete del delegado del Gobierno —entonces gobernador civil— en Valencia, Eugenio Burriel.

En su haber figuran ya 40 años de dedicación al PSOE, el partido de su vida. Y si el PSOE es su partido, Pedro Sánchez es su hombre. En 2017, durante la campaña a la secretaría general, Ábalos fue el escudero de Sánchez y su máximo valedor en Ferraz.

Ábalos toma posesión como diputado por Valencia el 21 de abril de 2009. | Foto: Congreso de los Diputados.

La supervivencia y la lealtad sin fisuras son dos dones que no faltan en el currículum de José Luis Ábalos. En su resistencia política figuran 10 de años de oposición a Rita Barberá en Valencia, dos legislaturas frente al Gobierno de Mariano Rajoy y varias luchas internas en el seno del PSOE. De todo salió ileso. Es más, tras la moción de censura a Mariano Rajoy en 2018, la lealtad de Ábalos a Sánchez y al partido fue recompensada con la cartera de Fomento, que revalidó en funciones tras las elecciones de 2019 y la investidura de 2020 —esta vez reformulada en Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Un cargo por el que en 2020 cobraba 78.858 euros anuales.

Ábalos es sin duda un hombre de partido que ha ido amasando poder a los largo de los años con sus logros. Él fue precisamente el encargado de las trascendentales negociaciones con los nacionalistas vascos y catalanes.

Esta ha sido su trayectoria más relevante en en el PSOE:

  • Secretario general de la Agrupación Socialista de Valencia (1995–2000)
  • Presidente del Comité Nacional del PSPV-PSOE (1997–1999)
  • Concejal del Ayuntamiento de Valencia (1999–2009)
  • Vicesecretario general del PSPV-PSOE (2000–2004)
  • Miembro de la Diputación Provincial de Valencia (2003–2007)
  • Diputado por Valencia en el Congreso de los Diputados (2009-2018)
  • Secretario general del PSPV-PSOE en la provincia de Valencia (2012–2017)
  • Portavoz interino del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados (2017)
  • Secretario de Organización del PSOE (desde 2017)
  • Ministro de Fomento (2018-2020)
  • Ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (desde 2020)

Ahora, Ábalos se encuentra en el punto de mira de la derecha para desgastar su figura como hombre fuerte del PSOE en el Gobierno. El motivo: su encuentro en el aeropuerto de Barajas con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, y el escándalo del rescate de la aerolínea Plus Ultra.

Amistades peligrosas: el caso Delcygate

La madrugada del 20 de enero de 2020, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo escala en Madrid durante un viaje hacia Turquía. Las sanciones impuestas por la Unión Europea contra dirigentes del Gobierno de Nicolás Maduro le afectan de lleno. Sobre el papel, Delcy Rodríguez tenía prohibido el acceso al espacio Schengen y por tanto no podía entrar a España bajo pena de ser detenida por las autoridades.

Aun así, José Luis Ábalos se reunió con la vicepresidenta venezolana en Barajas, lo que levantó la polémica y dio nombre al caso: Delcygate. 

El propio Ábalos explica en una entrevista en La Razón que acudió al aeropuerto en coche particular y no en calidad de ministro a recibir al titular de Turismo venezolano, Félix Plasencia, que iba en el mismo avión que Delcy Rodríguez y cuyo motivo de viaje a España era visitar la feria de turismo Fitur.

Ábalos defiende que se enteró de que Delcy Rodríguez estaba en Barajas cuando estaba de camino al aeropuerto y que fue el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien se lo comunicó: «Ya que vas, procura que no baje del avión», le dijo Marlaska, pero según las informaciones posteriores la venezolana estuvo custodiada por tres agentes de la Policía Nacional en una sala VIP de la compañía aérea Sky Vallet , si bien no se le llegó a sellar el pasaporte. Allí mantuvo un encuentro con el ministro Ábalos, quien conversó con ella durante al menos 25 minutos.

Foto: Congreso de los Diputados.

Según fuentes de Interior citadas por TVE, el tratamiento a la vicepresidenta de Venezuela fue el habitual con personas sobre las que pesa una alerta de Interpol, una sanción comunitaria o que carecen de visado para entrar en territorio europeo. Estas fuentes argumentan que esta sala, al igual que otras dependencias del aeropuerto como la sala de inadmitidos o la de peticionarios de asilo, no son territorio español.

Incluso algunos medios llegaron a publicar que Delcy Rodríguez habría hablado con el presidente Pedro Sánchez desde Barajas por vía telefónica, algo que el Gobierno niega tajantemente: «Es absolutamente falso», dijo a Efe la Secretaría de Estado de Comunicación.

«Yo estoy muy tranquilo de que todo es correcto, de que se cumplió con todas las normas. Tengo una tranquilidad enorme», señaló Ábalos el 19 de febrero de 2020 en declaraciones a los medios de comunicación tras intervenir en la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados.

Unos meses después, en noviembre de 2020, el juez Antonio Serrano-Arnal daba carpetazo al llamado caso Delcygate, al considerar que, según el reglamento que desarrolla la Ley de Extranjería, «la zona de tránsito internacional de un aeropuerto español no es territorio nacional», según informaba el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

Serrano-Arnal, que aseguraba también que no puede investigar a Ábalos al encontrarse aforado, apreció en un primer momento «indicios racionales de hecho delictivo» y llegó a pedir los vídeos de seguridad del aeropuerto. Pero, finalmente, descartó seguir adelante con el caso.

¿Non Plus Ultra?

El rescate público de la aerolínea Plus Ultra con 53 millones de euros –34 de los cuales a través de un préstamo participativo y el resto como crédito ordinario– ha provocado una tormenta política por los posibles supuestos tratos de favor hacia una aerolínea a la que se acusa de tener vínculos con cargos chavistas y que también ha acabado salpicando al ministro Ábalos.

En un comunicado oficial, la aerolínea asegura que no tiene relación «de influencia o interés» con ningún Gobierno y defiende que la mayoría de su accionariado es español. Sin embargo, la Inteligencia de EEUU investiga en España a dos accionistas de Plus Ultra por blanqueo, según publica El Confidencial. La embajada de Washington en Madrid ha cursado una solicitud de colaboración a España para rastrear los movimientos de Héctor Antonio Tobía Roye y Flavio Pedro Antonio Bórquez Tarff, dos empresarios vinculados con el régimen de Nicolás Maduro que en junio de 2018 entraron en el capital de la compañía y ocupan un asiento en su consejo de administración.

Además, según una investigación de Voz Pópuli, el 47% de las acciones de Plus Ultra pertenecen a la sociedad Snip Aviation, presidida por el venezolano Rodolfo José Reyes Rojas, cercano a la órbita de Nicolás Maduro.

Según publica el diario El Mundo, la Embajada española en Caracas pidió en marzo al Gobierno de Maduro que no diera permisos a Iberia y Air Europa y recomendó el uso de la aerolínea Plus Ultra. Este diario muestra una «nota verbal» de la Embajada del Reino de España en la República Boliviariana de Venezuela. La nota está fechada el 19 de marzo y se ciñe a vuelos llamados «humanitarios» que según los expertos es una fórmula empleada para sortear las restricciones en los espacios aéreos.

Foto: Congreso de los Diputados.

Una aerolínea que tiene tan solo cuatro aviones y no son precisamente nuevos. A 31 marzo de 2021, la flota de Plus Ultra Líneas Aéreas esta compuesta por cuatro aviones Airbus, dos A340-300 y dos A340-600.

Plus Ultra acumula pérdidas desde su creación en 2011 y en 2019, antes de la crisis, sólo operó 823 vuelos en los aeropuertos españoles. Esto la situaba en la posición 166 por tráfico, muy por detrás de otras aerolíneas también españolas como Iberia, Vueling o Air Europa (que también ha sido rescatada con 475 millones). En total se produjeron 2,36 millones de operaciones en la red de Aena. De esta forma, Plus Ultra apenas representó el 0,03% del total de la movilidad aérea.

Con la pandemia de coronavirus, su situación empeoró. En enero de 2021 la aerolínea sólo operó dos vuelos en los aeropuertos españoles. En febrero, un mes antes de ser rescatada, no operó ni un solo vuelo, según las estadísticas de Aena. Sin embargo, el Ministerio de Hacienda defiende que Plus Ultra es una aerolínea estratégica y por ello debe ser rescatada con fondos públicos.

Plus Ultra, en efecto, forma parte de las aerolíneas tipo A del hub de Madrid, consideradas estratégicas por el traslado de migrantes y turistas en un sector que es uno de los principales motores económicos. Además, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) esgrime tres informes de entidades independientes para defender el rescate público de la aerolínea. Los informes fueron encargados al banco de inversiones Daiwa Corporate Advisory, a la consultora Deloitte y a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y todos ellos dieron un veredicto favorable a la concesión de las ayudas públicas.

Por su parte, José Luis Ábalos negó cualquier participación de su ministerio en el rescate de la aerolínea, aprobado por el Gobierno el pasado 9 de marzo. Si bien es cierto que no hubo ningún representante del ministro en la reunión clave en la que se decidió la concesión del préstamo a Plus Ultra, y donde sí estuvieron presentes emisarios de los departamentos de Economía, Hacienda, Industria y Transición Ecológica, la AESA es un organismo dependiente del Ministerio de Ábalos y fue una de las entidades que dio el visto bueno al préstamo.

Disputas políticas aparte, el ­millonario rescate a una aerolínea con apenas vuelos y mercado en España ha dejado perplejo al sector aéreo. El presidente de la Asociación de Líneas Aéreas reclama al Gobierno de Pedro Sánchez que no discrimine tras propiciar un monopolio en los vuelos a Caracas para la empresa rescatada. «Exigimos igualdad de trato», declara a El Mundo el presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), Javier Gándara. Esta institución que aglutina a las 60 compañías aéreas nacionales e internacionales más importantes para España.

El Ejecutivo, sin embargo, defiende la ayuda pública argumentando que la aerolínea «cumple todos los criterios» que marca la SEPI para acceder a ayudas. Una de las principales razones que dan fuentes del Gobierno socialista para apoyar el rescate es la «consolidación del aeropuerto de Barajas» como un potente hub que sirva de entrada a América.

Ábalos ha conseguido superar 10 de años de oposición a Rita Barberá en Valencia, dos legislaturas frente al Gobierno de Mariano Rajoy y varias luchas internas en el seno del PSOE. Tiene una gran resistencia política y un afán de servicio al partido, pero ¿podrá sobrevivir a los escándalos del Delcygate y de la aerolínea hispano-venezolana? Quien sabe si en su haber político futuro habrá un plus ultra (Más allá).

Rodrigo Isasi Arce

Periodista especializado en Defensa, conflictos armados, mundo arabo islámico y cooperación internacional. Viajero empedernido y fotógrafo aficionado.