Cultura

Muerdo: «La industria es la única responsable de que consumamos tanta mierda como consumimos»

Escribió el disco en Argentina y ahora comienza a viajar por España para presentarlo. Habla con nosotros desde la huerta de Murcia, donde trabaja antes de comenzar su nueva gira

por María Hernández Solana

«De Madrid al cielo y del cielo al sur del sur». Así describe Muerdo el viaje que realiza en su último disco, La sangre del mundo, su quinto trabajo de estudio. Este cantante murciano con pasión por los ritmos latinoamericanos escribió en pleno confinamiento un disco con el mestizaje que le caracteriza, en el que hay ritmos como el beat cumbiero, el candombe electrónico y el dub reggae, entre otros.

Escribió este trabajo en Argentina y ahora comienza a viajar por España para presentarlo, acompañado por la incertidumbre que nos deja la pandemia. Habla con nosotros desde la huerta de Murcia, donde trabaja antes de empezar otra época de conciertos y viajes.

Cuéntanos, ¿quién es Muerdo?

Muerdo es un proyecto musical con el que llevo yo 10 años. Se ha mecido en la cuna de la canción de autor y luego ha ido evolucionando hacia otros territorios, digamos que su ADN es ese, el mestizaje, la mezcla de músicas, de sonidos, de géneros distintos de la música popular de diferentes lugares del mundo.

La sangre del mundo salió hace poco pero lo escribiste durante el peor momento de la pandemia. ¿Cómo ha afectado eso a tu música?

Lo hice en pandemia, lo hice durante el confinamiento, en Argentina, que fue donde me pilló todo esto, en Buenos Aires, es el primer disco que grabo fuera de España. No hay ninguna alusión directa al tema este sanitario pero sí es verdad que yo creo que la pandemia me ha dado como un tiempo y un espacio muy particular para generar una introspección y una profundidad a la hora de escribir las canciones y creo que eso se ha notado indirectamente en las letras del disco y un poco en la profundidad que tiene.

Toda tu música está muy ligada a Latinoamérica. ¿Por qué?

Ya de pequeño, mucho antes de viajar a Latinoamérica, yo ya tenía en mis referencias musicales mucho de Latinoamérica, desde la música que escuchaban mis padres, boleros, cantautores latinoamericanos de los 70 o incluso Juan Luis Guerra, bachata. Luego ya empiezo a escuchar bandas como Manu Chao, como Fabulosos Cadillacs, y ya más de adolescente empiezo a conectarme de otra manera con otro tipo de música latinoamericana y todo esto se acrecenta cuando empiezo a ir de gira porque claro, llevo seis años yendo, prácticamente pasando la mitad del año en Latinoamérica, y al final se ha construido una relación que obviamente me ha influenciado.

¿Das más importancia a tu carrera musical en Latinoamérica que en España?

No, la verdad es que no, yo me planteo mi carrera como algo global, me gusta trabajar en Latinoamérica, me gusta trabajar en España, este año vamos a ir seguramente por primera vez a Estados Unidos, me gustaría también trabajar en Europa.

Lo que tengo claro es que nunca me he visto como un artista local, como un artista español que trabaja en España, eso se lo dejo a otra gente, a mí me gusta volar y me gusta trabajar en muchos lugares. Y luego el castellano nos da esa posibilidad maravillosa de tener un continente entero en el que nos entienden.

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Foto: Julio Gonzalo | Cedida por el artista

Cuando hablas del disco dices que es un viaje. ¿Hacia dónde?

Es un viaje en lo musical, un viaje de ida y vuelta desde Madrid a Latinoamérica y de Latinoamérica de vuelta aquí, porque al fin y al cabo mi identidad está construida aquí, en su gran mayoría, aunque haya puntos en común, porque el sur de España y el sur de América se tocan por un montón de lugares, sobre todo en lo que tiene que ver con cómo vivimos y cómo nos relacionamos con el otro, nuestra manera de socializar, de ocupar el espacio público. Y este es un viaje desde mi inquietud de salir a buscar referencias musicales hasta luego volver y procesar todas esas referencias y volver a filtrarlas por el filtro Mediterráneo, que es mi filtro natural musical. Yo digo que es un viaje de ida y vuelta de Europa a América y de América a Europa.

Hablas de mestizaje y en tu música se nota que hay muchos estilos y culturas. ¿Qué buscas con esas mezclas?

Yo busco emocionar, transmitir y hacer pensar de alguna manera también, interpelar al oyente, pero interpelarlo no con el mero objetivo de entretenerlo. Me parece muy loable, me parece muy necesario también y muy respetable la música como entretenimiento, pero en mi caso esa interpelación va un poco más allá, trato de ir un poco más a la emoción y digamos también a la reflexión, a una reflexión que no es puramente intelectual, sino que tiene mucho que ver con las emociones, pero que no deja de ser un intento de remover algo en el oyente.

¿Tienen los artistas la responsabilidad de dar voz a ciertos problemas sociales o a un cambio social?

Yo no lo elevaría a la categoría de responsabilidad, porque hay mucha gente que hace música de ocio, música de baile, y que como ciudadanos también tienen la libertad y la opción de mojarse políticamente o no hacerlo, no podemos obligar a nadie ni podemos exigirle a los artistas que se mojen, porque estaríamos coartando su libertad. Ahora, yo éticamente y moralmente valoro mucho más a la persona que lo hace. Pero creo que no se le puede exigir a un artista una implicación política o social ni en sus letras ni en sus declaraciones. En sus letras por supuesto no, porque hay música que está concebida como otra cosa que es más bien ocio, y en sus declaraciones tampoco porque siempre tenemos que respetar la libertad individual de cualquier ciudadano, de cualquier ser humano, a mojarse o no, a tomar un camino político o social u otro.

¿Crees que la música tiene poder para influir en la sociedad y cambiar las cosas?

Yo creo que sí, creo que tiene un gran poder que es el de cambiar nuestro estado anímico. Tú te pones música y tu estado de ánimo cambia, y de ahí pueden partir otros muchos cambios, creo que la música tiene esa capacidad de influir en el ánimo y de motivar.

Y luego para mí personalmente la música ha sido una parte muy importante en mi educación. Hay toda una serie de valores, incluso una serie de conocimientos, que he aprendido gracias a las letras de muchos artistas, la mayoría de ellos cantautores, que han conformado mi mapa ético, mi mapa de valores, mi mapa moral, mi mapa ideológico, me han ido ayudando a configurarlo desde muy niño. Quizá los referentes que no encontré en mi familia o no encontré en el colegio los encontré en la música, y creo que eso es un gran poder también.

¿Le damos en España esta importancia de la que tú estás hablando a la cultura?

Yo creo que no se le da y concretamente la música está muy minusvalorada dentro de lo que es la cultura. No somos conscientes del valor que tiene incluso a nivel pedagógico y educativo, yo es que usaría la música en las escuelas, yo trabajaría con música en los colegios, la elevaría a esa categoría no solo cultural sino pedagógica, y creo que estamos muy lejos de eso. Estamos todavía en ese concepto de que la música es entretenimiento, de que es ocio, de que es algo banal y además, con una industria de la música que genera constantemente productos de usar y tirar, productos que no tienen un sustrato y que aportan muy poco a la sociedad. Se dedica a crear esos productos y a hacer que encima los artistas que se lo están currando en las salas con una propuesta que realmente sí que haría honor a estas otras finalidades, pues lo que hacen es complicárselo. Estamos jodidos en ese sentido, desde luego, porque ni hay ayudas estatales, ni hay un planteamiento estatal para poner en valor la música como cultura ni hay una industria de la música que tenga esa intención tampoco, es lamentable.

¿Es su culpa o somos nosotros los que demandamos ese tipo de producto?

Es culpa de la industria sin duda, porque a nosotros también se nos acostumbra el oído, se nos acostumbra la vista, se nos acostumbra constantemente a raíz de lo que se radia, de lo que se potencia, de lo que se publicita, y la industria es la única responsable de que consumamos tanta mierda como consumimos.

Hace unos años había en la industria más gente que amaba la música y más gente preparada para trabajar en la música y ahora lo que veo es mucha superficialidad, al menos es con lo que yo me he encontrado en el mundo de la música en España.

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Foto: Julio Gonzalo | Cedida por el artista

Durante el confinamiento la gente se refugió en la cultura y daba la sensación de que la íbamos a valorar algo más. ¿Va a pasar o fue una sensación pasajera?

Yo creo que era una fantasía, todo esto de la pandemia nos va a hacer mejores, nos va a hacer valorar más esto o lo otro, creo que eran planteamientos totalmente fantasiosos e idealistas. No creo que esta situación vaya a traer nada bueno ni creo que se haya planteado nadie apoyar más a los artistas. A las pruebas me remito, cada vez cuesta más vender entradas, la gente está todavía con el miedo en el cuerpo por toda esta locura, muchos artistas van a desaparecer, se van a quedar en este camino, muchos locales pequeños, que es lo más lamentable, porque son los más necesarios, son los que hacen que alguien que va a Madrid a buscarse la vida tenga un sitio donde tocar, van a desaparecer también. Creo que van a sobrevivir los negocios grandes, los que tienen un colchón. Si esto fuera así como pensábamos hace unos meses ya tendríamos por parte del Gobierno medidas específicas para el sector, que no tenemos.

¿Cuál sería el cambio para que el mundo de la música y las salas y artistas más pequeños no se hundan por la pandemia?

Dar ayudas que son específicas para nuestro sector y dejar de demonizarlo, porque durante todos estos meses hemos visto cómo se cancelaban eventos cuando estaba claramente demostrado que no eran los focos de contagio, que hay mucho más contagio en los transportes públicos, en los supermercados, incluso en otro tipo de reuniones, incluso manifestaciones que se han realizado, tanto de la derecha como de la izquierda.

Yo creo que se está maltratando concretamente a la música, de manera premeditada, me atrevería a decir.

A ti profesionalmente, ¿cómo te ha afectado la pandemia?

Yo he tenido suerte porque 2020 me lo planteé como un año en que no iba a tocar, mi idea era tirarme todo el año en Argentina, grabar el disco. Pero claro ahora que ya he sacado el álbum, que está en la calle, obviamente quiero tocar, quiero presentarlo, que es el desenlace natural cuando uno hace el disco, para mí el disco termina en el escenario.

Por suerte parece que tenemos ahora bastantes fechas para como está la situación, a ver qué pasa, si no se cancelan esos conciertos y se pueden llevar a cabo. Pero obviamente ya viendo la cosa con un poco de preocupación de decir a ver, que es nuestro modo de vida, y no me refiero solo a lo económico, sino a nuestra manera de vivir, y no la queremos perder, a mí me gusta vivir haciendo giras, dando conciertos, encontrándome con la gente y no quiero tener que cambiar eso.

En este vídeo, Muerdo responde a nuestras 11 preguntas random: 

María Hernández Solana

De Murcia y madrileña de adopción. Escribo a menudo sobre derechos humanos e inmigración. También estudié Publicidad, pero lo mío es el periodismo. Y los viajes.