Cultura

Nil Moliner: «A todo el mundo le ha salvado la vida una canción»

«Creo que ahora más que nunca tenemos que bailar todos y todas en la batalla contra este maldito virus que nos ha quitado tanto»

por María Hernández

Nil Moliner es de esas personas que transmite buen rollo. Con su música y sin ella. Con una camisa amarilla y su característica gorra, el cantante catalán entra en el hotel RIU de Plaza España colgado al teléfono, sonriendo y gesticulando sin parar. En cuanto cuelga, sin perder la sonrisa, se dirige a nosotras animado.

Acaba de lanzar Bailando en la batalla. Ahora más que nunca, la reedición de su primer disco, y su título no puede ser más apropiado. «Creo que ahora más que nunca tenemos que bailar todos y todas en la batalla contra este maldito virus que nos ha quitado tanto. El título viene al dedillo».

El último videoclip que hemos podido ver, el de su tema Calma, nos lleva a aquella época que ahora vemos tan lejana pero que en realidad queda tan solo unos meses atrás. Tomando algo con los amigos, una mirada, el tonteo, la tensión. «Te puedes imaginar esa situación que dice la canción, que todos y todas creo que hemos vivido. Para mí es guay sacarla ahora en este momento, que no hay nada abierto y no hay la oportunidad de cruzarte con quien te mirabas y había una tensión sexual, creo que es guay ahora recordarlo e imaginarlo», dice al preguntarle si no le genera mucha nostalgia cantar algo así en este momento tan extraño que vivimos.

Para hacernos llegar la canción, Nil Moliner aprovechó ese «punto pícaro» del tema para hacerlo de una manera diferente. «Roi filtró una foto mía en la cama con una chica, se intuía que después de una fiesta y una noche loca. Se filtró y la gente empezó a decir ‘qué ha pasado’, y al día siguiente colgaron muchos más amigos y amigas diferentes fotos, y al final colgué yo una última que decía el nombre del single. Surge pues eso, de divertirme un poco y de causar un poco de jaleo para al final decir eh, calma», explica. «Fue muy divertido ver la reacción de la gente».

Calma es una canción alegre, que nos traslada a los días de fiesta y reuniones con amigos. Pero Nil escribe de todo, «sobre cosas que me pasan, vivencias mías y que me cuentan», y algunas canciones no le salen tan alegres, como es lógico. Sin embargo, todas tienen ese toque «de luz». «Hay canciones como Déjame escapar que son canciones que yo escribo llorando y totalmente destrozado y después la gente me dice, es que incluso Déjame escapar, que la letra es desgarradora, transmite algo de luz».

«Mi propósito no es ser el tío optimista que hace letras optimistas, para nada», confiesa, pero afirma que le «encanta que suceda esto», transmitir alegría a quienes escuchan sus canciones.

Ese optimismo que asegura que transmite sin querer es más necesario ahora que nunca. «Durante el confinamiento recibí muchos mensajes de gente del sector de emergencias y recuerdo los mensajes de una chica que era enfermera y me decía ‘paso todo el día salvando vidas y llego a casa y tú me salvas la mía con tu música’. Y dices hala, que responsabilidad, porque en realidad es mucha responsabilidad, pero para la gente que está salvando vidas, la música sirve, a todo el mundo una canción le ha salvado la vida, o te la ha destrozado», afirma. «Para mí es brutal que la música llene tanto y haga desconectar tanto a la gente».

Por eso, Nil Moliner espera que el confinamiento, la pandemia y la situación a la que han llevado a la industria musical hagan reflexionar sobre el papel de la música en nuestra vida. «La industria en general está pasando momentos muy jodidos, sobre todo lo que implica el directo, lo que implica teatros, salas y lo que implica a mucha gente al final», lamenta. «Espero que cambie la percepción, de las instituciones ya ni hablo, pero sí la percepción de la gente de decir hostia, que importante es pagar un ticket, porque no estás pagando para ese artista, sino también para la banda, y para todo un equipo enorme de gente».

A quien toma las decisiones respecto al sector cultural y las ayudas que recibe, les hace una propuesta: «Me gustaría que si la música, en mi caso, no es tan esencial, que no la escuchen, que prueben a hacer el ejercicio de estar una semana sin nada de música, pero nada de música, y yo creo que van a notar que igual sí que pasa algo, pues detrás de ese ‘pasa algo’ hay mucha gente currando. Solo me gustaría que hicieran este ejercicio, y ya está».

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Foto: Eva Cubas | The Objective

Al cantante catalán, como a muchos otros, también le chafó los planes el coronavirus. «Empezamos con una gira, saqué disco en febrero, la última semana de ensayos nos confinaron, una locura. Teníamos una visión de una gira con muchos conciertos que al final no ha llegado», cuenta.«Estuve dos semanas, tres, de bajón, pasándolo muy mal, pero luego ya está, es lo que hay, todo el mundo está igual, pues vamos a ser positivos, vamos a reírnos un rato que yo qué sé, que no podemos cambiar nosotros el mundo, solo me puedo quedar en casa y esperar, pues vamos a esperar sonriendo».

Reconoce que no fue de los que se inspiró durante el confinamiento, pero como no le salía escribir, se puso a pensar en otras ideas. «El virus la ha liado porque me ha dejado mucho tiempo para pensar y tiempo que no he estado componiendo, porque no podía componer, no tenía inspiración», admite. «Pero para mí la reedición Bailando en la batalla. Ahora más que nunca cierra una etapa y empieza otra y esta otra me ha dado mucho tiempo para pensar y vienen cosas muy guays».

En esta reedición vemos bastantes colaboraciones en las canciones, y es que para Nil Moliner, «la música es compartir». «Yo me dedico a la música por el directo, y cuando estás en directo compartes con el público, con tu banda, con mucha gente. Y después, compartir grabaciones con artistas y con amigos y amigas es que es increíble, es una experiencia preciosa que la oportunidad te la da la música».

Esa pasión por compartir es la misma que le lleva a escribir también música para otros. «Cuando compongo para otra gente supone conocer a ese artista, que me cuente la historia que quiere contar, es un momento de intimar, y al final tengo muy buenos amigos que todo ha sido a través de un día de sesión de composición y de conocernos».

En este vídeo, Nil Moliner responde a nuestras 11 preguntas random: 

María Hernández

De Murcia y madrileña de adopción. Escribo a menudo sobre derechos humanos e inmigración. También estudié Publicidad, pero lo mío es el periodismo. Y los viajes.