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No es una película de Wes Anderson, así es Gyermekvasút, el ferrocarril dirigido por niños

Desde luego, las imágenes parecen sacadas de un escena de Un reino bajo la luna (Moonrise Kingdom) o de cualquiera de las películas de Wes Anderson en las que los niños son protagonistas. Pero, no. No se trata de una peli del cineasta estadounidense. Gyermekvasút, “el ferrocarril de los niños”, que recorre las colinas de Buda, entre Hűvösvölgy y Széchenyi hegy, existe y es real. Se trata de una locomotora que recorre unos 11 kilómetros en cada viaje y es cita clave para los turistas que quieran vivir una experiencia inolvidable y conocer sitios emblemáticos como János hegy o Normafa.

El tren que va a una velocidad de unos 20 km/h, tarda unos 40 minutos en realizar el recorrido completo. Aunque hay que aclarar que no todos los trabajos los realizan los más pequeños, por obvias razones de seguridad, casi todos los oficios dependen de ellos.

No es una película de Wes Anderson, así es Gyermekvasút el ferrocarril dirigido por niños

Un niño vigila el recorrido del ferrocarril | Foto: @ gyermekvasut_budapest / Instagram

De modo que el conductor del tren, así como los mecánicos y el jefe de estación, son adultos, pero niños entre 10 y 14 años realizan las demás actividades como la venta de tickets, anunciar las llegadas y salidas, también organizan y dan las indicaciones a los pasajeros, tanto fuera como dentro de los vagones. Además esta locomotora, apoya la igualdad de género en el trabajo.“Los niños y niñas tienen las mismas posibilidades”, dice su portal.

Los chicos deben asistir a cursos entrenamientos de cuatro meses y aprobar diversos exámenes en las distintas especialidades dentro del manejo del tren, explica la web oficial. Las licencias de trabajo expiran al año, de modo que deben ser renovadas cada primavera. Actualmente el tren es propiedad de Máv: los ferrocarriles nacionales húngaros.

Los niños entran en servicio cada quince días y su labor no es remunerada. Participan de forma voluntaria. Las faltas en los colegios son permitidas por los directores de las escuelas a petición del gerente del Children’s Railway. “Mediante este procedimiento se puede garantizar que los participantes progresen satisfactoriamente en la escuela siempre que asistan al ferrocarril infantil”.

La historia de esta locomotora se remonta a después de la Segunda Guerra Mundial. Fue el partido comunista el que decidió construir un tren operado por niños durante la República Soviética Húngara (1919), en ese momento, para adoctrinar a los chicos en el trabajo. Su nombre inicial era “El tren de los pioneros”.

Con la caída de socialismo, la continuidad del proyecto quedó en entredicho al disminuir notablemente los fondos destinados a su mantenimiento, sin embargo, gracias al turismo volvió a ganar popularidad y prestigio, ya que muchos niños querían trabajar en allí.

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Un trabajador del Gyermekvasút | Foto: www.gyermekvasut.hu

Entonces, fue rediseñado. Se eliminaron los símbolos comunistas, se le cambió el nombre por el actual de “El tren de los niños”. Los nombres de algunas estaciones fueron cambiados y se renovó parte del trazado. A día de hoy perduran las locomotoras con los colores de la bandera rusa

El tren se puede tomar en cualquier estación de su recorrido, aunque las más populares son las terminales Széchenyi hegy y Hűvöslvölgy, a las que se puede llegar en tranvía, así como János hegy, a la cual se puede llegar en telesilla. El ticket para el recorrido completo son 700 forint (unos 2,30 €) y para el recorrido parcial un poco menos. Los voluntarios aseguran que es una manera de aprender a ser grandes.

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