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Noemí Casquet: "No todos los hombres están dispuestos a follar con una mujer empoderada, daña su hombría"

"He follado con 20 personas en toda mi vida, tampoco es tanto, la gente piensa que he follado con todo Madrid"

Foto: Carola Melguizo | The Objective

Hace algo más de un año que Noemí Casquet llegó a Madrid sin un “puto” euro, con más miedos que ilusiones y con el corazón roto. El primer día en la capital, con una maleta que guardaba “lo básico para sobrevivir”, asegura que se duchó con dos cubos de agua calentados en el fogón “porque no iba la caldera”.

Ahora, “con la mochila llena de orgasmos y polvazos”, se encuentra haciendo la revolución a su manera.

Periodista especializada en sexualidad y viajes, explora en esto del poliamor desde 2015. “Llevaba muy mal las relaciones monógamas, me sentía como en una jaula. Ahora tengo la oportunidad de hacer lo que quiera cuando quiera si se me presenta la ocasión y eso es maravilloso”, cuenta a The Objective Casquet con esa verborrea que le caracteriza.

Directora en Santa Mandanga –la primera plataforma de educación sexoafectiva explícita– y creadora de Totoyo –agencia de comunicación enfocada en la sexualidad–, ahora también ha publicado Mala mujer (Lunwerg), un libro “con un mensaje intergeneracional independiente de lo que tengas entre las piernas”.

Semanas después de su visita a ‘La Resistencia’, donde no sólo disparó los contadores de audiencia sino también las pulsaciones de más de uno, Noemí Casquet visita la redacción de The Objective con un mensaje claro: “Sé una mala mujer”.

¿Qué es una mala mujer?

Una mujer libre de hacer lo que quiera con su cuerpo y con su coño. Una mujer consciente de que vivimos bajo un sistema el cual nos oprime pero hace lo que le da la gana.

Desde 2015 vives y experimentas el poliamor. ¿En qué consiste este tipo de relación?

Es un tipo de relación no monógama, donde no existe exclusividad afectiva ni sexual. Es decir, que puedo tener una pareja y estar al mismo tiempo en otras relaciones ya sean sexuales o afectivas. Siempre hay conocimiento por todas las partes, se trata siempre de estar comunicando, cuidando e informando.

El poliamor es una oportunidad, no una obligación. Mucha gente lo entiende como que ahora estoy en una relación poliamorosa y estoy obligada a tener más de una relación, y no tiene nada que ver. Tú tienes la oportunidad de hacerlo, es algo que debe surgir.

Dentro del poliamor se entienden también las triejas, que son parejas de tres y que no hay que confundir con los tríos, que son algo exclusivamente sexual.

¿Es el poliamor una forma de liberar al amor del machismo?

El poliamor no tiene una acción política, igual que tampoco lo debería tener la monogamia. Aunque sí que es cierto que a través de una deconstrucción de la fórmula antigua, como es la monogamia, se está empezando a reflexionar sobre el tema de las bases de las relaciones. También va muy de la mano del feminismo, porque no es que el tío pueda y la tía no, es que los dos podemos por igual, pero todavía hay cosas enquistadas, porque al machismo y al sistema patriarcal no nos lo quitamos de la noche a la mañana, requiere de muchísimo cambio y trabajo. Por lo tanto, sí que creo que puede ser una forma de acabar con el machismo y asociar más el amor al feminismo. Aunque tengo que decir que dentro del poliamor también hay machismo y amor romántico. 

¿Dentro del poliamor hay alguna relación principal?

Hay cuatro tipo de clasificaciones: la primera es el poliamor jerárquico, es una pirámide donde hay una relación principal con la que tengo una serie de privilegios, como por ejemplo, vivir juntos, un hijo, más cantidad de tiempo, y luego tengo relaciones secundarias y terciarias. No va por clasificación emocional ni sentimental, sino de privilegios.

Después está el poliamor no jerárquico donde no hay clasificación de las relaciones, todas están por igual, pero sí que hay una clasificación de las etiquetas, por ejemplo, somos pareja, somos ‘follamigos’, etc.

Después la anarquía relacional, donde no existen la clasificación ni las etiquetas. No se diferencia una relación romántica con una relación de amistad, sino que todas están en el mismo plano; y por último la polifidelidad, que es una relación con dos o tres personas, o las que se establezcan, pero fuera de ellas no puede haber otras relaciones.

Noemí Casquet:

Foto: Noemí Casquet durante un momento de la entrevista. | Foto: Carola Melguizo | The Objective

¿Qué tipo de poliamor vives tú?

Salí de una relación poliamorosa hace poco, era una relación polijerárquica. Yo tengo mi pareja principal con la que comparto casa y tiempo. A día de hoy no tengo otras relaciones por falta de tiempo y porque no me apetece tenerlas. Pero sí tengo relaciones sexuales con otras personas.

Si los celos son a menudo un problema en una relación monógama, en el caso de una relación poliamorosa, ¿cómo os enfrentáis a ellos?

No somos robots. Sentimos mogollón de cosas, pero tenemos que gestionar esos celos. Al principio de una relación poliamorosa es una putada porque no tienes ni una herramienta y todo duele mucho. Pero con el paso del tiempo y al adquirir resiliencia, que es un concepto súper clave, vas desarrollando tus propias herramientas y vas gestionando.

¿Eres celosa?

Sí, son celos que sobre todo se me manifiestan a través de miedos e inseguridades. Si mi pareja queda con otra persona tengo miedo al abandono, si queda un sábado y yo me quedo en casa me da un poco de envidia…

¿Y compensa tener una relación poliamorosa y sentir tantos miedos e inseguridades?

Bueno, para mí no existe una balanza dentro del amor. A mí lo que me hace feliz es sentir la sensación de ser libre, el que no haya unos límites establecidos, las relaciones monógamas las llevaba muy mal porque me sentía como en una jaula. Ahora tengo la oportunidad de hacer lo que quiera cuando quiera si se me presenta la ocasión y eso es maravilloso. A través del poliamor me he deconstruido y me he conocido muchísimo.

¿Cuántas relaciones se pueden tener en una relación poliamorosa sin hacer daño a nadie?

Yo soy muy crítica con el modelo relacional, porque creo que se ha aprovechado mucho el tema de la moda del poliamor, y hay gente yonki dentro del poliamor.

Para mí sería muy difícil gestionar más de dos relaciones, de hecho yo he tenido tres y una de ellas no demandaba absolutamente nada. Es muy complicado gestionar una relación poliamorosa de más de dos relaciones porque esas personas necesitan tiempo, cuidado y apoyo emocional. Pero conozco gente que ha tenido hasta cinco relaciones, cosa que a mí se me hace difícil.

¿Se puede ser infiel en una relación poliamorosa?

Sí, aunque a la gente le peta mucho la cabeza con esto. Pero sí, porque tú tienes una serie de acuerdos con tu pareja, es decir, tú y yo somos pareja y nos lo tenemos que comunicar todo. Ese es uno de los acuerdos básicos que tengo con todas mis relaciones, siempre me lo comunicas todo, si algo no me lo comunicas es una ruptura del acuerdo por lo que se considera traición, engaño, infidelidad.

¿Perdonarías alguna infidelidad?

Qué complicado esto. Dependiendo del contexto y muchísimas cosas. Soy una persona bastante del perdón y muy comprensiva, y al igual que yo comento errores entiendo que todo el mundo puede cometerlos. Pero soy bastante rencorosa, por lo que prefiero dejar de pensar en el tema, sanar y seguir adelante.

Noemí Casquet:

Foto: Carola Melguizo | The Objective

¿Les cuesta más a los hombres que a las mujeres tener este tipo de relaciones por el mito de que la monogamia y la exclusividad está construida sobre todo para nosotras y con este tipo de relaciones se rompe esa sacralidad?

Sí, en el caso de los hombres le cuesta más gestionar y llevar relaciones poliamorosas, pero ahí esta la cuestión. Muchas parejas que me han escrito, las chicas son bisexuales y, según lo establecido con su pareja chico, se pueden acostar con otras chicas pero no con otros chicos. Ya estamos otra vez catalogando y considerando la bisexualidad como algo jerárquico y posicionando a las mujeres de forma inferior a los hombres. Pero parece que de esta forma el hombre no siente su hombría y su masculinidad tan dañada. Sin embargo, se olvidan de que nosotras también sentimos placer con una chica y nos podemos enamorar también de ellas siendo bisexuales.

Estás estudiando el trabajo sexual desde todas las posturas, tanto abolicionistas como pro-sex. ¿Cuál es tu visión, abolición o prohibición?

Me alegra que me hagas esta pregunta porque he recibido muchas críticas sobras este tema. Yo me consideraba feminista pro-sex, a favor del trabajo sexual y de la legalización de la prostitución, pero bajo mi ignorancia total y absoluta, y he rectificado. Me consideraba feminista pro-sex porque estaba siempre en un sector muy segmentado, todas mis amigas son putas que ejercen libremente el derecho a prostituirse.

Sin embargo, ahora he ampliado más la visión. Y aunque este segmento existe y es importante, no podemos olvidar que la gran mayoría de putas que están ejerciendo son inmigrantes, son mujeres que la única solución que tienen para llegar a ganar dinero en un país extranjero es prostituirse, cosa que para un hombre no es su primera opción, creo que ni existe esa opción para ellos. Esto es algo estructural, algo que está muy arraigado. Así que pienso que lo primero que hay que hacer es regularlo para proteger a las nuestras.

¿Pero si se regula la prostitución no crees que seguirá siendo un privilegio masculino y no un oficio femenino?

Una cosa es regularlo y otra legalizarlo. Lo que hay que hacer es darle otras oportunidades, y que la prostitución sea dentro de su lista de cosas para ganar dinero la última, como la tienen los hombres también.

Según la encuesta de salud y hábitos sexuales del Instituto Nacional de Estadística, el 25,4% de los hombres ha consumido prostitución al menos una vez en su vida. ¿Por qué los hombres pagan por tener sexo y las mujeres pagamos por otro tipo de placeres, como ver películas porno o recibir masajes eróticos?

Es algo que quiero estudiar. Por qué pagan por sexo. Yo creo que es algo que tiene que ver con el consumo del cuerpo, la necesidad de consumir algo, de ‘lo quiero, lo tengo’. Yo, como mujer bisexual y fetiche por las mujeres pelirrojas, si veo una pelirroja puta puedo pensar: “Si le pago podría acceder a ella y follármela”, pero hay algo en mí que me dice que no es lícito, que no está consensuado, porque yo le estoy ofreciendo algo, es pagado, y ella me está ofreciendo su cuerpo, no me está ofreciendo una exploración sensorial, sólo me ofrece su cuerpo.

Noemí Casquet:

Foto: Carola Melguizo | The Objective

Comentabas que has sido ‘linchada’ en redes sociales por, en un principio, pronunciarte como feminista pro-sex. ¿Cuánta veces lo has sido por ser mujer y hablar de sexo?

No tantas, te lo juro. Sin embargo, el linchamiento que he recibido por parte de compañeras por pronunciarme pro-sex ha sido muy duro. Desde entonces no he podido entrar en Twitter. Creo que dentro del feminismo abolicionista o radical deberían reflexionar en cómo están difundiendo su mensaje porque me he sentido muy ida del movimiento feminista.

También escribías en Instagram que a veces te sientes culpable de experimentar en el sexo. ¿Por qué las mujeres seguimos teniendo tanta carga en cuanto al sexo se refiere? ¿Es consecuencia de un sistema patriarcal y de una estructura de dominación y sumisión?

La figura de la mujer se ha presentado muy sometida. Hemos sido esclavas domésticas y sexuales. Eso está cambiando y también nos estamos empoderado a nivel sexual, pero seguimos teniendo esa resaca de lo que un día fue y sigue siendo. Seguimos teniendo ese sentimiento de culpabilidad cuando probamos otras cosas porque nos han educado creyendo que está mal. Para mí el sexo es una forma de conectar con Dios, es algo divino, no me puedes privar de ello ni castigarme por ello ni hacerme sentir culpable por conectar con el universo.

Si una mujer folla mucho es una ninfómana, pero si un hombre folla mucho es un campeón. ¿Cuántas parejas sexuales son demasiadas y nos hacen sospechosas de promiscuidad?

La sociedad tiene una opinión diferente a la mía. Si se lo preguntas a la sociedad creo que 20 personas es como el máximo. Yo por ejemplo he follado con 20 personas en toda mi vida, tampoco es tanto, la gente piensa que he follado con todo Madrid. Pero lo que pasa es que he follado mucho y he hecho muchas cosas con esas 20 personas. ¿Eso significa que soy más promiscua o menos promiscua?

Da igual el número, folla con aquellas personas que quieras follar, si sales una noche y te apetece follarte a un tío o una tía, hazlo, está de puta madre, la cuenta es tuya, personal y propia y únicamente cuenta tu opinión, la de nadie más.

Noemí Casquet:

Foto: Carola Melguizo | The Objective

¿Alguna vez has notado que los hombres te temen, sexualmente hablando?

Sí, hay dos cosas. Por un lado, los hombres me temen porque piensan que dentro del sexo les impongo, pero por otro lado genero mucho interés y deseo. Siento que la gente tiene muchas ganas de verme en pelotas, desnuda y follando, porque por ejemplo, después de mi entrevista en La Resistencia fui tendencia en Pornhub. Pero si a muchos de los tíos que me escriben les dijese “venga ven, vamos a follar”, se cagarían. El tener delante a una mujer empoderada les daña su hombría y masculinidad, no todo el mundo está dispuesto a ello.

Mencionas Pornhub… ¿Qué tipo de pornografía aconsejas?

A mí me gusta mucho la pornografía ética y feminista. Siempre se pone el foco en la pornografía mainstream, que es la que hay que cambiar. Muchas personas lo están haciendo ya. En el libro de Mala mujer hay una parte que se llama ‘Bajoteca’ donde enumero las productoras feministas que están intentado cambiar el mundo de la pornografía. Una de mis favoritas es Four Chambers o Beautiful Agony.

¿Por qué a muchas mujeres hetero les gusta el porno lésbico?  

Me gusta esta pregunta y dar esta explicación porque es como la pieza angular de todo. Todo el mundo tenemos unas neuronas llamadas neuronas espejo, las cuales actúan por compartimiento de la otra persona. Por ejemplo, si  yo bostezo tú vas a bostezar, simplemente por empatía. Esto, traducido al mundo de la pornografía, significa que si yo veo como a una tía la están masturbando o comiendo el coño, yo, como portadora de coño, empatizo con lo que le pasa y me pone cachonda. Sin embargo, el porno mainstream representa una fantasía muy sesgada. Entonces, cuando hay diez minutos de mamada, 800 de sexo vaginal y 800 de sexo anal y la tía gimiendo, pues no puedo empatizar porque sé que eso es mentira, por ello la gran mayoría de mujeres ven porno lésbico sin ser bisexuales o lesbianas, porque el placer femenino está representado.

¿Hay algo en el sexo que nunca probarías o a lo que dirías no?

Nunca me he hecho esta pregunta… Creo que prácticamente lo probaría todo siempre y cuando me apeteciese en ese momento. Hace poco estuve en un club swinger –club de intercambio de pareja– y aunque no comparto esa visión de tener sexo, quise probarlo y vivirlo en mis carnes.

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