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Novedades pospuestas, librerías cerradas y contenidos gratuitos: así gestiona el sector editorial los tiempos de pandemia

El mundo del libro no solo se infecta por el COVID-19 sino que se fragmentan las estrategias para abordar la crisis que implica

Foto: Mariscal | EFE

El coronavirus nos ha aplanado como sociedad. Al sector cultural le afecta significativamente siendo, quizás, una de las industrias económicamente más vulnerables durante la pandemia. 

Uno de sus vértices, el mundo editorial, se ha visto afectado en todos sus estadios, desde el autor a la editorial, pasando por la distribuidora hasta llegar a la librería. 

El primer evento importante aplazado en el mundo editorial español fue la Feria del Libro de Madrid. Ya no se hará en junio sino que se posterga a octubre de este año, del 2 al 18, para intentar apelar a las buenas señales vividas en 2019 cuando el porcentaje de ventas creció un 14% más que el año anterior. El director de la feria, Manuel Gil, al anunciar el aplazamiento reconocía que el cambio de fechas trastocaba al sector editorial, afirmando que las librerías ya tenían, para esa fecha, un 50% menos público. “Hay librerías cuyo aguante es pequeño. Por eso el sector tiene que reaccionar, debe haber un plan b y rápido", afirmaba Gil a El Confidencial hace una semana.

Con casi una semana de cierre, las librerías están pasando por el déjà vu de la crisis de 2008. Algunas podrían sobrevivir unos meses, dependiendo del pago del alquiler de la librería, si los propietarios lo condonan o a partir de créditos de los bancos o ayuntamientos. Con respecto a los trabajadores, librerías como Documenta o Altaïr en Barcelona irán a un ERTE para garantizar los sueldos de los primeros meses.

Para Eric del Arco, librero de Documenta, más allá del ERTE y la condonación del alquiler todo pasa por “negociar con proveedores, pedir ayudas sectoriales con los impuestos, las cuotas, los suministros, además de acelerar la devolución del IVA” y, aunque no sabe qué va a pasar, la solución no la ve en lo digital, debido a que solo se beneficiaría a plataformas como Amazon y demás monopolios digitales. Además, la puesta en cuarentena de Sant Jordi, por parte del Cambra del Llibre de Catalunya, donde se producen el 15% de las ventas de todo el año, solo ha creado incertidumbre en el sector de las librerías.

Para la pequeña y recién abierta librería Los pequeños seres en Madrid, la estrategia para mitigar la crisis se hará a través de redes sociales, generando contenidos como recomendaciones de libros para crear una comunidad que pueda comprar durante o después de la cuarentena. Sus dueños son los únicos trabajadores, así que no reportarán ningún ERTE. Patricia Heredia, una de las propietarias, comenta que “les gustaría poder vender libros que tengamos en el stock” mediante las recomendaciones en redes sociales “y aprovecharíamos ir a la librería una vez cada 10 días para hacer los envíos”. Al día de hoy, esperan que se pueda condonar el alquiler del mes de marzo.

Por su parte, Pere Ortin, director de Altaïr magazine, una buena forma de atenuar la situación de la librería, café, revista y agencia de viajes que representa es apoyar a la revista a través de la suscripción. “Es la única vía digital posible de apoyo económico con la librería cerrada, sin envíos y con el café y la agencia de viajes cerrados”, afirma Ortin. 

Por su parte, la librería catalana Nollegiu, pretende seguir las ventas a caja cerrada y hacer los envíos después de la cuarentena. Mientras se comunican con sus consumidores a través de redes sociales, vídeos y listas de distribución de contenidos por WhatsApp.

Extrañamente, y a pesar de que todas las librerías están cerradas y algunas se mantienen firmes en no usar los servicios de mensajería para no poner en riesgo a su personal, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) tiene activa la plataforma colectiva www.todostuslibros.com, donde se reúnen cuatro millones de títulos y participan más de 750 librerías independientes de toda España. 

Aunado a la situación de las librerías, los grandes grupos y las editoriales independientes se han visto obligados a retrasar la promoción de sus novedades. Para la independiente Alpha Decay, su calendario de eventos, así como giras de autores, se ha reprogramado para cuando la cuarentena pase. Para este sello la producción se queda igual que como estaba antes de confinamiento, además siguen negociando títulos para el semestre siguiente. 

La promoción de las editoriales y librerías ha pasado a las redes sociales. La editorial especializada en cómic y novela gráfica Fulgencio Pimentel vende desde su página web, regala bolsa de tela como gancho de venta y advierte a los compradores que sus envíos se retomarán al salir de la cuarentena. Stay Homie dice la bolsa que regalan al hacer la compra, donde se puede ver a uno de los personajes creados por el historietista Simon Hanselmann con un tapaboca.

El grupo Penguin Random House ofrece cursos de escritura gratuitos con sus autores a través de su plataforma Escuela Cursiva. Mientras grandes editoriales como Planeta, instauradas como Anagrama, e independientes como Errata Naturae, Acantilado o Blackie Books han puesto a disposición del público ejemplares digitales gratuitos. 

Algunos editores independientes ven estas formas de promoción como una solución errónea que agrava la situación del sector. “Entiendo que es una solución para agradar a los lectores y fidelizarlos, pero le hacemos un flaco favor a las librerías, sin las cuales nos hundimos nosotros”, afirma Sol Salama de Tránsito Editorial, quien ha tenido que posponer la publicación de su próxima novedad, un libro de la autora mexicana Cristina Rivera Garza.

Pere Sureda, de editorial Navona, señala, al igual que Solana, que no tiene ningún sentido esta estrategia de promoción. “La cultura no se puede devaluar, la cultura es valiosa y tiene un precio. No podemos pretender acostumbrar a las personas a que crean que es gratis. Me parece un mal precedente”, afirma el editor.

Con respecto al tema Amazon, el gran fortalecido desde que el virus comenzó a circular, algunos editores confirman que es una plataforma donde están sus libros. Sin embargo, nunca representa la inversión suficiente para paliar los efectos negativos de esta cuarentena. Por su parte, muchos invitan a recordar que el principal canal de venta es la librería.Todos nuestros libros están en Amazon, pero preferiríamos que los lectores los compraran cuando abran las librerías. Ante esta situación debemos ser responsables como consumidores y tomar conciencia del riesgo al que se exponen los repartidores y la gente que trabaja en las fábricas y almacenes, como también del perjuicio que están sufriendo las librerías y las distribuidoras, entre otros muchos agentes indispensables del mundo del libro”, afirman desde Alpha Decay.

Hasta ahora lo único que se sabe con certeza en el sector del libro es el aumento en la venta del libro electrónico, las grandes pérdidas del sector y la dificultad del Ministerio en aportar soluciones claras. El ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, solo ha solicitado a los representantes del sector analizar el alcance del Real Decreto publicado por el gobierno esta semana y ha pedido que se hagan "propuestas" para reconstruir el sector al suspender el estado de alarma.

Un informe publicado esta semana por la Asociación de Cámaras del Libro en España afirma que la paralización de la actividad podría reducir la facturación cerca de 1.000 millones de euros. 

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