Ottessa Moshfegh: «He pasado la mayor parte de mi vida sintiéndome atrapada dentro de mi propia mente»
Foto: Andrew Casey| Editorial Alfaguara

Cultura

Ottessa Moshfegh: «He pasado la mayor parte de mi vida sintiéndome atrapada dentro de mi propia mente»

La escritora estadounidense publica 'La muerte en sus manos' una novela sobre cómo nos vemos obligados a hacer frente al vacío y la soledad.

por Ariana Basciani

Al otro lado del mundo me atiende una mujer menuda, elegante, de una voz pausada, de esas que te invitan a escucharlas. Es la escritora estadounidense Ottessa Moshfegh, quien se hizo famosa en 2020 luego de que su libro Mi año de descanso y relajación, publicado un año antes, sirviera para relatar, solo con su título, lo que sentíamos en nuestro confinamiento pandémico.

En esta ocasión converso con Moshfegh por la publicación de La muerte en sus manos, su nueva novela traducida al castellano por la editorial Alfaguara. En esta entrega la escritora narra una novela de misterio, con toques policíacos construidos lentamente y que reside en el «espacio mental » del personaje principal, Vesta Gul, una viuda anciana que vive sola en el bosque con su perro. Con este personaje la autora vuelve a hacerse las mismas preguntas que en sus anteriores libros: ¿Hasta qué punto las mujeres son artífices de sus historias? ¿Hasta qué punto pueden tener control sobre sus propias narrativas?

En la conversación vía Zoom, la autora me comenta que comenzó a escribir este nuevo libro en 2015, mientras pasaba por una «especie de desesperación» al esperar que su primera novela, Mi nombre era Eileen, consiguiera una editorial para publicarse.

Fue así que Moshfegh tuvo el impulso de escribir La muerte en sus manos, para calmar la mente desde el oficio, al crear un ejercicio de escritura que fuese más allá la publicación como objetivo final. «Sentí que necesitaba una relación con un proyecto que me iba a llevar a través de este período de incertidumbre, ya sabes, tenía una cantidad limitada de tiempo y no tenía ni idea de quiénes eran mis personajes, de cuál iba a ser la historia y de lo que buscaba encontrar a través de la escritura del libro» afirma. Fue así que consiguió el método con el que escribir este libro, con una especie de estructura que estaba «diseñada» para mantenerle presente en ese momento.

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¿Cómo era esa estructura para poder escribir?

Escribir mil palabras. Me dije que escribiría mil palabras al día. Nunca miraría hacía atrás, no veía lo que escribía en los días anteriores y así continué hasta que había llegado al final de la novela. Así se creó esta especie de dinámica, sintiendo que acompañaba a mi narradora. Cada día descubría más del personaje y tenía que hacerlo para conectar con ella, para resolver el misterio de por qué necesitaba escribir este libro, por lo que en cierto sentido, ella se convirtió en mi co-escritor. Era una narradora en su exploración sobre este misterio que se esfuerza por investigar y, al hacerlo, al investigar su propia vida, su pasado, su propia mente, su sentido de la vida y la muerte, descubre quién es ella, lo descubre todo. Así que fue un proyecto interesante.

¿Esta pulsión personal de estar en momento presente te hizo comprender mejor a tu personaje-narrador?

Sí, tal vez. También creo que era importante para el personaje de Vesta ser un poco improvisada, creada en el momento. No ser un personaje que había sido previamente analizado y construido. Había algo en ella, esa sensación de que todo se desmoronaba en cualquier momento, ya sabes, que le permitía entrar en una especie de espiral, una fantasía demente que, a su vez, es un mundo real para ella.

¿Cuándo supiste que el thriller iba a ser el hilo conductor de la novela?

Creo que desde el principio, porque había esta nota misteriosa, quiero decir, la nota estaba escrita de tal manera que invitaba a pensar y tenía todos los elementos del thriller. Aquí está su cuerpo y no hay cuerpo. Sabemos su nombre. Es un nombre inusual. Nadie sabe quién la mató, pero no fui yo, dice el autor de la nota. Tenía todas esas preguntas como, ¿dónde está el cuerpo? ¿quién es Magda? ¿cómo es que nadie sabrá nunca quién la mató y quién escribió la nota? Quiero decir, si leyeras esa nota, ¿no esperarías que la persona que la encontró se esforzara en responder a esas preguntas? Me encanta jugar con los géneros. Cuando escribí Mi nombre era Eileen era similar, en cierto modo porque jugaba con el noir y aquí en La muerte en sus manos, es como jugar con el género de la novela de misterio de una forma muy autoconsciente. Los personajes te están diciendo exactamente lo que están haciendo. Magda y Vesta en sus investigaciones, yendo a las bibliotecas para buscar cómo resolver el misterio de asesinato y, a su vez, encontrar la solución en la ficción. La muerte en sus manos da consejos de escritura de ficción, así que me gustó esa interacción entre un thriller y también una novela de misterio que se está escribiendo en el momento que pasa por la mente de su protagonista.

¿Casi es un juego de metaficción? ¿Tú interpretando a los personajes?

Sí, en cierto modo, la novela apela a una lógica del sueño.

¿Es la máscara o es el espejo lo que signa a estos personajes?

Sí. Creo que es una pregunta con trampa porque definitivamente es un espejo. Sí, pero definitivamente es un espejo que es, a su vez, una máscara. La relación entre esos dos personajes, Vesta y Magda, es como si Vesta estuviera creando el personaje de Magda. Y en ese sentido ella es un reflejo de Vesta también.

No haré más spoiler de la novela con las preguntas pero, ¿podemos hablar de identidad? ¿El personaje de Vesta pierde su identidad a partir de la soledad?

Sabes, es curioso porque el personaje de Vesta nunca interpreta sus propios sentimientos como soledad. La sentí sola pero también libre de hacer sus días según sus propios deseos. Y había algo muy triste en cómo ella, antes de encontrar la nota, elige vivir su vida, es algo muy triste sobre por lo medido y aburrido que es su vida. Como ya sabes, hace lo mismo todos los días, come lo mismo todos los días y, Charlie, su perro, es el que consigue expresar todos sus grandes sentimientos dramáticos, ya sabes, como si fuera un perro muy expresivo, una criatura pequeña y asustada. En esencia, Charlie es una extensión de Vesta. Él expresa lo que ella no expresa. Él tiene un apetito por la vida que ella no ha sabido aprovechar hasta que hay una ocasión y una demanda. Con la nota que ella se consigue, es cuando empieza a querer encontrar una razón para vivir. Como si esta nota estuviera destinada a ser encontrada por ella. Ella tiene una relación con el mundo como nunca la había tenido antes. Cuando encuentra la nota, hasta ese momento de su vida, todo su tiempo ha sido una esposa muy controlada por un gilipollas mujeriego, así que por supuesto que va a huir. Ella tiene toda su vida para vivir, así que ella sigue sus instintos por primera vez.

Tus novelas le dan visibilidad a un tema tan controvertido como lo es la salud mental ¿Deseas hacer una crítica o simplemente es una obsesión personal?

Yo no lo llamaría una obsesión, pero definitivamente no me planteo mi trabajo como si fuera parte de una denuncia por parte de un medio de comunicación. Creo que la televisión podría tener una cierta responsabilidad para representar los temas de actualidad. Tengo una relación con ese tipo de cosas, la responsabilidad de ser un artista que está en diálogo y al servicio de las cuestiones sociales, creo que en el fondo hay una relación traicionera. Creo que como escritora de novelas yo tengo que rechazar esa responsabilidad para que siga siendo auténtica mi visión creativa. Sin embargo, la enfermedad mental y la salud mental son otra forma de pensar y sentir, y cada personaje piensa y siente, ya sea que patologicemos o no un patrón de un sentimiento o, un patrón de interpretación o malinterpretación, eso es solo psicología du jour. Me gusta pensar en mis personajes como seres fundamentalmente humanos, como gente peculiar, como individuos. Yo no estoy construyendo un caso que se centre en este tema, pero sí estoy tratando de seducirte para que mires a mi personaje y tengas una especie de experiencia virtual a través de él abierta a tu propia interpretación.

¿Qué has aprendido este año de pandemia y que has aprendido de los personajes de La muerte en sus manos que son tan idóneos para entender la situación que actualmente vivimos?

Quiero decir que he pasado la mayor parte de mi vida sintiéndome atrapada dentro de mi propia mente, así que estoy bastante acostumbrada y me sigue gustando la sensación de conciencia aislada (risas). No sé realmente si mis personajes me han enseñado algo, pero me han mostrado que todo es un trabajo interno. La realidad actúa según tu percepción de muchas maneras. Así que ahora sé que me siento con el poder y con el conocimiento de que puedo elegir ser miserable o puedo elegir no serlo, todo depende de mí. En realidad una elección no es necesariamente mejor que la otra. Hay un enorme valor en la variedad de experiencias. Así que yo también tengo el privilegio de decir que este último año de COVID ha sido algo que me ha enseñado mucho, he experimentado cosas que nunca habría experimentado antes y he hecho mucha introspección en un espacio emocional que era totalmente extraño para mí. Eso fue como una novela de ciencia ficción apocalíptica más allá de la predicción de nadie, ya sabes. Así que quiero decir que ha sido un año muy, muy importante, obviamente, para todos. Para mí, personalmente, ha sido como si sintiera que he madurado. Me he graduado de algunas de mis viejas preocupaciones a otras nuevas (risas) También tengo el sentimiento de que a pesar de todo el aislamiento, creo que todo el mundo tiene un elemento común de unidad en esto que ha sido la pandemia. Como si sintiera que nuestra visión del mundo se ha ampliado con la pandemia. Espero que haya sido así, como si hubiéramos estado solos, pero no hemos estado tan solos en la experiencia.

 

Contexto

    Ariana Basciani

    Caraqueña del 83. Tiene una doble vida: de día hace consultoría y estrategia de productos digitales y, de noche, transcribe entrevistas de gente interesante, lee libros y ve series. Tiene una web llamada Culturetas.