Paula Sánchez Díaz, la segunda jefa de la embajada de España en Afganistán que permanece en el aeropuerto junto al embajador
Foto: Un Women Afghan

Política y conflictos

Paula Sánchez Díaz, la segunda jefa de la embajada de España en Afganistán que permanece en el aeropuerto junto al embajador

Paula Sánchez y el embajador, Gabriel Ferrán Carrión, han señalado que se quedarán hasta que se hayan completado todas las evacuaciones

por The Objective

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Licenciada en Traducción e Interpretación en la Universidad Autónoma en Madrid, siempre quiso ser diplomática. Paula Sánchez Díaz, segunda jefa de la embajada de España en Afganistán, hace poco que ejerce como diplomática, pero su papel lo ha entendido a la perfección y lo ejecuta en consecuencia. Por ello, junto al embajador, Gabriel Ferrán Carrión, ha decidido ser la última en abandonar el barco, valiéndole el reconocimiento de la comunicad internacional como de la sociedad en su conjunto.

En agosto de 2020, Sánchez cumplió su objetivo: una segunda jefatura en un país en conflicto. Kabul, su primer destino. Lo que seguramente no esperaría es que justo un año después los talibanes tomasen el país estando ella allí. Ahora, en el aeropuerto que acapara todos los titulares del mundo, se ocupa de ayudar a los españoles y colaboradores afganos que tratan de llegar a España huyendo del horror y de una sentencia segura. Y dice, al igual que Ferrán Carrión, que se quedará hasta el final.

En el escalafón de su promoción en la Escuela Diplomática de España, quedó en la posición número ocho de 32 alumnos, con un 7,57 de calificación media. Sus prácticas las realizó en Rabat, 20 días que le sirvieron «para abrir boca para destinos con un trasfondo donde los temas de seguridad son clave para entender el país», cuenta a Mujeres del Mundo en una entrevista que concedió en mayo. Después se incorporó a la Subdirección General de No Proliferación y Desarme, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

Afganistán ha sido su primer destino como trabajadora en el Ministerio de Exteriores. «Había muchos elementos que me fascinaban: el proceso de paz, que es el lugar donde España ha desarrollado una misión desde el principio… Y también por el momento personal y profesional en el que me encontraba: con mayores cargas familiares es más difícil», relataba, explicando que el vivir en un país en guerra «te obliga a buscar la belleza en el día a día, en detalles que normalmente se te escapan».
Entre sus funciones, antes de que los talibanes se hiciesen con el poder y el embajador, Gabriel Ferrán Carrión, fuese cesado, estaban «asumir los asuntos políticos del embajador cuando él no está; los asuntos consulares, como los visados y pasaportes; y los asuntos administrativos, como es la política de personal de la embajada», explicaba, y añadía: «Asumes muchas responsabilidad y es un puesto vibrante».
Por otro lado, la joven diplomática aseguraba que «nunca» se había sentido discriminada ni minusvalorada por ser mujer. De hecho, Paula Sánchez reconocía que nunca había llevado el velo, recalcando la clara diferencia entre ser mujer afgana en Afganistán y mujer extranjera, y así lo explicaba la número dos de la embajada española en el país asiático: «La mujer afgana tiene muchas dificultades en integrarse en muchas estructuras, pero para el extranjero tienen lo que se llama el tercer género, yo nunca he tenido ningún problema con ir sin velo por la calle. Ningún afgano ha tenido el menor gesto conmigo que me haya hecho sentir menos por ser mujer», reconocía a Mujeres del Mundo.
Ahora, la situación se complica aún más. Hoy los talibanes han prohibido a los afganos entrar al aeropuerto de Kabul. «Las carreteras al aeropuerto de Kabul están cortadas para los locales y abiertas para los extranjeros», ha dicho el portavoz. «No está permitido a ningún afgano ir hasta el aeropuerto», ha afirmado, y ha añadido que «la multitud debe volver a sus casas».
Mientras tanto, más de una decena de aviones procedentes de Kabul y otros países europeos con afganos evacuados han llegado a nuestro país. Algo más de 800 personas que ya se encuentran en suelo español en busca de un futuro mejor. Ahora, habrá que ver si las evacuaciones pueden seguir efectuándose o si Paula Sánchez y Gabriel Ferrán deben volver ya a España. Y es que como la diplomática ya presagiaba: «En este país nunca sabes cómo va a terminar el día de mañana».