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Perros celíacos: síntomas y tratamiento

Foto: Ryan Stone | Unsplash

Aunque hay razas más propensas genéticamente, como el setter irlandés y el samoyedo, la realidad es que cualquier perro puede ser intolerante al gluten. Muchos tardan años en ser diagnosticados y van de medicamento en medicamento sin notar mejoría. Afortunadamente, cada vez tenemos más información y mejores alternativas de alimentación. Muchas veces un simple cambio de dieta puede mejorar radicalmente la calidad de vida del animal.

La Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), define la Enfermedad Celíaca (EC), también conocida como intolerancia al gluten, como “una enfermedad multisistémica con base autoinmune provocada por el gluten -proteína que está presente en muchos cereales- y prolaminas relacionadas, en individuos genéticamente susceptibles”. En el caso de los perros que la padecen, tal y como ocurre con los humanos, el gluten hace que el cuerpo produzca anticuerpos específicos de EC. Con el tiempo, el consumo continuado de gluten causa daños en las vellosidades del intestino delgado, dificultando así la absorción de nutrientes vitales como el calcio, el hierro, el yodo y el magnesio, entre muchos otros.

La enfermedad celíaca es difícil diagnosticar ya que los síntomas pueden variar mucho de perro a otro. Es importante recordar que no se trata solo del aparato digestivo, sino que puede verse afectado cualquier otro sistema. Y aunque se trata de una enfermedad idiopática, hay estudios que sostienen que existen factores genéticos que contribuyen al desarrollo de la enfermedad celíaca. El setter irlandés y el samoyedo son dos de las razas más propensas, pero por supuesto, no las únicas. Cualquier perro puede ser intolerante al gluten y los síntomas pueden observarse a partir de los tres meses de vida.

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Foto: Alicia Gauthier | Unsplash.

Los síntomas más comunes

Además de causar un dolor intenso, la intolerancia al gluten puede hacer que un perro presente síntomas tan diversos como: diarrea crónica con moco, vómitos, estreñimiento, pérdida de peso, debilidad general, anemia, dermatitis, infecciones crónicas de oído, epilepsia, pérdida de pelo, etc. Ante el primer signo de intolerancia alimenticia es fundamental acudir al veterinario para que haga las pruebas pertinentes y, una vez tenga el diagnóstico, decida el mejor tratamiento para el animal.

De no tratarse a tiempo la intolerancia a tiempo, la salud del animal puede verse realmente comprometida. La mala absorción de nutrientes de forma prolongada puede afectar órganos importantes como el corazón, el hígado o el sistema nervioso. Estas son algunos de los problemas de salud más comunes causados por la enfermedad celíaca en perros:

Síndrome de intestino permeable

Cuando las vellosidades están dañadas por el gluten, no pueden absorber los nutrientes y para compensar, las células del intestino liberan una hormona que ayuda a abrir las barreras naturales del intestino. Esta apertura permite el paso al torrente sanguíneo de sustancias nocivas como bacterias, microbios, productos químicos y partículas de comida parcialmente digeridas. El sistema inmunitario reconoce estas sustancias y reacciona para deshacerse de ella ocasionando gases, hinchazón e incluso diarrea en el perro.

Dolores en las articulaciones

Muchos de los problemas óseos, como la displasia de cadera, por ejemplo, empeoran considerablemente con el consumo de gluten en perros con enfermedad celíaca. El hígado depende de los nutrientes que provienen del intestino delgado para desempeñar su función -la vitamina C, por ejemplo- y cuando el hígado no funciona, las articulaciones se ven afectadas.

Epilepsia idiopática

La enfermedad celíaca puede, en algunos casos, estar relacionada con la epilepsia idiopática debido a la deficiencia de nutrientes esenciales. Si un perro no puede absorber las cantidades necesarias de magnesio y vitaminas B puede sufrir trastornos convulsivos. En estos caso, con el cambio de alimentación, el animal presenta mejoría rápidamente.

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Foto: Ryan Stone | Unsplash.

Diagnóstico y tratamiento

Cuando un perro llega a la consulta del veterinario con uno o varios de los síntomas mencionados anteriormente, lo más probable es que se le realicen una serie de pruebas (sangre, orina y heces) para detectar parásitos y dar así con la causa del malestar. Si el profesional no encuentra nada en las analíticas y descarta cualquier indicio de enfermedad subyacente, el siguiente paso es poner al perro en una dieta de exclusión estricta, 100% libre de gluten, durante algunas semanas. Si los síntomas comienzan a desaparecer, se considera una confirmación de enfermedad celíaca y se recomiende eliminar todas las fuentes de gluten de la dieta del animal de forma permanente.

Sí, se trata de una enfermedad compleja para la que no existe cura y eso, como es lógico, asusta. Pero la realidad es que con un buen control de la alimentación, muchas veces los perros no necesitan ni siquiera tomar medicamentos y viven vidas completamente normales y sin ningún síntoma. Eso sí, hay que ser muy cuidadosos con los alimentos que consume el animal, premios incluidos, para garantizar que ninguno contiene gluten.

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