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¿Tienen los perros noción del tiempo?

Foto: Nathalie Spehner | Unsplash

Pocas cosas emocionan tanto como el reencuentro de un perro y su humano. Es imposible no soltar una que otra lágrima con los vídeos que circulan en internet de perros que vuelven con su familia después de estar un tiempo separados o con los que reciben a sus humanos después de meses de servicio en el ejército. Es fácil empatizar. Si vives con un perro sabes que el vínculo que existe entre ambos es real y que separarse, es duro. Especialmente para el animal, que ve en ti el centro de su universo.

Pero para ser honestos, no hace falta irse a la guerra para despertar emociones tan intensas en un can. Te vas de viaje una semana y cuando vuelves te recibe con una ilusión y un entusiasmo que los humanos simplemente no tenemos. Pero la clave no está en los días que habéis estado separados. Pasa lo mismo cuando vuelves a casa por la tarde después de un día de trabajo o incluso cuando sales de la ducha. Esto, sumado a su capacidad para vivir el momento, hace que mucha gente piense que los perros no tienen una verdadera noción del tiempo. Pero qué dice la ciencia.

El tiempo como concepto es, obviamente, un invento del hombre. Segundos, horas, días, semanas son categorías que nos permiten delimitar hechos de distinta duración, estructurando así el ritmo de nuestro reloj biológico. Es matemático, es exacto. Los perros funcionan igual, solo que no tienen etiquetas. La luz y la temperatura les sirven de guía y el ritmo circadiano hace el resto. La rutina juega también un papel importante. De ahí que tu perro tenga una especie de alarma interna que le avisa si se te ha pasado la hora de comer o de salir a pasear o incluso, cuánto falta para que llegues a casa.

Aunque queda mucho por investigar, los expertos coinciden en la importancia de los sentidos en la percepción del tiempo que tienen los animales. En el caso del perro, como es de esperar, la clave está en el olfato. Analizando la concentración que hay de determinado olor en el ambiente, un perro puede saber cuánto tiempo ha pasado desde que algo ha ocurrido y basándose en la rutina, predecir cuándo volverá a suceder.

Por ejemplo, si vas y vienes de trabajar todos los días más o menos a la misma hora, llega un momento en el que tu perro sabe cuál es el nivel de concentración de partículas de tu olor que hay en el ambiente cuando regresas a casa. Si ese nivel de concentración baja, entiende que ha pasado más tiempo de lo normal y, probablemente, su reacción al verte sea un poquito más efusiva de lo normal. Ahora bien, si el olor no se dispersa, probablemente tu llegada lo pille por sorpresa y necesite unos segundos para sacudirse y correr hasta la puerta.

¿Cómo codifica el tiempo el cerebro?

Un estudio de la Universidad de Northwestern, Estados Unidos, publicado el año pasado en la revista científica Nature Neuroscience, demuestra -por primera vez- que los animales pueden calcular el tiempo. Los investigadores descubrieron un conjunto de neuronas que se activan cuando un animal está esperando. “Es uno de los experimentos más convincentes a la hora de demostrar que los animales realmente tienen una representación explícita del tiempo en sus cerebros cuando se los desafía a medir un intervalo”, asegura Daniel Dombeck, líder de la investigación.

El análisis se centró en un área concreta del cerebro ubicada en el lóbulo temporal, que es el que se asocia a la memoria y la navegación. Es ahí donde el cerebro codifica la información espacial en memorias episódicas y, según Dombeck y su equipo, la responsable de la codificación del tiempo. “Cada recuerdo es diferente. Pero hay dos características centrales para todos los recuerdos episódicos: espacio y tiempo. Siempre ocurren en un entorno particular y siempre están estructurados en el tiempo”, explica James Heys, otro de los investigadores.

Para probar esta hipótesis, los investigadores pusieron a un ratón a correr en una cinta real en un entorno virtual. El ratón aprende a correr por un pasillo hasta llegar a una puerta que se encuentra aproximadamente en la mitad del camino. Después de seis segundos, la puerta se abre y el ratón puede seguir corriendo por el pasillo hasta llegar a su recompensa. Después de varias sesiones de entrenamiento, los investigadores hicieron la puerta invisible en la escena de realidad virtual. En el nuevo escenario, el ratón sabía exactamente dónde se encontraba la puerta, ahora invisible, basándose en las texturas cambiantes del suelo y esperó seis segundos antes de atravesarla para recoger su recompensa.

“Lo importante aquí es que el ratón no sabe cuándo está abierta o cerrada la puerta porque es invisible”, explica Heys. “La única forma de resolver esta tarea de manera eficiente es usando el sentido interno del tiempo de su cerebro“. La realidad virtual permite a los investigadores controlar todos los factores externos. “No podríamos hacer la puerta completamente invisible en un entorno real”, comenta Dombeck. Y continúa: “El animal podría tocarlo, oírlo, olerlo o sentirlo de alguna manera. No tendrían que juzgar el tiempo, simplemente sentiría cuándo se abre la puerta. En la realidad virtual, podemos eliminar todas las señales sensoriales”.

El estudio no se basa solo en la observación. La actividad cerebral de los ratones estaba monitorizada. “A medida que los animales corren a lo largo de la pista y llegan a la puerta invisible, vemos la actividad de las células que controlan la codificación espacial”, dijo Dombeck. “Luego, cuando el animal se detiene en la puerta, observamos que estas células se apagan y se enciende un nuevo conjunto de células”. Todo un descubrimiento: “las células no solo están activas durante el reposo, sino que realmente codifican el tiempo que el animal ha estado descansando”, concluye la investigación. Todavía queda mucho por investigar, pero la importancia de este estudio va más allá de entender cómo los animales perciben el tiempo. Ahora que los científicos han encontrado este nuevo grupo de neuronas, pueden investigar con mayor precisión enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, por ejemplo.

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¡Pienso cumple 100 artículos! | Foto: Laula & Co. | Unsplash.

No todos los días se publica el artículo 100

El 02 de marzo de 2017 publicamos el primer artículo de Pienso, una sección dedicada a explorar el fascinante universo paralelo en el que convivimos los amantes de los perros. La aventura comenzó con ‘Los cinco mejores restaurantes para tomar el brunch con tu perro en Madrid’ y desde entonces hemos explorado el vínculo que existe entre perros y humanos, hemos analizado el grave problema del abandono en España y hemos desmontado mitos como el que dice que un año de perro equivale a 7 de humano o que los perros ven en blanco y negro, por ejemplo. Entrevistar a profesionales tan comprometidos con el mundo animal como Santos Román o Noelia Pascual ha sido un auténtico privilegio.

100 artículos. Casi dos años de publicaciones y muchos, muchos temas. Un parpadeo o una eternidad, según cómo se mire. La percepción del tiempo es compleja y los mecanismos que se activan en el cerebro, muy interesantes. Es un proceso que no entiende de días ni de segundos. Después de todo, los seres humanos no somos tan diferentes del resto de los animales. En cualquier caso, lo importante es que quedan muchas cosas cosas por contar. Historias que demuestran que el perro es, en efecto, el mejor amigo del hombre.

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