Por qué la humanidad vive mejor que nunca
Foto: KIM KYUNG-HOON| Reuters

Economía y capital

Por qué la humanidad vive mejor que nunca

La idea de la insostenibilidad del crecimiento por el crecimiento ganó fuerza con la crisis del petróleo de 1973. Fue el despertar. Sucedió poco después de que, a finales de los años 60, el entomólogo de la Universidad de Stanford Paul Elrich escribiera The Population Bomb, donde abogaba por poner límites al crecimiento como forma de salvar a la raza humana de una supuesta hambruna a la que llevaría el incremento constante de la población. No era una idea nueva. El mismo miedo lo había tenido ya el clérico británico Thomas Malthus en el siglo XVIII.

por Luís Torras

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La idea de la insostenibilidad del crecimiento por el crecimiento ganó fuerza con la crisis del petróleo de 1973. Fue el despertar. Sucedió poco después de que, a finales de los años 60, el entomólogo de la Universidad de Stanford Paul Elrich escribiera The Population Bomb, donde abogaba por poner límites al crecimiento como forma de salvar a la raza humana de una supuesta hambruna a la que llevaría el incremento constante de la población. No era una idea nueva. El mismo miedo lo había tenido ya el clérico británico Thomas Malthus en el siglo XVIII.

Cuando Malthus escribió su tesis en 1779, la población mundial no alcanzaba los 1.000 millones, la pobreza era la condición natural de prácticamente todos, la alfabetización estaba reservada a una estricta minoría, la esperanza de vida apenas llegaba a los 35 años -con una mortalidad infantil altísima- y tales eran las condiciones que incluso el Rey de Francia tenía que hacer sus necesidades en las esquinas de los pasillos de Versalles. Hoy, la población mundial supera los 7.000 millones de almas y, como nos recuerda y expone con brillantez Johan Norberg, vivimos mejor que nunca. La pobreza se ha reducido como nunca antes en la historia de la humanidad, hemos conseguido que la pobreza extrema -vivir con menos de un dólar al día- afecte a tan solo un 10% de la población mundial, el analfabetismo solo afecta a un 16% de la población mundial y el conjunto de las mejoras en la alimentación, la sanidad y la higiene han permitido incrementar la esperanza de vida hasta los 72 años, entre otras mejoras notables.

 

Porcentaje de población viviendo en la pobreza absoluta, 1820-2015

Distintos indicadores muestran cómo ha descendido la pobreza en los últimos 200 años. | Foto: OneWorldInData.org vía World Economic Forum en español

 

Todos estos datos los recoge con gran rigor Norberg en su magnífico libro Progreso. 10 razones para mirar al futuro con optimismo, editado por Deusto y con apadrinamiento de Value School y el Instituto Juan de Marian. Se trata de un libro en clave divulgativa que permite tomar perspectiva del estado del mundo para aproximar con mayor solvencia qué podemos esperar del futuro. El libro de Norberg incluye altas dosis de Historia y también de Teoría, siguiendo la dicotomía del economista vienés Ludwig von Mises. Teoría que nos ofrece una visión sintética de las principales métricas que ayudan a evaluar el progreso de la humanidad en estos últimos 200 y pico años, básicamente desde la Revolución Industrial europea, y algunas pinceladas, aunque sea de forma somera, sobre por qué mejoramos.

 

Una de las grandes virtudes del libro es su síntesis y brevedad; el autor se apoya en muchos de los grandes economistas y pensadores del momento

 

Norberg resume los avances de la humanidad en cuanto a alimentación, saneamiento -acceso a agua corriente-, esperanza de vida, violencia, medio ambiente, alfabetización, libertad e igualdad. Muchas de estas tendencias se retroalimentan entre sí: una mejor alimentación, fruto del avance tecnológico y científico, repercute positivamente en una mayor esperanza de vida y un menor impacto negativo en el medio ambiente. Todo lo anterior incide en un mayor acumulación de capital, tanto físico como humano -pensemos en la educación-, lo que tiene a su vez se relaciona positivamente con la reducción de la violencia o en alumbrar sociedades más libres y equitativas. En cada uno de estos capítulos, el autor sueco intercala elementos ligados con la evolución histórica, y una explicación de por qué se sucede esta evolución.

 

Esperanza de vida en Inglaterra y Gales, 1700-2000

La esperanza de vida incrementa con las mejoras en la alimentación, higiene y sanidad. | Foto: OneWorldInData.org vía World Economic Forum en español

 

 

A través de las páginas y apoyándose en los datos empíricos y con casos prácticos (sobre la importante evolución reciente de la India, China y muchas partes de África), Norberg descubre al lector los conceptos que hay detrás de todos estos avances. Los derechos de propiedad, el imperio de la ley, la solidez institucional o la libertad de empresa son solo algunas de las grandes ideas detrás de la gran conquista del progreso por parte de la humanidad. Una conquista, además, relativamente reciente. Norberg nos muestra como el discurso neomalthusiano infravalora de manera sistemática los incentivos y la capacidad creativa, inventiva, de solucionar los problemas de la humanidad. Nuestra imaginación es infinita. Reagan es quizás el que lo expuso de manera más clara cuando dijo: “No existen los límites al crecimiento porque la capacidad de invención del hombre es infinita”. Reagan hacía suyas las tesis de Julian Simon, que citaba en el frontispicio de este articulo, explicadas en The Ultimate Resource, libro en la misma tradición intelectual que el de Norberg, que este último actualiza, amplía y mejora.

Sin voluntad de ser exhaustivo, una de las grandes virtudes del libro es su síntesis y brevedad; el autor se apoya en muchos de los grandes economistas y pensadores del momento. Además del citado Simon, sobre las mejoras en temas de alimentación y pobreza, Norberg cita los trabajos clásicos de Robert Fogel o Angus Deaton, este último Nobel de Economía, Steven Pinker en temas de violencia, o Bill Easterly, entre muchos otros, cuando habla de la evolución en la esperanza de vida. Muchos de los gráficos y datos han estado trabajados por Max Roser, líder del proyecto Our World In Data, página imprescindible para tomar conciencia de forma rápida y gráfica de cómo ha mejorado el mundo en los dos últimos siglos.

«El principal combustible para acelerar el progreso mundial es nuestra reserva de conocimiento, y el freno es nuestra falta de imaginación».

–  Julian Simon, The State of Humanity (1995)

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.