¿Qué ha sido de los jóvenes de la Movida?
Foto: Lidia Ramírez| The Objective

Cultura

¿Qué ha sido de los jóvenes de la Movida?

Como las buenas canciones, las grandes preguntas de nuestra juventud nos acompañan para siempre. Con esta premisa el escritor Fernando Benzo traza todo un viaje generacional en 'Los viajeros de La Vía Láctea'

por Lidia Ramírez

Como las buenas canciones, las grandes preguntas de nuestra juventud nos acompañan para siempre. Con esta premisa el escritor Fernando Benzo traza todo un viaje generacional en Los viajeros de La Vía Láctea. Un retrato divertido, agudo y emocionante de la generación de los 80 con el que propone recorrer esas cicatrices vitales que dejan los errores o fracasos de la juventud y que acaban forjando la madurez: «Es un viaje sentimental, emocional de un grupo de amigos desde su juventud hasta nuestros días. Eso implica lo que es la vida de cualquier persona, desde sus relaciones amorosas hasta sus relaciones de amistad, sus sueños, sus ambiciones, sus éxitos, sus fracasos», nos cuenta Benzo en la Feria del Libro de Madrid días después de la publicación del libro.

La Movida Madrileña es el punto de partida de esta novela biográfica que nace de la necesidad del autor de responder a esas preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez: ¿qué ha sido de la gente de mi edad?, ¿dónde estamos ahora?, ¿qué tenemos por delante?, ¿hacia dónde vamos?

El libro, relata el escritor, que también fue secretario de Cultura en la época de Mariano Rajoy, «es la biografía de mi generación tomando a un grupo de personajes que coinciden en mi edad». Y en este sentido matiza: «No es una novela autobiográfica, porque yo no he vivido lo que cuento en ella, aunque puedes encontrarme en pequeños detalles rebuscados a lo largo del texto».

De esta forma, partiendo de una de las épocas de mayor esplendor social y cultural de España, Benzo provoca una mezcla de sentimientos a través de una serie de personajes que llegan a Madrid como estudiantes llenos de ilusiones y que sueñan con ese futuro perfecto que se abría ante sus ojos. «Este grupo de personajes llegan a ese Madrid de la Movida, que era un Madrid muy libre, muy creativo, en una sociedad que acababa de explotar a la libertad después de un franquismo que todavía estaba muy cerca y eso generaba mucha vitalidad», relata Benzo, que comenzó a escribir Los Viajeros de la Vía Láctea durante el confinamiento: «La suma de alcanzar una determinada edad unido a la situación general de encierro fue para mí el escenario perfecto para ponerme a escribir esta historia que me hizo libre en un momento en el que la libertad era lo que más faltaba».

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Y, precisamente, la Movida, la época en la que arranca el libro supuso una explosión de libertades a las que «había que sacarles todo el jugo» y que hicieron de aquellos unos jóvenes «transgresores» que intentaban cambiar el mundo. Aunque, reconoce Benzo, «tú en aquel momento no eras consciente de que se estuviera produciendo una especie de revolución cultural, la mitificación de la Movida vino después. En aquel momento tú estabas en unos magníficos bares, codeándote con gente muy interesante, miembros de bandas de pop,  y divirtiéndote mucho».

Y es que esta es una historia que no solo se lee, también se tararea. Las referencias musicales son muchas: Mecano, Los Secretos, Los Planetas, Bob Dylan, Antonio Vega, Loquillo… Una completa banda sonora de aquellos años de juventud que permanecen en la memoria colectiva de la generación protagonista que, sin duda, también recordará locales míticos como La Vía Láctea de Madrid, uno de los principales escenarios de la novela: «La Vía Láctea era un bar muy divertido, muy moderno, donde aunque era pequeño cabíamos todos. Se mezclaban todo tipo de personajes y tribus urbanas de una manera absolutamente pacífica y uno iba allí a tomar copas, a sudar mucho, a escuchar música y a fracasar intentando ligar», relata el escritor.

De esta forma, Fernando Benzo, que asegura que de sus años como político lo que ha aprendido es que «hay que mantenerse al margen de la política», cree que a los jóvenes de ahora lo que les falta son «ganas de cambiar el mundo». «Yo creo que los jóvenes tienen que ser siempre rebeldes, la juventud, por definición, implica rebeldía y quizá ahora mismo los  jóvenes no son tan transgresores, solo intentan sobrevivir y adaptarse al mundo. Hay que animar a que los jóvenes se replanteen más las cosas y dentro de los límites de las sensatez intenten que el mundo sea un poquito mejor», concluye.

Lidia Ramírez

De la tierra de los cinco Califas. Tras años viviendo en directo en la pequeña pantalla, ahora escribo sobre derechos humanos y progreso en The Objective. Siempre a compás.